EL RESUMEN DE LA JORNADA - A veces las estadísticas y los marcadores dicen muchas verdades, y a veces son puras mentiras. Es lo que pasó en Montreal cuando Chile venció a Nigeria por 4-0 en el que irónicamente fue uno de los partidos más reñidos de este torneo. Los números también pueden hacer sospechar que hay poco peligro en los 160 cm del argentino Maxi Moralez, pero el pequeño mago sacó de la galera el único gol que tumbó a México.

Los nigerianos, únicos abanderados africanos en cuartos, dieron todo lo que tenían en los 90 minutos reglamentarios y en otros 6 de la prórroga, pero entonces apareció el supersuplente chileno Jaime Grondona para cabecear a puerta vacía una jugada embarullada en el área. Sólo tres minutos después, los talentosos africanos se desplomaron completamente, al quedar reducidos a diez después de que Sodiq cometiera una falta táctica en el área. Mauricio Isla transformó el penal y, cuatro minutos más tarde, hizo el tercero aprovechando que los aguerridos rivales estaban presionando arriba en un intento desesperado por recortar distancias. La vuelta de tuerca llegó en el último minuto de la prolongación, cuando el excelente Mathias Vidangossy coló el cuarto en el último suspiro.

El 4-0 no refleja con exactitud la resistencia ni la potencia ofensiva de los nigerianos, que pegaron en el palo y crearon varias ocasiones de gol. Sí es un buen indicador de la solidez defensiva, la desenvoltura atacante y el estatus de candidato al título de Chile. Tras saltar al campo habiendo concedido cero goles en cuatro partidos, el guardameta Christopher Toselli engrosó su racha con otro partido más y 30 minutos de tiempo extra (480 minutos), situándose apenas a cuatro minutos de la marca conseguida por el brasileño Claudio Taffarel en 1985. Con sus 11 goles a favor, los chilenos tampoco pueden avergonzarse de sus hazañas ofensivas.

En el caso de Nigeria, que abordaba este duelo como la segunda defensa más hermética del certamen, el registro oficial engañará durante mucho tiempo a quienes lo consulten. Su total de goles en contra pasó de uno a cinco en el espacio de 14 alocados y crueles minutos en Montreal.

Emociones intensas
Las previsiones y las estadísticas previas al partido cayeron por la borda en el Argentina-México que se disputó la noche del domingo en Ottawa. Tal y como se esperaba, los mexicanos, con diez hombres del equipo sub-17 que conquistó la gloria mundial en 2005, y los argentinos, vigentes defensores del título y pentacampeones del certamen, entablaron un encuentro tenso y estratégico.

El mexicano Carlos Vela, máximo goleador en el certamen sub-17 de Perú en 2005, no pudo abrir su cuenta particular en Canadá 2007, pues su remate rebotó en el poste y arrancó un gemido unánime entre los seguidores mexicanos. Otra prueba de lo poco fiables que son los números en el deporte rey, fue que el pequeño Maxi Moralez, de sólo 160 centímetros de estatura y de lejos el más diminuto de los futbolistas que quedan en esta competición, actuó de gigante para Argentina. Robando un mal pase de la zaga mexicana, el "Enano" se escurrió entre su marcador antes de descerrajar un disparo que tocó en alguien y batió a Alfonso Blanco al filo de la primera mitad.

Dado que México había anotado en el segundo periodo ocho de sus diez goles en este campeonato, sus seguidores esperaron hasta el pitido final a que la costumbre se mantuviera. Lamentablemente para ellos, los números a veces no cumplen lo que prometen, y el Argentina-México fue el único duelo de cuartos que finalizó a los 90 minutos.

Un error decidió el choque, condenó al Tri a la eliminación, y sin duda provocó muchas lágrimas en el país. Justo lo contrario de lo que ocurrió en Argentina, donde los héroes sub-20 sirvieron de consuelo contra la caída de la selección mayor por 3-0 ante Brasil en la final de la Copa América celebrada esa misma tarde.

Las semifinales de Canadá 2007:
Austria - República Checa, 18 de julio, Edmonton
Chile - Argentina, 19 de julio, Toronto