Cuando se piensa en Austria, vienen a la mente imágenes de los Alpes, la nieve y los deportes de invierno. Pero su selección nacional sub-20, que aún compite en la Copa Mundial de Canadá, está demostrando bien a las claras que la república alpina también tiene buenos futbolistas que ofrecer al mundo. Uno de los que más destacan en la selección de Paul Gludovatz es Rubin Okotie. Además, es un caso curioso. El delantero tiene ascendencia nigeriana por parte de padre y austriaca por parte de madre, pero no nació en Austria. Okotie vio la luz del día en junio de 1987 en Paquistán, y vivió en Barcelona hasta los cuatro años.

Desde entonces, Rubin vive en Austria. Actualmente juega en la capital, en el club de aficionados vienés Austria Magna. A juzgar por su desempeño en el campeonato de Canadá, muy pronto podría encontrar su sitio en la selección mayor. En cualquier caso, con su participación en el certamen mundialista, Okotie ya ha cumplido uno de sus sueños, como él mismo relata en su conversación con FIFA.com. "Naturalmente que siempre se piensa en eso, en jugar en una Copa Mundial. Pero cuando ocurre realmente y se viene aquí, es algo muy especial".

El hábil cabeceador ha saltado al campo en los cuatro enfrentamientos de su país hasta la fecha y está dando mucho que hablar por su decisivo gol en la victoria por 1-0 contra los anfitriones. "Después de eso, he ganado mucha más confianza en mí mismo y he notado que puedo dar mucho más". Luego vino la clasificación para octavos de final y a continuación la de cuartos, después de vencer por 2-1 a Zambia. Con este formidable desempeño, Austria regresa a la elite del fútbol juvenil. "A nosotros no nos sorprende, porque siempre hemos tenido fe en nuestras posibilidades. Sabíamos que podíamos tener éxito si nos comportábamos como un equipo", explica Okotie.

La compenetración del combinado austriaco crece con cada partido. Mientras tanto, sus seguidores en el país centroeuropeo se desvelan por las noches para emocionarse con sus jóvenes cachorros. La televisión austriaca está registrando cuotas de audiencia récord durante las citas de los sub-20, a pesar de que se emiten de madrugada. Afortunadamente, eso va a cambiar en el choque contra Estados Unidos, porque el encuentro se va a disputar el mediodía del sábado en Toronto, que justamente coincide con la hora de mayor audiencia televisiva en Austria. Además, se organizará una retransmisión pública en Linz con ocasión de la inauguración del Campeonato Europeo Sub-19, que tendrá lugar en la república alpina en las próximas semanas. "Es magnífico saber que el país entero nos va a ver. Eso nos motiva aún más", proclama Okotie entusiasmado por el apoyo.

Cuando le preguntamos por las opciones contra los norteamericanos, el delantero se muestra confiado: "Las opciones son iguales para ambos. Estados Unidos es muy fuerte, pero nosotros también somos fuertes. Creo que todo dependerá de la forma en que nos encontremos ese día. La mezcla tiene que ser la correcta. No lo conseguiremos sólo con la fuerza; también tenemos que jugar bien".

En la concentración antes del partido, la diversión es una de las cosas que prima en el grupo. La selección ya lleva junta más de tres semanas, y con cada día que pasa los pupilos del entrenador Gludovatz estrechan sus lazos. "Hay un ambiente estupendo en el equipo. Todo el mundo se lleva bien con todo el mundo y nos gastamos muchas bromas. No necesitamos payasos para entretenernos", ríe Okotie.

Un tema que no le hace ninguna gracia a Rubin es el racismo. Como el jugador de piel más oscura del equipo, vive de cerca ese tipo de hostilidad. "Claro que a veces lo padezco. Lo encuentro muy a menudo y me hiere", confiesa el austriaco. Para él, el Día Contra la Discriminación de la FIFA que se celebrará durante los choques de cuartos de final, encierra una especial importancia. Aparte del color de su piel, no es el único miembro de la formación de procedencia multicultural, como aclara Gludovatz. "En nuestra selección están representadas muchas nacionalidades: eslovacos, checos, turcos, polacos y bosnios. Nadie ha tenido ningún problema en integrarse en el equipo".

Sus interesantes orígenes y sus dos nacionalidades entrañan sin embargo un dilema para Okotie. Austria podría, si todo sale bien, enfrentarse a Nigeria en la final del campeonato. "¡Nigeria!", comenta riéndose a mandíbula batiente el muchacho de 20 años. "Sería naturalmente muy bonito para mí, una experiencia sensacional". Aunque en su pecho laten a la par dos corazones distintos, él lo tiene claro: "En tal caso, yo sería austriaco, por supuesto. Vivo allí, mis amigos son de allí, y me siento austriaco". La república alpina puede felicitarse de tener, además de unos excepcionales deportistas de invierno, un futbolista tan fuera de serie como Okotie.