Las noruegas derrotan al rey y se quedan con el oro
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Si hay un dato para destacar en la edición 2000 del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino, es el juego limpio con que se desarrolló la competición. Ocho seleccionados en búsqueda de una medalla dorada, dieciséis partidos... i y ninguna expulsión! Sin dudas, las protagonistas respetaron a fuego el espíritu de los Juegos Olímpicos.

En cuanto al podio, Noruega fue la ganadora de la medalla dorada tras derrotar a Estados Unidos, la gran potencia del fútbol femenino. El entrenador de las campeonas, Per-Mathias Hagmo, aprovechó al máximo el excelente nivel individual de Gro Espeseth, Marianne Pettersen, Dagny Mellgren y la arquera Bente Nordby. La primera ronda no fue nada sencilla, ya que reunió a las noruegas, Estados Unidos (favorito a llevarse la medalla de oro), la China de Sun Wen y Nigeria, que confirmó ser la más débil en primera fase. El debut estuvo lejos de ser el soñado para Noruega, que cayó por 2-0 ante las norteamericanas conducidas tácticamente por April Heinrichs. El traspié inicial pareció despertar el espíritu de equipo que se necesita para imponerse en cualquier competición: Noruega mejoró su rendimiento y se aseguró un lugar en semifinales tras derrotar a Nigeria (3-1) y China (2-1).

La semifinal ante Alemania, disputada en Sydney ante más de 16,000 espectadores, se definió a los 16 minutos de juego gracias a la aparición de Brit Sandaune. El resto del partido fue una obra maestra de cómo debe manejarse el trámite de un encuentro decisivo. Las alemanas, que integran la elite mundial del fútbol femenino, nunca pudieron sobrepasar la barrera defensiva planteada con inteligencia por Per-Mathias Hagmo. La final, presenciada por más de 20,000 personas, fue casi tan emotiva como la de los hombres entre España y Camerún. Las norteamericanas se pusieron en ventaja a los 5 minutos de juego por intermedio de Tiffeny Milbrett, pero no fue hasta el último minuto de juego que lograron salvar las ropas al igualar en dos goles por intermedio de la misma goleadora (Gro Espeseth y Ragnhild Gulbrandsen habían dado vuelta el marcador para las europeas). En la prórroga, el gol de oro conseguido por Dagny Mellgren sentenció la suerte para las noruegas. "Soy firme partidaria del gol de oro porque es una forma sencilla de acabar el partido. Nosotras hemos estado en el otro lado, el de las ganadoras, y es una magnífica forma de vencer. Noruega se merece la medalla de oro, admiro profundamente su larga tradición en el fútbol femenino", fue la confesión de April Heinrichs tras el partido.

Además de la alegría noruega, hubo felicidad para otros en esta edición del torneo. La china Sun Wen, pese a sufrir la eliminación de su equipo en primera fase, se coronó como máxima anotadora con 4 conquistas. Alemania, por su parte, se llevó la medalla de bronce al derrotar a Brasil y atesoró además el Trofeo Fair Play.