El 16 de septiembre de 2005, durante la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, la selección mexicana daba el puntapié inicial rumbo a lo que sería el primer título mundial de su historia. Y aquella tarde, con Uruguay como rival, un jovencísimo Carlos Vela presentaba sus credenciales en la ofensiva al marcar el primer gol del torneo.

Hoy, casi dos años después, muchas cosas han cambiado en la vida de aquel adolescente que se alzara con el campeonato y la Bota de Oro de adidas en Perú. Con un acento renovado, producto de una vida establecida en Europa, el ex delantero de Chivas se muestra más maduro y sereno. Como en el campo, desde donde ayuda a sus compañeros en la búsqueda de una nueva consagración para el fútbol de su país.

"Estamos teniendo un buen campeonato, con el equipo en un gran nivel. Venimos ganando partidos complicados y ya estamos en cuartos de final. ¡No nos podemos quejar!", explica a FIFA.com. Sin embargo, en lo que respecta a su rendimiento personal, Vela hace su autocrítica: "No puedo mentir, me gustaría haber hecho un poco mejor las cosas. Estoy aquí para brindarle goles al equipo y aún no pude cumplir. Ojalá cambie eso el próximo partido", confiesa.

En lo que va del torneo, el atacante ha disputado 294 minutos sin acumular festejos. Sin dudas, algo impensado al inicio del torneo. Por eso, el próximo partido significará algo especial para él. Y para México: llega Argentina, campeón defensor y candidato al título nuevamente.

"No voy a ser yo quién descubra a Argentina. Es un equipo muy fuerte, con jugadores muy importantes. ¡Agüero! Me encanta su juego, tendremos que cuidarnos de él. En lo personal espero anotar, pero de lo contrario, me conformo con que el equipo vuelva a ganar", se sincera el jugador perteneciente al Salamanca español.

Sin embargo, pese a su admiración por el Kun, el mexicano confía en su propio As de espadas: Giovanni Dos Santos, su compadre y máximo anotador del equipo en lo que va de la competición. "¿Qué puedo decir de él? Es un crack, un fuera de serie. Si sigue así va a llegar muy lejos. Ojalá mantenga el nivel ahora y le siga yendo así. Eso querrá decir que también nos fue bien a nosotros".

Privilegio para pocos
A sus 18 años, Vela ya ha logrado lo que ningún ídolo del Tri mayor: llevar a casa un título mundial. Y como si eso fuera poco, apenas dos años más tarde, el temible delantero está ante la posibilidad de repetir y desatar otra fiesta nacional en las calles de México.

"Los que jugamos ese Sub-17 sabemos lo que se generó en casa. Ahora queremos repetir el campeonato para estar contentos nosotros, y volver a dar felicidad a todos los mexicanos", asegura con brillo en los ojos. "Sería algo soñado. Uno nunca se imaginó que podía ser campeón siendo tan chico, y ahora está la chance de repetirlo con el Sub-20. No todos los equipos lo hacen, ¿eh? Son pocos los que tienen la fortuna de ganar Mudiales".

Vela reconoce que el equipo conducido por Jesús Ramírez ya se ha transformado en una especie de familia, en la que todos se conocen y apoyan por igual. De allí, entre otros, el punto fuerte del equipo mexicano. "Estar juntos por tantos años nos da una base importante de confianza. Hacemos todo en conjunto y sabemos a qué juega cada uno. Esa unión se percibe en el campo", agrega.

Unión que espera sacar a flote en el duro compromiso de cuartos de final ante Argentina, partido que ganará "quien esté más concentrado y con mayores ambiciones de triunfo". Mientras tanto, el delantero ya no sueña con títulos de artillero: "Quiero ser campeón, es lo único que me importa".