El delantero austriaco Erwin "Jimmy" Hoffer, hombre de pocas y precisas palabras, se ha convertido en uno de los protagonistas de esta Copa Mundial Sub-20 de la FIFA.
Los tres goles del artillero del Rapid de Viena han contribuido a la clasificación de su país para las semifinales de Canadá 2007. A pesar de haber sido suplente en las fases de eliminatoria, fue él quien asestó las estocadas definitivas que apearon del torneo a Gambia y a Estados Unidos en los dos últimos partidos, tras saltar al campo en los instantes finales.
Hoffer anunció su presencia a los siete minutos del estreno de Austria en la competición, frente al Congo. El 1-1 con el que se saldó aquella contienda en Edmonton no permitió adivinar que este sería un año estelar para los austriacos, quienes regresan al Estadio de la Commonwealth este miércoles, dos semanas más tarde, para medirse en semifinales con su vecina, la República Checa.
El seleccionador austriaco, Paul Gludovatz, ha tenido que explicar mil veces las razones que le llevan a mantener fuera de la alineación inicial a un futbolista de un potencial tan deslumbrante. El veterano técnico, para evitar a Hoffer una presión inoportuna, o quizás para divertirse, ha ofrecido numerosas respuestas diferentes. Hoffer, ha indicado, es el "comodín" al que quiere recurrir en la prórroga.
Gludovatz también ha bromeado diciendo que en el contrato de Hoffer figura la obligación de marcar después de entrar desde el banquillo. Sin embargo, la explicación más convincente es que el derroche de esfuerzo que realizó en la liguilla se ha hecho sentir, y que ahora el mayor provecho que le puede sacar es utilizarlo en el tramo final del encuentro, cuando está fresco. Con todo, no debemos olvidar el buen desempeño de otro atacante, Rubin Okotie, autor de dos goles, que se ha ganado un puesto en un once que suele formar con un único punta.
Animar desde el banquillo
En declaraciones exclusivas a
FIFA.com, Hoffer ha señalado: "Todos los
jugadores que están en el banquillo se encuentran algo
decepcionados por no ser titulares, pero yo también me siento como
si estuviese en el partido, animando a los compañeros que juegan.
Aunque cuando entro es mejor, por supuesto. No puedo dejar de estar
satisfecho por cómo me han ido las cosas en este torneo, ya que
todo el equipo lo ha hecho bien, y no puede haber ningún motivo de
queja".
"Marcar con tu selección es una sensación extraordinaria. Aunque no es tan importante quién marque el gol de la victoria, si eres tú, es algo bastante especial, naturalmente. Contra la República Checa cualquier cosa es posible, y todos pueden estar seguros de que nos entregaremos al máximo para llegar a la final. Creo que somos capaces de conseguirlo. Ninguno de nosotros sabía qué tal nos iba a ir en el Mundial, porque nunca habíamos disputado ninguno. Jugamos bien en el primer partido, y hemos ido mejorando a cada encuentro, hasta clasificarnos para las semifinales".
El "efecto Hoffer" pudo percibirse por primera vez el verano pasado, en el Campeonato Sub-19 de la UEFA celebrado en Polonia. No vio puerta durante la fase previa, pero anotó cuatro dianas en el certamen, en los tres encuentros de la liguilla. Luego no pudo participar en el choque de semifinales ante España, por acumulación de amonestaciones, y en el que Austria quedó eliminada.
Su modo de celebrar los goles, al que nos ha acostumbrado en Canadá 2007, señalando con el dedo mientras corre hacia el banquillo, pudo verse ya en Polonia, si bien Hoffer tenía entonces un aspecto bastante distinto. Hace un año lucía una melena que le llegaba hasta los hombros, y la tenía recogida en una coleta con una cinta azul. En tierras norteamericanas, no obstante, lleva el pelo muy corto, y se ha afeitado las letras de su apodo, "Jimmy", entre los mechones que recubren su oreja izquierda.
El origen de su apodo
Quien le puso ese sobrenombre fue un entrenador juvenil, que
se fijó en el parecido de su apellido con el del antiguo líder
sindical estadounidense del sector del transporte Jimmy Hoffa,
aunque el muchacho, de 20 años, admite que no sabe nada acerca de
éste. El joven Erwin nunca ha visto la película biográfica de 1992,
protagonizada por Jack Nicholson, e ignora que el dirigente
sindical, cuya reputación no era muy buena, desapareció sin dejar
rastro en extrañas circunstancias en 1975, en los suburbios de
Detroit, cuatro años después de cumplir una condena de cárcel por
intento de soborno a un miembro de un jurado. Es evidente que la
relación de nuestro austriaco con Hoffa es muy poco fundada, aunque
él confiesa que le gusta el apodo, que ya le ha quedado.
Hoffer pertenece a una familia numerosa, con ocho hermanos, cinco chicas y tres chicos, y hasta ahora se han reunido todos para seguir los partidos desde el restaurante propiedad de los padres de su novia, Jasmin. Este ritual se verá modificado en la semifinal, ya que todos acudirán a la casa de los padres del ariete, en Baden, deseosos de ver si la historia se repite y Hoffer vuelve a marcar y clasifica a Austria para la gran final, en la que le esperaría Argentina o Chile, el 22 de julio.
"Tenemos una cierta idea de lo que está pasando ahora mismo en Austria, aunque no sabemos exactamente qué ambiente se vive", ha dicho. "Para ser franco, no puedo imaginarme cómo va a ser cuando volvamos a casa. Si ganamos el Mundial, supongo que mi vida podría cambiar ligeramente, aunque de momento no puedo ponerme a pensar en eso".


