El racismo no tiene nada que hacer en el mundo del fútbol. Ése
es el mensaje transmitido en todo el planeta por la FIFA, que trata
por todos los medios a su alcance de erradicar esta clase de
discriminación. En el marco de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA
Canadá 2007, también pondrá todo su empeño en luchar contra esta
plaga.
El concepto de racismo no es fácil de circunscribir, pues
adopta múltiples formas. No obstante, cabe decir que se basa
principalmente en el color de la piel como marca de diferenciación
étnica. Paradójicamente, el problema se ha agudizado precisamente
ahora, con la creciente movilidad de los jugadores entre países y
continentes, y a pesar de la continuada integración de los
inmigrantes en su nueva patria.
Un buen ejemplo de una integración exitosa lo ofrece el
partido entre Austria y Estados Unidos que se entablará el sábado
en Toronto, una ciudad en la que el 49 por ciento de sus residentes
han nacido fuera de Canadá y se han establecido allí. En el recinto
del National Soccer Stadium se congregarán numerosos futbolistas de
los más diversos países de origen. Así por ejemplo, vistiendo la
camiseta de Austria saltarán al campo jugadores con raíces
eslovacas, checas, turcas o bosnias. En el bando de los
estadounidenses, su estrella y capitán, Freddy Adu, nació en Ghana,
al igual que su compañero de equipo Ofori Sarkodie.
La historia de integración más hermosa, sin embargo, es la de
Rubin Okotie, Andre Akpan y Amaechi Igwe. Los tres jóvenes tienen
un origen común: sus padres son nigerianos. "Mi padre es de
Nigeria, mi madre es estadounidense", aclara el jugador
norteamericano Akpan. "Mi padre me introdujo muy pronto en el
fútbol. Era dueño de una cancha de fútbol sala en Dallas, y yo
siempre estaba allí. En los grandes torneos, siempre soy un gran
hincha de Nigeria, y también de Estados Unidos".
Dos corazones distintos laten igualmente en el pecho del
austriaco Rubin Okotie, de padre también nigeriano y de madre
austriaca. A él le gustaría jugar un partido contra Nigeria, aunque
eso sólo podría ocurrir en la final. "Eso sería naturalmente
muy bonito para mí, una experiencia sensacional, pero en ese caso
yo sería austriaco, naturalmente. Vivo allí, mis amigos son de
allí, y me siento austriaco".
El tercero en cuestión tiene un pasado futbolístico aún más
interesante. El padre de Amaechi Igwe, Tony, jugó en el Torneo de
Fútbol Olímpico celebrado en la capital de México en 1968, y fue
capitán de la selección nigeriana en la ronda de clasificación para
las ediciones 1970 y 1974 de la Copa Mundial de la FIFA.
Todos estos deportistas defienden la integración en el fútbol
y repudian el racismo. "Claro que a veces lo padezco. Lo
encuentro muy a menudo, y me hiere", admite el austriaco
Okotie en referencia a la hostilidad que a veces lo persigue. Para
todos estos futbolistas, el Día Contra la Discriminación de la FIFA
que se celebrará durante los choques de cuartos de final, encierra
una especial importancia.
Tradicionalmente, los cuatro duelos de cuartos de final
ostentan señales de lucha contra el racismo. Antes de echar a rodar
el balón, los capitanes de ambos conjuntos leen en alto una
declaración en la que expresan un inequívoco rechazo a toda clase
de discriminación en el fútbol y en la sociedad con las palabras
"No al racismo". Los dos equipos y los árbitros del
encuentro posan juntos antes del pitido inicial con una pancarta en
la que se lee "Say No to Racism" ('Di no al
racismo').
La FIFA muestra la tarjeta roja al racismo
(FIFA.com) Sábado 14 de julio de 2007
