Jonathan Beaulieu-Bourgault es un nombre grande en todos los sentidos de la palabra, a pesar de la decepcionante eliminación de Canadá en la primera ronda de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA tras las tres derrotas consecutivas. El jugador canadiense se convirtió en el héroe de un equipo que cerró su actuación en el Grupo A sin anotar un solo gol, aunque la fama le llegó a Beaulieu-Bourgault de una forma que nunca habría podido imaginar.
En el minuto 73 del choque contra el Congo, Asmir Begovic, guardameta de Canadá, que jugaba frente a la afición de su ciudad natal, Edmonton, vivió uno de esos momentos de pesadilla que no podrá olvidar durante el resto de su carrera. El portero salió de su área para interceptar un peligroso pase largo del conjunto rival y, de forma instintiva, tocó el balón con la mano ante la inesperada trayectoria que el cuero tomó tras botar en el encharcado césped, con lo que desbarató una clara oportunidad de gol para el Congo. Inevitablemente, el árbitro echó mano de la tarjeta roja, ante el inmediato arrepentimiento del arquero. "Me entró el pánico. No podía creérmelo y no soy capaz de explicarlo. Fue sólo una reacción, un lapsus... No sé qué ocurrió", declaró Begovic.
Lamentablemente para Canadá, el técnico Dale Mitchell acababa de realizar la tercera sustitución, por lo que uno de sus jugadores de campo tenía que enfundarse la camiseta de portero y los guantes. Beaulieu-Bourgault se ofreció voluntario para desempeñar un papel al que nunca se había enfrentado antes en su carrera. "Era una situación complicada y nadie sabía qué hacer, así que me decidí a enfrentarme a la prueba. Lo hice por el equipo", explicó al término del choque el jugador, protagonista de una insólita estampa con el balón todavía en las manos.
"Soy un futbolista más bien defensivo, y lo mejor era que los compañeros con características más ofensivas se lanzasen al ataque en busca de un gol. Ésa fue la razón que me llevó a actuar así. Había jugado de portero con amigos en el parque o durante los entrenamientos, pero nunca lo había hecho en serio". Sus compañeros agradecieron profundamente que Beaulieu-Bourgault asumiera la responsabilidad, como reveló el delantero Andrea Lombardo: "Nadie en el equipo quería ponerse en la portería; todos queríamos seguir en el campo. Will Johnson, David Edgar y yo nos miramos, diciendo: '¿Te pones tú? ¿Y tú?' Al final fue Jonathan". Edgar admitió que se sintió aliviado de que no le tocara a él.
La primera misión de Beaulieu-Bourgault fue defender la portería canadiense en el lanzamiento de la falta a la que dio lugar la infracción del portero expulsado. La atronadora ovación que el público dedicó al mediocampista cuando éste detuvo el disparo marcó el inicio de lo que pareció un nuevo partido en el Estadio de la Commonwealth. Con dos goles de desventaja en el marcador y la necesidad de ganar por tres tantos de diferencia para conservar opciones de clasificación, los seguidores locales no fueron tan ciegos como para no reconocer la evidencia y, conscientes de que Canadá estaba ya condenada, se refugiaron en la heroicidad de la estrella del St Pauli alemán. Los últimos 17 minutos de partido se convirtieron para la afición canadiense en una celebración de la gesta de Beaulieu-Bourgault, que realizó varias paradas, algunas menos ortodoxas que otras, y logró mantener el 2-0.
Tranquilidad tras el nerviosismo inicial
"Claro que estaba nervioso, pero después de un minuto me
sentí bastante bien y me tranquilicé un poco", aseguró el
jugador de 18 años. "Hacer una cosa que me gusta, aunque
juegue en otra posición, me resultó bastante divertido para ser la
primera vez. La afición me ayudó mucho. Estuvo magnífica, no sólo
al final, sino durante todo el partido. Fue estupendo. Ponerme
entre los palos fue una decisión de equipo y me asusté un poco,
pero tras el primer disparo me sentí cómodo".
También Dale Mitchell, seleccionador de Canadá, manifestó su admiración hacia el mediocampista y declaró lo siguiente: "Jonathan tuvo el valor y el compañerismo necesarios para ofrecerse voluntario, y lo cierto es que hizo un gran trabajo. Realizó varias intervenciones de mérito, lo que no es nada fácil. No encajó ningún gol y supo desenvolverse bien".
Mitchell pasará ahora a tomar las riendas de la selección absoluta, con el objetivo de llevar a Canadá a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 y con la ilusión de conquistar una meta que el combinado canadiense sólo alcanzó con ocasión de la fase final disputada en México en 1986, cuando el actual técnico formaba parte del equipo nacional.
Tras conducir a la selección sub-20 a tres citas mundialistas de la categoría consecutivas, en las que el mejor resultado fueron los cuartos de final alcanzados en 2003, nadie parece más preparado para guiar hacia el futuro a esta generación de futbolistas, aunque el técnico reconoce que convertirse en la primera selección anfitriona que deja la competición sin haber anotado un solo gol ha supuesto un duro varapalo tanto para él como para sus jugadores.
"Al principio del certamen pedimos a los chicos que salieran al campo y demostraran su valía ante los mejores jugadores sub-20 del mundo. Tenían una gran oportunidad para hacerlo, pero no hemos respondido como equipo", aseguró Mitchell. "Nuestros futbolistas han ido mejorando a medida que avanzaba la competición, pero sin duda nos han faltado partidos para lograr buenos resultados".
