España derrotó sin lucir a Nigeria por 2-0 y, gracias al posterior triunfo de Venezuela sobre Tahití, se clasificó para los octavos de final de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009. El encuentro, válido por el Grupo B, se disputó este lunes 28 de septiembre en el estadio Al Salam de la ciudad de El Cairo.
Desde el arranque quedó en claro que la derrota ante Venezuela había calado hondo en las huestes nigerianas, a punto tal que Samson Siasia modificó completamente su medular titular. El golpe de efecto pareció funcionar en los primeros 25 minutos de juego, cuando los africanos tuvieron el domino territorial y las primeras situaciones de gol.
Los más activos fueron King Osanga, que se mostraba incisivo por las dos bandas, y el zaguero Obiora Nwankwo, quien empujó al equipo desde el fondo. Osanga, de hecho, inquietó tres veces Sergio Asenjo con sus remates de media distancia, además de generar una de las jugadas más peligrosas de la etapa, luego de habilitar en gran manera a Odion Ighalo; sin embargo, el arquero atoró bien al capitán nigeriano, quien tampoco pudo aprovechar el rebote.
A pesar de no tener el balón, principal argumento de su estilo de juego, España jamás perdió la compostura. Aguantó esa presión inicial rival y cuando encontró los huecos para jugar, lo hizo fiel a su costumbre, abriendo el campo de juego con pases cortos y triangulaciones precisas, que casi siempre partían de los inteligentes Daniel Parejo y Fran Mérida.
Al final, tanta paciencia tuvo su premio cuando el mismo Mérida recibió un gran pase de Marcos Guillón y definió con un toque suave por elevación ante la desesperada salida de Uche Okafor (33', 0-1). El tanto le permitió a España sumar su duodécimo encuentro consecutivo viendo puerta en la competición.
Lo liquidó de contra
Siasia no esperó el entretiempo para mover su banca y echar mando del siempre revulsivo Rabiu Ibrahim, aunque Osanga siguió siendo la principal esperanza de Nigeria en el complemento, cuyos primeros compases volvieron a ser dominados por los africanos. Sin embargo, las Águilas Voladoras se toparon con la seguridad de Asenjo, que ahogó los gritos de gol de Omatsone Aluko y Nwankwo, y con la mala suerte, "autora intelectual" de que el remate de Aluko diera en el travesaño antes de perderse afuera.
España había perdido el balón y no la pasaba bien, pero como Nigeria no lastimaba, sabía que en alguna contra podía sentenciar el duelo. Y así fue, nomás, porque Ander Herrera manejó una a la perfección y fue derribado en el área por Ibrahim: penal que Fran Mérida cambió por gol picando el balón con categoría (83', 0-2). Con su tercer tanto en el torneo, el jugador del Arsenal tuvo su pequeña revancha por la final perdida a manos de los nigerianos en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007.
La expulsión de Gbolahan Salami no cambió nada. España esperó el pitazo final sabiendo que no había rendido bien, pero sintiéndose ya en octavos de final. Justo premio para un equipo que tiene una idea clara de juego y las armas para llevarla a cabo, al margen que esta vez haya apelado a otras para poder lograr su objetivo.

