Los checos quizás pensaron que iban camino de conquistar su primer título mundialista cuando Martin Fenin, con un sensacional disparo de media vuelta, batió al guardameta Sergio Romero en el minuto 60 de la final, celebrada el domingo en Toronto. Sin embargo, los argentinos tan sólo tardaron unos segundos en replicar, acabando así con los sueños de los europeos, cuyas lágrimas se sintieron desde Toronto hasta Praga.
"Es posible que nos despistáramos durante un segundo", declaró un entristecido Fenin, máximo anotador de la República Checa, con tres dianas en siete partidos. "Quizás eso bastó para que perdiésemos. A lo mejor nos dejamos llevar un poco por el entusiasmo, es difícil decir qué ocurrió en realidad. Pero Argentina tiene un gran equipo, y nosotros le plantamos cara en todo momento".
El seleccionador checo, Miroslav Soukup, también considera que esos minutos, en los que su conjunto pasó de ir ganando por un tanto a ceder su ventaja, supusieron el punto de inflexión de una entretenida final. "Es un poco extraño que recibiésemos un gol en contra tan poco tiempo después de adelantarnos. Pero los equipos argentinos no perdonan. Yo pensé que podíamos conseguir otro, y ocurrió justo lo contrario. Eso acabó con nosotros".
El gol que decidió el encuentro no llegaría hasta el minuto 86. Ese momento resultó especialmente amargo para el sensacional portero checo, Radek Petr, cuyo rendimiento fue extraordinario a lo largo de todo el torneo. Un fortísimo disparo de Mauro Zárate desde 20 metros se coló por el primer palo de la meta defendida por el corpulento arquero, a pesar de su estirada para intentar detenerlo.
Soukup no quiso bajo ninguna circunstancia manifestar reproche alguno hacia su heroico cancerbero. "No hubiésemos llegado tan lejos de no haber sido por él", señaló el técnico. "Ha sido uno de nuestros mejores hombres, junto con Fenin, y no podría estar más orgulloso de él".
En el bando argentino, el gran protagonista de la jornada, y del torneo en general, fue Sergio Agüero, "el Kun". Materializó el empate de los suyos, pudo marcar el gol de la victoria y también fue elegido, merecidamente, mejor futbolista del certamen, además de proclamarse máximo realizador. "Por supuesto que (Agüero) tiene un gran porvenir en la selección absoluta", indicó el entrenador argentino, Hugo Tocalli. "Junto con (Maxi) Moralez, representa un futuro brillante para la selección absoluta argentina".
Dejando a un lado los elogios individuales, Tocalli se mostró contentísimo por la conquista de su primer trofeo mundialista al frente del combinado nacional (participó en los anteriores como segundo entrenador). "Durante años trabajé como asistente, pero esta sensación es la mejor", dijo. "Como seleccionador, tus decisiones suponen una auténtica diferencia, y es un sentimiento muy bonito ser el técnico en un momento así. Este es el mejor equipo que he entrenado nunca... Hizo muy bien su trabajo, practicando un fútbol brillante y ofensivo, aunque siempre con una gran paciencia".
Al final, para los argentinos fue clave su falta de nerviosismo y su capacidad para mantener la calma después de encontrarse por detrás en el casillero. "Los checos demostraron tener un gran nivel hoy, aunque nosotros nunca perdimos la confianza en nuestras aptitudes", añadió Tocalli. "Fue un partido difícil, duro, pero lo superamos, me siento muy feliz. Nunca tuve la impresión de que fuésemos a perder el control del encuentro".
"Los checos hicieron lo que esperábamos, fue muy complicado superarlos debido a su tamaño", explicó Emiliano Insua. "Pero nosotros no nos pusimos nunca nerviosos, y esa fue la clave de nuestra victoria. Estamos contentísimos por lo que hemos conseguido".

