Si la facultad de definición (o la falta de ella) está caracterizando este certamen más que ningún otro, el destino de la República Checa el próximo miércoles en Victoria en su duelo de octavos contra Japón está en los pies de un hombre: el delantero Martin Fenin.

Mientras a la organizada y compacta defensa checa se le encomendará la misión de contener a los veloces atacantes de Japón, al final del día será la capacidad de Fenin para acertar el disparo o encontrar un hueco lo que decidirá si se van a casa o cruzan a cuartos. Es una tarea que el nativo de Teplice, que cumplirá 21 años en octubre, asume con aplomo. Según sus declaraciones a FIFA.com, las ansiedades iniciales del torneo han desaparecido entre sus compañeros después de su eficaz desempeño en el Grupo E, y ahora no tienen nada que perder contra los japoneses.

"Creo que se nos ha quitado mucha presión de encima ahora que hemos pasado", admite un par de días antes de su choque de la segunda ronda. "No hemos venido en calidad de favoritos como Argentina o Brasil, así que en cierto modo simplemente estamos contentos de estar aquí. Tal vez no se esperen grandes cosas de nosotros, y por eso podemos dar unas cuantas sorpresas".

Envalentonados por su empate contra Argentina
Fenin fue el hombre clave de los checos en su camino hasta Canadá, al marcar cuatro veces en cinco encuentros de clasificación y en la primera ronda europea antes de su derrota sin goles ante Escocia en semifinales. Aunque aún tiene que demostrar esa clase de puntería aquí, Fenin fue quien captó la mayor parte de la atención de las defensas rivales durante la fase de grupos y quien obró el gol de la ventaja en el ulterior empate por 2-2 contra la RDP de Corea. Fue un remate de delantero nato al final de una carrera perfectamente sincronizada.

"Creo que en el grupo todo salió según lo previsto, acaso mejor de lo que esperábamos por nuestro empate con Argentina", señala el ágil ariete. "Clasificarme para la segunda ronda ha sido la mayor emoción que he sentido en toda mi carrera. Fue una sensación indescriptible. Además he marcado mi primer gol en mi primer campeonato mundial, y hemos creado un buen número de oportunidades, así que estoy satisfecho con cómo marchan las cosas".

En referencia a las tablas contra el defensor del título en su estreno en el torneo, Fenin declara que eso ha dado mucha confianza a su selección: "Empatamos 0-0 con el que probablemente sea el mejor equipo aquí, así que sentimos que podemos ganar a cualquiera".

Pese al sorprendente y agónico empate contra los norcoreanos y la trabajada victoria por 2-1 sobre Panamá que les dio el pase, Fenin cree que el equipo está listo para enfrentarse a Japón: "Nuestros entrenadores los han mirado con lupa, y recientemente hemos jugado contra dos equipos similares, Corea del Norte en este torneo, y Corea del Sur anteriormente. Sabemos a qué atenernos. Lo que quiero decir es que nos preocupa lo rápidos que son, pero si jugamos y peleamos unidos, deberíamos ser capaces de superar esa fuerza".

Mirando al futuro
Al igual que muchos de los juveniles que han acudido a Canadá, Fenin se toma la Copa Mundial Sub-20 como una pista de despegue profesional. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de sus homólogos, este futbolista titular en un club checo apodado los Cristaleros no está buscando un traspaso a las ligas de elite europeas.

"Juego en la principal división de la liga checa, lo cual está muy bien", juzga. "Prefiero hacer eso que estar en un club más grande en un país de mayor envergadura y no jugar. Prefiero marcharme a otro sitio cuando sea un jugador más hecho y capaz de marcar la diferencia. De nada sirve irse a algún sitio a sentarte en el banquillo, como hacen muchos jugadores jóvenes. Si no juegas, no mejoras".

Sabias palabras de un muchacho que ha disputado 28 partidos y marcado 4 goles en el primer equipo del Teplice el año pasado. No obstante, se da cuenta de las oportunidades que le acechan al jugar contra los mejores del mundo: "No me malinterprete. Esto es lo mejor que me ha pasado nunca en cuanto a mi formación como futbolista y a mi carrera. Y espero que se fijen en mí y que pueda llegar a jugar en el extranjero más adelante".

Pero sabe, añade, que tiene tiempo para emular a sus ídolos Henrik Larsson y Milan Baros, y por ahora simplemente quiere aportar más glorias a la larga tradición del fútbol checo. "Estoy muy orgulloso de ser checo y de ser un futbolista checo", afirma. "Significa mucho para mí porque aún soy joven y estoy tratando de probarme a mí mismo, pero llevo la misma camiseta que Peter Cech y Milan Baros. Y eso no lo puedo olvidar".