A horas de la gran final entre la República Checa y Argentina, Miroslav Soukup y Hugo Tocalli se hicieron un hueco en sus agendas para analizar, en exclusiva, la inminente definición del título en Toronto. Las claves del partido, los antecedentes y las posibles celebraciones en caso de una victoria, de sus bocas para FIFA.com.
Ambos equipos ya se han enfrentado en su debut en el Grupo
E del torneo. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
Miroslav Soukup: Para nosotros el primer partido
fue fundamental. Argentina ha sido varias veces campeón del mundo,
y nosotros sabíamos que un buen comienzo en el torneo podría
allanarnos el camino, por ejemplo hasta la final. Para nosotros el
empate inicial fue un punto de oro y el brillo de ese punto quizá
nos ilumine también en el último partido contra Argentina.
Hugo Tocalli: Ha habido un cambio significativo y simple a la vez: tras aquel empate, los dos hemos jugado cinco partidos más. Por eso puedo decir que ya nos hemos soltado en la competición y, de seguro, ambos cuerpos técnicos han logrado corregir algunos detalles que necesitaban pulir.
¿Cuáles diría que son los puntos fuertes y débiles de la
República Checa?
MS: Cuando el equipo funciona bien, contagia su
ímpetu a cada uno de los jugadores. De otro modo, la cosa no
marcha. El balón se llama "Teamgeist" [
que significa "espíritu de equipo" en alemán] y
ése es justo nuestro lema.
HT: No le veo puntos débiles realmente. Es un equipo muy compacto, que sale bien de contragolpe y llega al arco contrario con mucha gente. En defensa, cuando pierde la pelota, se agrupa bien y se transforma en un conjunto corto. Es cierto que no ha marcado muchos goles, pero sigue siendo un conjunto muy peligroso.
¿Y cuáles son los puntos fuertes y débiles que destacaría
de Argentina?
MS: Argentina es sencillamente un equipo
excepcional. Tiene individualidades fuera de serie y una escuadra
mucho más fuerte que la nuestra. Nosotros contamos con 30
jugadores, de los cuales 21 han venido a Canadá. Argentina tiene 20
veces más. Incluso el equipo de reservas argentino es una
superselección. Argentina es uno de los mejores equipos del mundo,
y es el gran favorito. Nosotros debemos luchar como ya lo hicimos
en el primer partido. Si tenemos un poco de suerte y Argentina
tiene un mal día, entonces tendremos alguna posibilidad.
HT: Sin dudas, el equipo tiene muy buen trato de
pelota, juega bien y mantiene siempre latente la posibilidad de
marcar. Me ha gustado mucho el rendimiento en los últimos tres
partidos, donde el equipo jugó muy bien, se hizo corto y salió
jugando con criterio. Esperamos repetir esas actuaciones el
domingo.
¿Qué significa para usted estar en la final?
MS: Para mí personalmente, estar en una final de
un campeonato mundial es lo más grande. Cuando tenía 18 años, fui
un gran admirador de Mario Kempes y quería jugar contra Argentina.
Ahora estoy en una final contra Argentina. Es increíble.
HT: Llegar a la final de un campeonato del mundo
es algo muy lindo para cualquier entrenador. Es una satisfacción
enorme, porque significa culminar el trabajado de dos años con un
mismo grupo de jugadores. Por suerte me tocó vivir este momento en
cuatro oportunidades, cuando estaba al lado de José (Pekerman). Lo
siento de la misma manera, ya que antes tenía las mismas
responsabilidades que ahora, con la diferencia de que era él quien
hablaba con los periodistas.
¿Dónde está la llave para el partido del domingo?
MS: La llave está por aquí, en algún sitio del
campo (señala el terreno de juego del estadio de Toronto). La
tenemos que encontrar. Ahora estamos 0-0, y si después de los
primeros 90 minutos seguimos 0-0, entonces acaso tengamos opciones
en la tanda de penales.
HT: No tengo dudas que la clave será abrir el partido. Si Argentina logra meter un gol y abrir un poco el encuentro, ellos tendrán que salir un poco más. Si eso sucede, será fundamental en el desarrollo posterior.
¿Puede ser la falta de experiencia lo que incline la
balanza?
MS: Argentina es claramente el favorito. Nuestra
ventaja es que ya tenemos una medalla segura, la de plata. Ésa ya
no hay quien nos la quite. Ahora vamos a la final, y en principio
podemos jugar con desenvoltura.
HT: ¿Honestamente? No lo creo, no lo creo...
Estamos ante la final de una Copa del Mundo, por lo que la
experiencia no tendrá tanto peso. Triunfará el que tenga más aplomo
para trabajar el partido. En lo personal, será fundamental no
desesperarnos por anotar. El gol llegará por sí solo, como
consecuencia del buen juego del equipo y no al revés.
República Checa se ha enfrentado dos veces a la tanda de
penales y ha ganado las dos. Argentina aún no ha jugado ninguna
prórroga en esta Copa Mundial. ¿Es eso una ventaja o una
desventaja?
MS: Cada partido que acaba en prórroga cuesta
mucha energía. Eso quiere decir que nosotros hemos consumido más
energía que Argentina, porque hemos jugado dos veces 30 minutos
más. Pero en el caso de producirse una tanda de penales, sí
tendríamos una ventaja mental, puesto que mis jugadores ya saben lo
que es lanzar un penal en momentos decisivos.
HT: No pienso que tengamos ventaja alguna por un par de factores: por su esquema de juego, los checos no se desgastan tanto físicamente. Y a eso debe sumársele que ya se han recuperado bien. Una final del mundo no da lugar al cansancio, quizás los jugadores lleguen a sentirlo después. Durante el partido, no marcará diferencia alguna.
¿Cómo reaccionará usted el domingo si ganan el partido?
MS: No sabría decirlo. Primero tenemos que regresar
a casa y reflexionar con tranquilidad sobre lo que ha pasado en
Canadá. En cualquier caso no lo comprenderemos sino hasta después
de que pasen 4 ó 5 años.
HT: Lo primero que haría sería hablar con mi familia. Luego, el segundo llamado sería para José (Pekerman), sin duda alguna. Él tiene mucho que ver en todo esto también.

