RESUMEN DE LAS SEMIFINALES: El Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, acababa de rendir tributo al progreso del fútbol femenino y, como para reforzar su argumento, China 2007 nos ha deparado una asombrosa exhibición de un equipo, Brasil, que nunca antes había estado en una final del la máxima competición mundial del fútbol femenino. Para lograrlo, pasó por encima de una de las grandes potencias de la modalidad, Estados Unidos, que ya avistaba su tercera aparición en la final contra la defensora del título, Alemania.
Eso ya no ocurrirá después del espectáculo de samba que se ha visto en Hangzhou. Brasil 4-0 Estados Unidos es un marcador que nadie se habría atrevido a presagiar. Se trata del desmantelamiento total del mejor equipo del mundo en sólo su tercera derrota en la Copa Mundial Femenina de la FIFA, y de su hundimiento más rotundo de todos los tiempos en todas las categorías. Ha sido uno de los resultados más sensacionales en los anales de la competición y permite a las jubilosas sudamericanas contemplar el desenlace definitivo con las formidables alemanas, que 24 horas antes infligieron su propio castigo a Noruega.
Al oír el pitido final, la deslumbrante Marta miró al cielo mientras sus compañeras, extáticas, corrían a aclamar a una de las mayores figuras de la prueba. China acaba de celebrar su Festival de la Luna, durante los días en que el satélite terrestre está más lleno y luce más luminoso. Si se hubieran apagado las luces y se hubiera dejado a oscuras el Estadio del Dragón de Hangzhou, la muchacha de 21 años habría seguido brillando. Es una auténtica estrella.
¡Qué contraste emocional con el combinado norteamericano! Ya se empezó a vislumbrar la crisis en el momento en que el seleccionador Greg Ryan decidió reemplazar a la guardameta titular, Hope Solo, por Briana Scurry, porque en cuestión de reflejos y a la hora de detener los disparos de larga distancia era "la mejor que había visto".
Acaso sea injusto echar la culpa del primer gol, que fue en propia puerta, a esa decisión. Y mientras Scurry puede estar pensando que le habría gustado tener más ayuda en el segundo gol, de Marta, pronto dio la impresión de que Estados Unidos habría necesitado a las dos porteras juntas para contener a la Canarinha. Y ciertamente más de nueve jugadoras de campo, que es como se quedaron las norteamericanas después de que su centrocampista de contención Shannon Boxx fuera expulsada poco antes del descanso.
Cristiane marcó el tercero, pero el mejor momento del partido estaba aún por llegar. El cuarto tanto de Brasil fue un compendio de los malabarismos y virtuosismo de la escurridiza Marta, que deleitó con una noria a lo Ardiles y, con el balón de nuevo en los pies, caracoleó para deshacerse de su marcadora, dejó clavada a otra defensa y completó el asalto con un derechazo limpio a la red. La multitud enseguida comenzó a corear el nombre de "Marta, Marta", que resonó por todo el estadio.
Alemania y su sana costumbre
Alemania también se benefició de un gol en propia puerta de
sus rivales, pero el partido de Tianjin fue un duelo más reñido, en
el que las defensoras del título sólo pudieron relajarse después de
que Kerstin Stegemann y Martina Mueller hubieran anotado en los
minutos 72 y 75. Ese último tanto, además, significaba el gol tanto
número 100 de la competición.
La imparable Birgit Prinz fue la inductora del tempranero error noruego a cargo de Trine Ronning, que vio cómo el balón acababa aterrizando en su propia red. La capitana alemana fue asimismo quien habilitó el gol de Stegemann con otra de sus típicas escapadas.
Así las cosas, las dos selecciones ponen rumbo ahora a Shanghai para disputar la final. ¿Seguirá Prinz reinando respaldada por una defensa que no ha cedido un solo gol en los cinco encuentros de la competición? ¿O ha llegado la hora de Marta? Resultará fascinante descubrir las respuestas dentro de tres días.



