A pesar de haberse quedado con diez hombres, la República Checa remontó con pundonor dos goles en contra y logró mantener la sangre fría en la tanda de penales, imponiéndose sobre Japón en esta calurosa noche del 11 de julio en Victoria. Tomas Oklestek anotó el penal decisivo después de que el guardameta Radek Petr lograra detener dos de los lanzamientos de la tanda, en una noche protagonizada por las penas máximas, dado que tres penales subieron al marcador también durante el tiempo reglamentario hasta establecer el 2-2 definitivo.

Los checos dispusieron de las mejores ocasiones al principio del choque, incluso con un tiro al poste casi sin ángulo en los primeros compases, pero en el minuto 22, el central Tomoaki Makino cabeceó al fondo de las mallas libre de marca tras un saque de esquina, poniendo por delante a los japoneses en el marcador.

La segunda mitad no pudo comenzar mejor para los vencedores del Grupo F, pues Yasuhito Morishima transformó una pena máxima sólo dos minutos después de la reanudación. Parecía que los japoneses tenían el partido firmemente controlado, pero no podían imaginar la dramática explosión que se produciría en los últimos 15 minutos del tiempo reglamentario, cuando Ondrej Kudela, en primer lugar, y después Jakub Mares igualaron el choque tras sendos goles de penal en los minutos 74 y 77, respectivamente. Tan sólo ocho minutos después de haber igualado el partido, el checo Mares, que había salido en el descanso, vio la segunda tarjeta amarilla, dejando a su equipo en inferioridad de condiciones para la prórroga.

Yosuke Kashiwagi envió el balón al poste de tiro directo en el minuto 105, pero los europeos echaron mano de todo su espíritu de supervivencia para alcanzar la tanda de penales, donde demostraron su sangre fría y consiguieron el pase a cuartos de final, donde les espera España el 14 de julio en Edmonton. Los japoneses, que han estado en Victoria durante todo el torneo, vuelven a casa con la cabeza bien alta.