Paul Gludovatz se ha convertido en una suerte de héroe nacional en su país tras conducir a sus pupilos hasta las semifinales de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. El estratega de los juveniles austriacos es una prueba palpable de que el añejo adagio "Los buenos nunca ganan" no siempre se cumple.
Habrá poca gente en este torneo que tenga una disposición más alegre y animosa, y aunque las imágenes que ha ofrecido la televisión de su labor en la banda pueden dar a veces la impresión de un tipo siempre malhumorado, justo es decir que, fuera del terreno de juego, Gludovatz es un hombre agradable, jovial y amable.
Sin perder la sonrisa ni la cordialidad durante su ya larga estancia en Canadá, Gludovatz se toma muy en serio la misión que tiene actualmente entre manos. Su atención a los detalles y su planificación meticulosa han sido toda una revelación en este torneo: desde el esfuerzo que empleó en preparar a su equipo para la cita, hasta la perspicacia táctica que le sugirió dejar a uno de sus mejores jugadores fuera de la alineación inicial en los dos últimos partidos para luego sacarlo como suplente y conseguir el gol de la victoria.
El reserva en cuestión es Erwin "Jimmy" Hoffer, quien, para sorpresa de todos, fue relegado al banquillo al principio de la fase eliminatoria de Austria contra Gambia y Estados Unidos. Así asestó los goles decisivos en los dos triunfos por 2-1 seguidos que han conducido a los austriacos hasta la semifinal contra la República Checa que se disputará el miércoles en Edmonton. Todo ello sucedió después de que Austria se clasificara invicta en un grupo que encuadraba a otro semifinalista, Chile. Aunque nadie esperaba que Hoffer fuera descartado, Gludovatz obviamente sabía lo que hacía.
Bromeando ante los periodistas durante una rueda de prensa, Gludovatz señaló: "En el contrato de Jimmy hay una cláusula que dice que tiene que salir como suplente y marcar un gol... No sé si lo sacaremos en el próximo partido. Puede que lo guardemos para la final". En una entrevista en exclusiva para FIFA.com, el técnico de 60 años afirmó con más formalidad: "Cada jugador es tan importante como el que se sienta a su lado, ya juegue 2 minutos ó 90. Jimmy es un caso especial, quizás, porque al principio del torneo se pegó unas cuantas carreras y no puede mantener esa calidad tan alta a lo largo de los partidos".
La buena fortuna
"Hicimos algunas sustituciones afortunadas. No fue sólo
ocurrencia mía, sino también de mi cuerpo técnico. Y no es sólo que
seamos 'listos', sino que hemos tenido suerte, pues te
hacen falta las dos cosas. No puedes dar por sentado que vas a
marcar por haber sacado a alguien en particular. Lo primero que
pensamos cuando abordamos el choque contra Estados Unidos fue que
iba a ser un encuentro muy físico con muchos lances y
batallas", apuntó Gludovatz, hijo de padres croatas.
"En segundo lugar, pensamos que sería reñido. Después de que ellos marcaran el primer gol, nosotros tuvimos que emplearnos más a fondo físicamente. Estados Unidos había salido casi con el mismo once en todos sus encuentros, lo que indicaba que no disponía de la misma calidad entre los suplentes. Nosotros sabíamos que nuestro banquillo era superior, que Estados Unidos tenía algunos hombres lesionados, y que además tenía que sobrellevar algunas amonestaciones".
Antes del inicio de este campeonato, Gludovatz se cercioró bien de que había hecho todo lo que estaba en su mano para poner a Austria en la forma necesaria para hacer un buen papel. "No se puede prever un recorrido como el que hemos hecho", puntualizó. "Puedes trabajar para lograrlo y tener esperanzas de lograrlo, pero no puedes prever que lo vas a lograr, y eso que trabajamos para esto durante muchos meses antes del torneo. Fue un trabajo muy personalizado, porque tuvimos que hablar con todos los jugadores y entrenadores a fin de optimizar nuestros preparativos con sesiones físicas suplementarias. Practicamos ejercicios especiales y compramos instrumental de entrenamiento, incluidas barras flexibles para desarrollar los músculos internos, por ejemplo".
"Hablamos con los técnicos de los respectivos clubes acerca de la cantidad de partidos que habían disputado los jugadores. Tengo buenas conexiones con los entrenadores de primera y segunda división de la liga austriaca. En fin, fueron necesarias todas estas cosas. Nuestra preparación se dividió en tres fases separadas en el marco de tres semanas. Nuestra filosofía era que los muchachos primero se divirtieran, luego se concentraran y, tras una visita a casa, regresaran para ponerse a punto. También pusimos en práctica programas de entrenamiento personalizado con objeto de que los chavales pudieran progresar por su cuenta. Fue todo un desafío".
En cuanto al duelo contra la República Checa, pueden apostar a que Gludovatz ya ha hecho los deberes. Éste fue su pronóstico de lo que podemos esperar el miércoles por la noche: "Los checos son muy fuertes físicamente. Espero que podamos luchar contra eso y que podamos mostrar nuestras cualidades técnicas y nuestro fútbol combinatorio. Será difícil cuando tengamos que ir a la prórroga".
Observen el uso de la palabra "cuando" en su respuesta. A la petición de que confirmara si cree que va a ser necesaria la prolongación en el Estadio de la Commonwealth, Gludovatz asintió varias veces y concluyó: "Sí, ésa es desde luego la idea que tengo en mente".





