En un partido entre dos equipos que se encuentran a la par tanto táctica como físicamente, suelen marcar la diferencia aquellas jugadoras que siempre luchan con todas sus fuerzas hasta el final y que, además de técnica, tienen la capacidad de improvisar auténticos golpes de genio. La primera semifinal de la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007 entre el defensor del título, Alemania, y uno de los principales contendientes, Noruega, prevista para este fin de semana en Tianjin, es uno de esos partidos. Y Sandra Smisek, la menuda y astuta romperredes de la línea ofensiva alemana, es justamente una de esas futbolistas.
De hecho, Smisek tiene sobradas razones para estar especialmente motivada en este lance. Hace doce años saltó al campo en la final del certamen mundialista de 1995 cuando apenas faltaban cuatro minutos para el pitido final, y la entonces joven jugadora de 17 años no pudo hacer nada por evitar que las suyas perdieran por 0-2 ante las noruegas. Además, a finales de agosto pasado, pocos días antes de partir rumbo a China, tuvo que ver desde la grada por culpa de una lesión el encuentro de fogueo que entablaron ambos combinados en Maguncia, y que se resolvió de manera lucida para Alemania con un empate a 2-2.
Luchadora empedernida
El martes por la tarde, al final del último
entrenamiento de las seleccionadas germanas, la 119 veces
internacional insistía en su conversación con
FIFA.com en el túnel de vestuarios del gigantesco
Estadio Olímpico de Tianjin: "De todas formas, mi motivación
es altísima". Nadie se atrevería a ponerlo en duda. Porque
para Smisek, que ya ha anotado tres goles en este campeonato y es
el complemento perfecto de Birgit Prinz en la línea de vanguardia
germana, es el momento idóneo para saldar esa vieja cuestión de
honor.
Por eso, cuando suene el pitido inicial en la metrópoli de diez millones de habitantes, Smisek se acordará de esas dos experiencias negativas anteriores ante Noruega, país contra el que las alemanas han jugado 28 veces y han ganado 12: "Esta vez seguro que no las subestimaremos". La delantera es plenamente consciente del peligro que entraña el juego de las recias escandinavas, dotadas de una extraña facilidad para marcarles goles a pares. "Hablar de revancha sería ir demasiado lejos", comenta.
"Dos selecciones que son cimeras en Europa"
En la inminente contienda, no sorprendería ver a la
jugadora oriunda de Fráncfort salir de la dilatada sombra que
proyectan sus compañeras de equipo Birgit Prinz y Renate Lingor,
que ya tienen en su haber cuatro tantos. En este duelo en el que la
atención se concentrará sobre todo en ese famoso dúo así como en la
noruega Ragnhild Gulbrandsen, que ya ha puesto el cuero cinco veces
en la red rival, la número 8 de Alemania tiene una oportunidad de
oro para desquitarse. Aunque nunca se sabe lo que ocurrirá.
Sea como fuere, el duelo entre Alemania y Noruega será emocionante y de gran calidad, y seguro que lleno de momentos brillantes. Un encuentro vital. O, como dice Smisek, "un partido en el que se enfrentarán dos selecciones potentísimas que son absolutamente cimeras en Europa".




