El vestuario auriverde es una fiesta. La música brasileña suena fuerte mientras las jugadoras festejan y recogen sus pertenencias. Con sus instrumentos en mano, Katia Cilene y Maycon marcan el ritmo e inician el desfile hacia el autobús. Los cánticos no decaen... Daniela Alves camina bailando al son que marcan sus compañeras mientras consulta ávidamente su teléfono.

"Esta música demuestra nuestra alegría. Nunca cesa. Cantamos en el camino al estadio, de regreso al hotel, cuando vamos a los entrenamientos", cuenta Daniela a FIFA.com.

El batuque colectivo a estas alturas está más justificado que nunca. La selección auriverde acaba de infligir a Estados Unidos la peor derrota de su historia (4-0) y nada menos que en las semifinales de la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007.

"Tenemos las mejores sensaciones del mundo porque después de tantos años, hemos conseguido ganarles un partido. Es una satisfacción enorme. Ha sido una victoria muy importante. Nosotras buscamos nuestra primera estrellita en este Mundial y sabíamos que este encuentro sería una final", confiesa con rostro de alivio la número 7.

La jugadora de 24 años sigue concentrada en su teléfono, contestando felicitaciones y enviando mensajes a la familia. "Esta victoria es para mi familia que está en Bahía y en Sao Paulo, y también para mi novio", comenta con ojos brillantes de orgullo.

Un punto de inflexión
Aunque en los primeros minutos del partido, las estadounidenses dieron un par de sustos, las brasileñas no tardaron en controlar el ritmo del juego y asediar el área contraria. "Entramos muy determinadas para ganar este partido. Lo consideramos como el juego de nuestra vida. Estábamos muy concentradas, sin importar quién estaba en el otro lado. Sabíamos que teníamos que ganarle a cualquiera si queríamos llegar a la final".

Sin embargo, por el momento sólo quiere disfrutar del sabor de la victoria y ya habrá tiempo de pensar en Alemania, el rival con el que el próximo domingo lucharán por levantar la Copa. Y es que después de años de estadísticas en contra ante las norteamericanas, el resultado obtenido el Hangzhou merecía ser celebrado a lo grande.

Aún así, a Daniela, poderosa físicamente y con una potencia de disparo asombrosa, se le queda una espinita clavada. "Estoy muy contenta porque mis compañeras Marta, Cristiane, Formiga ... están haciendo goles. Yo sigo esperando que llegue el mío y parece que se resiste (risas). Espero que se esté reservando para la final contra Alemania", dice con una carcajada.

De momento, la suerte del gol sólo le ha sonreído en una ocasión. Ella abrió el marcador en el primer partido de Brasil en el torneo ante Nueva Zelanda, con su especialidad: un remate desde fuera del área. Es ahí donde la atleta se siente más cómoda y explota al máximo su potencial. Aún sin goles, fue elegida la mejor jugadora de los partidos contra Dinamarca y Australia.

El optimismo ha invadido un vestuario que está haciendo historia. La mayoría de estas jugadoras compiten juntas desde hace cuatro años. Ya han ganado dos medallas de oro en los Juegos Panamericanos y una medalla de plata en los Juegos Olímpicos. En China 2007 firmarán su mejor actuación en una Copa Mundial, ya que tras alcanzar la final, han superado el tercer puesto logrado hace ocho años en Estados Unidos 1999.

"Nuestro objetivo es escribir nuestro nombre en la historia del fútbol brasileño", dice llena de confianza. "Estamos encarando este Mundial como la gran oportunidad de nuestras vidas. Necesitábamos esta victoria. Llegar a la final puede cambiar muchas cosas en Brasil, una victoria ayudaría muchísimo al fútbol femenino brasileño", continúa.

De momento, Daniela, confesa admiradora de Dunga, no le pone techo a este grupo. "No sé cuál es nuestro punto débil... Pero nuestra mayor fortaleza es que no somos un equipo, somos una familia. Pasamos más tiempo juntas que con nuestras propias familias. Esa unidad nos ha ayudado a estar en esta final", asegura.

Y mientras continúa la fiesta con sus queridas compañeras nos sorprende al desvelarnos su ambición: "Mi mayor deseo es poder jugar profesionalmente en mi país".