Después enfrentarse, hasta la fecha, a doce lanzamientos desde el punto penal en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, sería comprensible que el arquero de la República Checa Radek Petr estuviera ya un poco aburrido de ellos.
No obstante, Petr se ha convertido en el héroe de una selección que ha mantenido la sangre fría en las circunstancias más adversas y el próximo miércoles disputará en Edmonton las semifinales frente a Austria. El guardameta, de 20 años de edad, detuvo tres de esos disparos, todos ellos en decisivas tandas de penal. Seguro que al número uno del combinado checo no le importaría enfrentarse a más penales, si eso significa pasar a la final, que tendrá lugar el próximo 22 de julio en Toronto.
"Hemos tenido suerte", declaró a FIFA.com en una entrevista exclusiva mantenida en el hotel del conjunto checo."Paré dos penales contra Japón y uno contra los españoles, que también enviaron otro al larguero. Son muchos, pero no me importa volver a hacerlo contra Austria, siempre y cuando ganemos. Todos los guardametas tienen sus trucos especiales, sus ases en la manga. Además, algunos técnicos y jugadores me dan consejos sobre qué hacer. Pero también es necesario tener la suerte de tu lado, como nos ha sucedido a nosotros".
Miedo a las lesiones
Cuando Tomas Oklestek marcó el penal decisivo en
octavos de final ante Japón, sus compañeros se abalanzaron en
tromba sobre él para felicitarlo, provocándole una lesión que le
impidió estar presente frente a España. Petr estaba decidido a no
pasar por lo mismo cuando el pasado domingo se convirtió en el
hombre del momento en el partido de cuartos.
El guardameta se lanzó hacia la izquierda y detuvo el disparo de Gerard Piqué que dio a los hombres de Miroslav Soukup su segunda victoria consecutiva por 4-3 en la tanda de penales. "En cuanto detuve el lanzamiento, se me vino a la cabeza lo que le había pasado a Tomas", afirmó con una amplia sonrisa."Pensé que, si me quedaba en la misma postura, se abalanzarían sobre mí y me sucedería lo mismo que a él. Así que, me fui hacia ellos y me aseguré de estar bien protegido, para evitar que me hicieran daño".
"Cuando vi que estaba bien, lo primero en lo que pensé fue en mi familia, en casa, en Krnev. Pensé en mis padres, mi hermano y mis abuelos y en lo mucho que todo esto significaría para ellos. Sabía que estarían viendo el partido, con los pulgares metidos en los puños, que en mi país es un gesto de buena suerte", apuntó Petr, quien también rechazó un penal en la fase de grupos contra la RDP de Corea, aunque los coreanos lograron marcar de rebote.
La presencia de Austria y de la República Checa en las semifinales ha sorprendido a propios y extraños, incluido el propio Petr, que militó en las filas del Banik Ostrava la pasada temporada. El jugador está muy satisfecho de haber llegado tan lejos: "Me sorprende que hayamos llegado hasta aquí, porque nuestro principal objetivo era superar la fase de grupos. De repente, nos encontramos entre los cuatro mejores equipos del mundo. Todos estamos disfrutando el momento. Estamos muy contentos. Ambos equipos estamos preparados desde el punto de vista táctico, y no creo ninguno de los dos vayamos a arriesgar. Al final será una batalla defensiva".


