Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Atlanta 1996
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No hubo tiempo para celebrar un torneo de clasificación, por lo que se eligió a los ocho mejores equipos de la Copa Mundial Femenina de 1995 para participar en el Torneo Olímpico (lo que significó que los equipos de África y Oceanía no pudieron participar). La única excepción fue la inclusión de Brasil en sustitución de Inglaterra (que no podía ser elegible, según la reglamentación del Comité Olímpico Internacional). Y este participante extemporáneo pudo así demostrar su valía...

El Comité Olímpico de EE UU había declarado que su equipo femenino era favorito a alcanzar la medalla de oro e invirtió mucho dinero en su preparación. Las jugadoras estaban muy presionadas, y el apoyo de los espectadores les ayudó a sobrellevar su papel de favoritas. Con un excepcional rendimiento en cada partido, el equipo se mereció el triunfo.

China hizo una impresionante demostración de los enormes progresos alcanzados en pocos años. Únicamente las potentes estadounidenses fueron capaces de pararlas en la final. Hasta ese momento, sus apariciones se habían contado por victorias (el único partido que no ganaron fue el de grupo frente a EE UU). No alcanzaron medalla en las dos Copas Mundiales anteriores, pero en esta ocasión se llevaron una recompensa.

En cambio, los resultados del otro equipo asiático fueron muy diferentes. Aunque casi lograron igualar frente a Alemania el magnífico resultado del equipo masculino japonés frente a Brasil, sus escasas fuerzas no les permitieron superar al subcampeón mundial vigente. A partir de ese encuentro, fueron incapaces de mantener ese nivel y perdieron los demás partidos sin anotar un solo gol.

Noruega se mostró a la altura de las expectativas y estuvo a punto de derrotar a las estadounidenses. No así el restante fútbol europeo, que demostró en Atlanta por qué había perdido su predominio en el fútbol femenino internacional. Las noruegas, al menos, alcanzaron a llevarse una medalla a casa.

El decepcionante rendimiento de las brasileñas en la Copa Mundial de Suecia movilizó a la asociación brasileña. Designó a un nuevo equipo de entrenadores e incluyó a cinco nuevas jugadoras en la selección. Control de balón, espíritu competitivo y una mezcla de juventud y experiencia fueron las nuevas armas de estas artistas brasileñas.

La cifra de espectadores en la final entre EE UU y la RP China, nada menos que 76,489, supuso un nuevo récord en la historia del deporte femenino. Tuvieron que pasar 3 años para batir esta marca, en concreto, con ocasión de la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA, disputada también por estos dos equipos en el Estadio del Tazón de la Rosa de Pasadena, Los Ángeles.