La República Checa se convirtió en el primer equipo clasificado para la final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA tras imponerse 2-0 a Austria en Edmonton, el 18 de julio de 2007. Dos goles de Tomas Micola y Martin Fenin en los minutos iniciales hicieron que el combinado austriaco se viniese abajo, y otorgaron a los checos un dominio del choque que ya no cederían.
El seleccionador austriaco, Paul Gludovatz, sorprendió al incluir entre los titulares a Erwin "Jimmy" Hoffer en lugar de Rubin Okotie, a pesar de haber utilizado al ariete del Rapid de Viena como revulsivo en los instantes finales de sus dos anteriores encuentros. En esta ocasión, sin embargo, no logró ver puerta. El defensa Daniel Grammann sustituyó a Thomas Panny, quien se había roto una pierna en vísperas del partido, en un once en el que sólo repetían cinco jugadores respecto al equipo que había vencido por 2-1 a Estados Unidos en la prórroga de cuartos de final. Los checos, por su parte, presentaban el mismo conjunto que había saltado al campo en cuartos, donde eliminaron a España en los penales.
Tan sólo habían transcurrido cuatro minutos del choque cuando la República Checa se adelantó a raíz de una jugada a balón parado. Fenin fue derribado en la frontal del área tras superar a Markus Suttner en la posición de lateral derecho. El portero austriaco, Michael Zaglmair, repelió el lanzamiento raso y con efecto de Lubos Kalouda, pero Micola estuvo atento para rematar a gol el rechace. El equipo de Miroslav Soukup continuó atacando después de esa primera diana, y a continuación Marek Suchy efectuó un disparo que se marchó a pocos centímetros del poste. Los eslavos ampliaron su renta en el minuto 16, al aprovechar Fenin un centro de Ondrej Kudela desde la banda derecha mediante un tiro a quemarropa.
Austria tuvo muchos problemas en el primer período para conectar con Hoffer, su único punta, y pudo haber recibido más tantos todavía al contragolpe, de no haber acertado Zaglmair a atajar con las piernas un nuevo intento de Marek Strestik. La mejor ocasión de los austriacos se produjo justo antes del descanso, cuando Suttner enganchó un potente zurdazo que se fue rozando el palo derecho de la meta defendida por Radek Petr. Tras la reanudación, Suttner estuvo de nuevo a punto de marcar prácticamente desde el mismo sitio, esta vez con la pierna derecha, si bien la suerte tampoco acompañaría a los austriacos en la segunda mitad.
Un ataque reforzado
Okotie se incorporó para acompañar a Hoffer en el ataque poco
antes de que se cumpliese la hora de juego. Con todo, los dos
arietes fueron incapaces de abrir brecha en una retaguardia checa
muy eficaz, que supo resistir sus envites, aunque Okotie tuvo la
mala fortuna de fallar un testarazo en los compases finales. Los
checos ya habían hecho lo más difícil al principio, cuando se
dotaron de una ventaja de dos goles, pero aun así rondaron la
portería contraria en busca de más tantos, sin conseguirlo.
El cielo se encapotó a medida que se aproximaba la conclusión del partido en el Estadio de la Commonwealth, y pudo verse la habitual bandada de gaviotas sobrevolando el campo, a unos 1,600 kilómetros del mar. Austria tampoco encontró el rumbo a pesar de sus esfuerzos, estrellándose constantemente contra el muro checo, hasta que el centrocampista Peter Hackmair, con el tiempo prácticamente agotado, envió un disparo que casi da en el travesaño. Los 28,401 espectadores presentes se divirtieron haciendo la ola mexicana en un tramo final de la contienda que no tuvo mayores incidencias, y los checos se llevaron la victoria.
Chile o Argentina esperan ahora a la República Checa en la final de Toronto, el 22 de julio. Ese mismo día, en el Estadio Nacional de Fútbol, los austriacos se medirán unas horas antes por el tercer puesto con el perdedor de la segunda semifinal, que se disputará mañana.
