Con dos goles de Dominic Adiyiah, Ghana derrotó a Hungría por 3-2 y se convirtió en el primer finalista de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009. El encuentro se jugó este martes 13 de octubre en el Estadio Cairo Internacional de la capital egipcia. Es la tercera vez en su historia que los Satélites Negros alcanzan el partido decisivo de este torneo, habiendo perdido las anteriores citas ante Brasil (1993) y Argentina (2001).

Los europeos salieron decididos a que el duelo se jugase a ritmo mucho más lento del que les gusta a los africanos. Para eso, pararon dos líneas de cuatro, con Andras Simon como media punta, en una doble función de enlace y primera marca, y un único delantero neto, Krisztian Nemeth. Para contrarrestar este rígido esquema, Ghana apostó la movilidad de Abeiku Quansah, Andre Ayew y Dominic Adiyiah, además de darle vía libre a sus laterales para que pasaran constantemente al taque.

El plan húngaro funcionó durante los primeros 10 minutos, pero empezó a derrumbarse tras el primer error: Adam Presinger no pudo despejar el balón en el medio del área, Ayew lo robó, encaró al arquero y, tras dejarlo atrás, tocó suavemente al arco; Adiyiah, que llegaba desde atrás, no tuvo problemas para apurar el trámite y marcar su séptimo tanto del torneo, transformándose así en el jugador africano con más dianas en la historia de la competición (10', 1-0).

A pesar de la desventaja, Hungría no abandonó su esquema durante la primera mitad. Sus jugadores parecieron sentir el desgaste del partido ante Italia y estuvieron imprecisos, pero además extrañaron la presencia de Vladimir Koman. Sin su habitual capitán, Nemeth quedó aislado arriba y no gravitó.

Ghana se dio cuenta de esta situación, mantuvo el pie en el acelerador y siguió generando situaciones de gol. La rotación de sus volantes fue un jeroglífico imposible de descifrar para la defensa húngara, y a nadie extrañó que Adiyiah, anticipando a su marcador, anotara de cabeza su octavo tanto tras un centro a la carrera del lateral derecho Samuel Inkoom (31', 2-0). De hecho, si los Satélites Negros no se fueron al descanso con una ventaja mayor fue por su falta de puntería o por alguna buena intervención de Peter Gulasci.

Pelea hasta el final
Hungría se mostró más ambiciosa en el complemento, y en cuatro minutos generó más oportunidades que en todo el primer tiempo. Sin embargo, Simon erró el poste derecho ghanés por muy poco y luego Daniel Agyei mostró sus reflejos al ahogarle con los pies el festejo a Adam Balajti, el reemplazante de Nemeth.

Ghana se quedó peligrosamente y, de poco, dejó que su rival se agrandara. Los Magiares encontraron una puerta abierta por la derecha de la defensa ghanesa y la aprovecharon: Simon desbordó por allí y sacó un envío raso, que Marko Futacs, libre de marcas, transformó en el descuento con un toque corto (73', 2-1). Dos veces, incluso, arañaron el empate, pero Andras Gosztonyi erró tras otro centro de Simon y Janos Szabo, desde inmejorable posición, no pudo cabecear al gol.

Recién en ese momento Ghana pareció darse cuenta de que estaba hipotecando su triunfo. Entonces, volvió a controlar el juego y rápidamente tuvo su premio por intermedio de Quansah, quien anotó el tercero con un puntazo de derecha (81', 3-1). Pero Hungría no estaba lista para tirar la toalla, y supo aprovechar una falla de David Addy en el fondo para ponerse otra vez a tiro del empate gracias a una buena definición de Balajti (84', 3-2).

Casi sin aliento, Hungría fue por la hazaña, y si bien terminó jugando en campo contrario, no pudo alcanzar la igualdad. Los ghaneses aguantaron los embates finales y terminaron celebrando su merecido pasaje a la final del torneo, con el sueño de ser el primer seleccionado africano que logre el tíulo mundial sub-20.