Cualquiera habría pensado que Tomas Oklestek, el héroe de la República Checa en octavos, estaría en el séptimo cielo después de transformar el penal decisivo que clasificó a su selección para cuartos de final. En realidad, no obstante, el jugador abandonó el césped sumamente preocupado.

En Victoria, Oklestek se convirtió en el ídolo de su país tras mantener la sangre fría en los penales contra Japón y dar a los checos (en inferioridad numérica) el triunfo por 4-3 en la tanda. Igualmente, como no podía ser menos, fue objeto de las efusivas muestras de alegría y afecto de todos sus compañeros. A decir verdad, demasiado efusivas, ya que saltaron encima de él con tanta fuerza que el centrocampista del Brno se ha lesionado en el hombro, y es duda para el encuentro de cuartos de final contra España de este sábado en Edmonton.

"Son cosas que pasan", declaró el jugador. "Podría haberle dicho al entrenador que me lesioné durante el encuentro, pero fui sincero con él y le dije lo que pasó". ¿Y se mostró furioso con sus jugadores el seleccionador checo, Miroslav Soukup, por provocarle una lesión tan inoportuna? Sorprendentemente, en absoluto... y ni siquiera les llamó la atención para que no lo volvieran a hacer. "Nunca me preocupa demasiado que uno de mis jugadores se lesione, porque tengo otros ocho hombres esperando su oportunidad para jugar", declaró a FIFA.com. "Al menos, Tomas puede tener la satisfacción de saber que su nombre pasará a la historia y será conocido ahora por todo el país, y yo simplemente estoy contento de que estemos entre los ocho mejores equipos del mundo".

"Japón demostró en la primera parte por qué quedó primero de su grupo. El desarrollo del encuentro no estaba siendo muy favorable para nosotros. No había ni la más remota esperanza cuando íbamos perdiendo por 2-0 a falta de escasos 15 minutos, pero debo felicitar a mis jugadores por la forma en que lucharon y remontaron", afirmó Soukup. "Conocemos bien a España del Campeonato de Europa del año pasado, aunque en ningún momento nos enfrentamos a ella allí. Cuando nos vimos las caras en un amistoso el pasado marzo, los españoles nos superaron en todas las facetas del juego y se impusieron con bastante facilidad, por 3-1; pero, naturalmente, quiero que este partido sea diferente. Queremos seguir en Canadá todo el tiempo que podamos".

Simunek, un líder nato
Sobre el césped, Soukup cuenta con la ayuda del capitán de la República Checa, Jan Simunek, un líder nato que no es precisamente tímido y que prefiere conectar con sus compañeros de una manera patente y ruidosa. "Me gusta ayudar a motivar al equipo antes del encuentro; ésa es mi principal tarea como capitán", manifestó a FIFA.com. "En todo momento hablo con los chicos para ponerles las pilas, incluso durante los ejercicios de calentamiento, pero especialmente en los vestuarios. Constantemente me acerco a ellos, diciéndoles: 'Vamos chicos, no debemos tener miedo y tenemos que trabajar duro'; y cosas por el estilo".

El defensa del Sparta de Praga estuvo ausente cuando los checos perdieron aquel amistoso en España (un dato tal vez significativo). Sin embargo, él señaló: "Por lo que he oído, fue el rival más duro contra el que jamás hemos jugado. No podemos tenerles miedo, aun cuando perdiéramos. Lo bueno que podemos decir es que, al menos, los conocemos un poco. Hoy tuvimos una buena reunión de equipo y nuestro seleccionador repasó todos los aspectos técnicos que tenemos que saber para el encuentro ante España".

"El partido con Japón acabó tarde y estamos un poco cansados después de llegar de Victoria. En cualquier caso, descansaremos mucho antes del último entrenamiento. Contra Japón yo estaba agotado incluso al concluir el tiempo reglamentado, porque jugamos con un hombre menos tras la expulsión de Jakub Mares. Yo estaba sometido a mucha presión intentando defender, pero, por supuesto, fue muy satisfactorio porque ganamos", prosiguió Simunek.

"Éste es un nivel de fútbol diferente, en comparación con el que estoy acostumbrado. Hay muchas selecciones de calidad jugando aquí, y me ha impresionado el torneo. Todos soñamos con superar a España y ganarlo todo. No queremos que se acabe aquí en Edmonton; queremos seguir".

Encuentro tormentoso
La última vez que los checos estuvieron en esta ciudad fue con motivo de un amistoso contra el país anfitrión, Canadá, justo antes del campeonato. Sin embargo, el partido se interrumpió a los 53 minutos por culpa de una tormenta de rayos y truenos, y el trío arbitral suspendió la contienda por motivos de seguridad. "Fue muy duro para nosotros, porque acabábamos de llegar de Estados Unidos", recordó Simunek. "Estábamos muy cansados y tuvimos que jugar al segundo día de llegar, pero, con un tiempo tan horrible, simplemente no se podía".

La decisión de interrumpir el encuentro fue firmemente respaldada por Soukup, que añadió: "Nunca he visto una cosa así en mi vida, ni como jugador ni como entrenador, pero hicieron lo correcto suspendiendo el partido, y comprendo por qué lo hicieron".

Dicen que el rayo nunca cae dos veces en el mismo lugar; una filosofía que apoyará Oklestek tras su surrealista lesión posterior al triunfo ante Japón. Si al final consiguiera jugar y volviera a meter un gol, es de esperar que huya de sus compañeros en vez de correr a su encuentro.