EL RESUMEN DE LA JORNADA - Es sabido que al fútbol se juega tanto con la cabeza como con los pies. La primera jornada de octavos de final de Canadá 2007 ha sido una flagrante confirmación en este sentido. Estadounidenses, austriacos, checos y españoles, todos clasificados para cuartos, han recurrido al carácter para aferrarse a la competición.

Desde hace algunos años, Estados Unidos viene proponiendo equipos muy competitivos en todas las categorías. Pero muy a menudo, se ha censurado su incapacidad para asumir su posición de favorito. Después de una primera fase asaz convincente, con nueve goles y dos victorias, una de ellas contra Brasil, los muchachos de Thomas Rongen se enfrentaban a su vieja problemática contra los uruguayos.

Y durante 87 minutos, todo parecía indicar que la maldición volvería a cernirse sobre los Boys. Jugando mejor pero aventajados en el marcador a 20 minutos para el final, estaban fritos. La lesión del delantero Josmer Altidore echó más leña al fuego en el que se derretían. Pero esta vez, a los yanquis no se les agotaron las reservas de temple. Tras robar un balón a la orilla del área, Danny Szetela disparó probó suerte y Mathias Cardaccio, agobiado por la presión, remató en propia puerta. En la prolongación, Michael Bradley, sin duda el norteamericano más combativo, zanjó la contienda con un remate a quemarropa. Carácter no ha faltado sobre el césped de Toronto, e incluso tal vez haya sobrado un poco en la trifulca general que se montó al final del partido.

Temperamento tampoco ha escaseado en Edmonton. Primero, los gambianos, reducidos a 10 por segunda vez en dos partidos, encajaron un gol del imponente austriaco Sebastian Proedl (1.92 metros y 85 kilos) a apenas unos segundos del descanso, pero al igual que lo hicieran contra los portugueses, equilibraron la balanza en el segundo acto. Sin duda los Escorpiones pensaron que su picadura sería letal para los alpinos.

No contaban con la tenacidad de otro carácter: Erwin Hoffer. La estrella de Austria se agitaba en la caseta desde el saque inicial, por extraña pero a la postre juiciosa decisión del entrenador Paul Gludovatz. Éste le soltó en el campo en el minuto 71, y el ariete del Rapid de Viena dio la victoria a los europeos y consiguió una plaza histórica en cuartos de final. Gambia puede consolarse recordando que también ha hecho historia al alcanzar la segunda fase, la primera vez que lo logra en una competición internacional.

Cabezas rapadas y remontada ibérica
En Victoria, el calor también acudió a la cita con 34 grados, una temperatura que no se alcanzaba desde hace 40 años. ¿Sería por eso que todos los checos se habían cortado el pelo al cero? ¿O es que querrían afinar más en los remates de cabeza? Pero el cabello les habría protegido mejor contra el sol... Los japoneses, temiendo como a la peste las jugadas a balón parado del equipo más alto del torneo (1.83 metros de media), se habían entrenado a conciencia para no fallar en ese tipo de lances. Como consecuencia, marcaron el primer gol a la salida de un córner. Y el segundo, de penal.

Los nipones celebraban su éxito desplomándose todos sobre la hierba. ¿Bromeaban? ¿Acaso pretendían remedar la insolación que sufrían los checos por sus cráneos pelados? Se equivocaban. Era el día de las cabezas duras. La República Checa se repuso en tres minutos con dos penas máximas bien transformadas. Y fue a través de los penales como el duelo se dirimió al final. Ahí, la mayor fuerza mental de los checos decidió el desenlace.

El aspecto mental es lo que suele perder a los españoles. Tras una primera fase bien llevada salvo algunas lagunas defensivas, los ibéricos abordaban como favoritos su cruce de octavos contra los brasileños, francamente moribundos en la primera etapa con dos derrotas y cinco goles en contra, todo un récord para una selección canarinha. Pero España, en cuanto le cuelgan el letrero de favorita, pierde la compostura.

Así mismo ha empezado la película en Burnaby. Dominadora, la Furia Roja ha desperdiciado sus primeras ocasiones. Y los brasileños ham exhibido credenciales con dos goles en dos minutos en el primer tiempo, uno de ellos maravilloso a la cuenta de Leandro Lima. Pero insistimos: era el día de los forzudos mentales. Y por eso los españoles han remontado. Primero, gracias a un gol de Piqué, y luego con un espléndido golpe franco de Javi García. En la prórroga, han terminado arrollando a la Seleçao con tantos de Alberto Bueno y, en el último suspiro, de Adrián López, ahora mismo máximo goleador de la prueba con cuatro aciertos.