Puede que Brasil se haya clasificado sufriendo como tercero del Grupo D con una sola victoria ante la República de Corea y dos derrotas con Polonia y Estados Unidos. Pero que nadie se engañe, la Canarinha, en cualquier circunstancia, es siempre una firme candidata al título.

La calidad de su plantilla está fuera de duda. Ya hemos hablado del precoz talento de Alexandre Pato, jugador del Internacional de Porto Alegre con el que conquistó una Copa Libertadores y el Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA 2006. Así que ahora nos acercaremos a un campeón de la Liga española.

Marcelo Vieira da Silva Júnior se comprometió el año pasado con el Real Madrid hasta junio de 2012, y el próximo miércoles en Burnaby se enfrentará en los octavos de final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007 a muchas caras conocidas. En la selección española hay seis jugadores de la cantera del club blanco con los que el brasileño, que solo ha disputado seis partidos con el equipo español, ya ha compartido entrenamientos y viajes.

"Ya le he dicho a mi entrenador como juegan porque les he visto y son muy buenos", dice el sonriente Marcelo tras su primer entrenamiento en los alrededores de Vancouver. "Pero no le tenemos miedo a ninguno. Sabemos que juegan bien al fútbol, pero nosotros también. No podemos preocuparnos sólo por uno de ellos, debemos tener cuidado con todos".

La selección brasileña es consciente de que en la fase de grupos no dejaron una buena impresión pero prefieren olvidar lo que ya pasó y centrarse en lo que tiene por delante. "El equipo tiene que estar muy unido para salir con la victoria ante España. Y a partir de ahí ganar, ganar y ganar y, si Dios quiere, seremos campeones", augura.

Marcelo, formado en las categorías inferiores del Fluminense, tiene un estilo de juego similar al de su compatriota Roberto Carlos: un lateral con resistencia física y pertinaz vocación al ataque. Parece que también comparte con su ex compañero madridista su buen humor y optimismo, ya que en contadas situaciones le hemos visto perder la sonrisa. "Estamos muy motivados. Somos positivos, pero no podemos dar ninguna opción a España", dice.

Horas después de aterrizar en el aeropuerto de Vancouver procedentes de Ottawa, los verdeamarelhos ya entrenaban en Burnaby para pulir los errores que les hicieron conceder dos derrotas en el Grupo D. El principal: la falta de definición. "Ante EEUU intentamos marcar goles desde todas las posiciones pero no lo logramos", señalaba preocupado el técnico brasileño Nelson Rodrigues. "España es un equipo muy bien organizado, quizá el peor que nos podía tocar en octavos", añade.

"Estamos entrenando muy fuerte y vamos a analizar el último partido de España para saber como podemos hacerles daño. Para ganarles vamos a tener que trabajar mucho", señalaba Marcelo quien, como sus compañeros, tendrá poco tiempo para amoldar su cuerpo a las tres horas de diferencia horaria con Ottawa.

El lateral zurdo, que ya jugó a las órdenes de Rodrigues en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Perú 2005, sigue con atención la evolución de la selección absoluta en la Copa América 2007. Él ya sabe lo que es entrar en ese vestuario porque Dunga lo llamó en agosto 2006 y tuvo la ocasión de debutar en septiembre ante Gales con un gol. Esta vez tiene que conformarse con la sección sub-20 pero no le importa: "Siempre es un honor vestir los colores de la Seleção, ya sea en el Mundial Sub-20 o en la Copa América", sentencia. "Ahora estoy completamente centrado en este torneo".

De igual manera se expresa su compañero Pato, a quien Marcelo ayuda con las traducciones ante la prensa española que sigue a la Furia Roja. "Mi cabeza está completamente volcada en la selección brasileña. Estoy entregándome al máximo y haciendo lo mejor por el equipo. Hubo partidos en los que no pude marcar goles, pero anotar y ganar es mi único objetivo", asegura el fenómeno de 17 años.

"Todos dicen que tiene un gran potencial y además es muy joven. Para mí es un ídolo y me alegra poder jugar con él aquí en la selección", asegura Marcelo con un gesto cómplice hacia su tímido compañero.

"Estamos muy contentos por haber pasado la primera fase", continúa el delantero. "Pero ahora nos toca hacerlo mejor. La ilusión del equipo es mostrar su auténtico fútbol. Confiamos en que lo podamos hacer mejor y conseguir la victoria".

El número 11 tiene una última cosa que añadir: "Aún no estoy satisfecho con mi rendimiento. Solo lo estaré cuando el equipo tenga el trofeo en la mano".