En los últimos años, Estados Unidos ha disfrutado de un éxito tal que algunas jugadoras como Leslie Osbourne y Stephane López probaron el jueves por primera vez el amargo sabor de la derrota.

Es normal, por lo tanto, que en el equipo reinara la incredulidad. Una sensación de asombro que quedó patente en los análisis y las declaraciones posteriores a la derrota más abultada de la selección femenina de Estados Unidos en su vasta y otrora ilustre historia. El ejemplo más claro fue el de Abby Wambach, la emblemática delantera estadounidense que ha sido el azote de todas las defensas rivales a lo largo de los años, pero a la que no le gustó nada probar su propia medicina.

"Estoy destrozada", confesó. "El primer gol fue pura casualidad, pero al poco Marta marcó el segundo y después recibimos la tarjeta roja. Las cosas no nos salieron bien. Es una derrota muy difícil de digerir. Pero, ¿significa eso que Brasil es mejor que Estados Unidos? Rotundamente no".

Tras el partido, la tónica general de las reacciones atribuía la derrota a la expulsión de Shannon Boxx y al desafortunado gol en propia puerta de Osbourne, que abrió el marcador para las sudamericanas. Sunil Gulati, el Presidente de la Asociación Estadounidense de Fútbol, también se mostró desafiante al insistir en que la derrota no significaba en modo alguno que Estados Unidos haya experimentado un retroceso, sino que constituye la confirmación del gran progreso que han realizado otros equipos que antes vivían a su sombra. "No hemos ralentizado el programa femenino", afirmó Gulati.

"En todo caso, lo hemos acelerado. No estamos como hace diez años, pero no porque seamos peores. La razón es que todo el mundo se ha lanzado a apostar por el fútbol femenino".

Incluso el seleccionador Greg Ryan, quien calificó de "excepcionales" a Marta y Cristiane, las máximas responsables de la derrota de su equipo, alegó que el resultado del encuentro no se ajusta a las capacidades respectivas de ambos rivales. "Para el futuro, no hay duda de que necesitamos producir nuestras propias Martas y Cristianes. Pero opino que tenemos algunas jugadoras muy buenas en ciernes y que no se pueden sacar muchas conclusiones de este choque".

De todas formas, la prensa estadounidense considera a Ryan el malo de la película, y entre la larga lista de quejas que pesan en su contra destaca su polémica decisión de sustituir a la guardameta Hope Solo por la veterana Briana Scurry. Sin embargo, el sosegado técnico estadounidense insistió en que no se siente en modo alguno consternado por el hecho de que esta rotunda e histórica derrota se haya producido bajo su batuta.

"No, no me siento para nada abatido", explicó. "Sólo me siento decepcionado por las jugadoras. No se trata de mí. Se trata siempre de que el equipo lo haga lo mejor posible y de que yo lo ponga en situación de triunfar".

Solo rompe filas
Ryan podía esperar, y hasta cierto punto aceptar, el vapuleo al que lo ha sometido la prensa tras la descalificación de su selección, que antes del comienzo de la competición era una de los claras favoritas al triunfo final. Pero lo que sin duda le habrá resultado mucho más inquietante es darse cuenta de que ni siquiera puede contar con la solidaridad de su equipo tras las duras críticas de Solo sobre su decisión de sustituirla en un partido tan importante para Estados Unidos en China 2007.

"Fue una decisión errónea, y todo el que sepa algo de fútbol lo sabe", afirmó la arquera sustituida."No hay duda de que yo habría evitado esos goles (el segundo y el cuarto de Brasil). No se puede vivir a costa de un nombre o de algo que alguien hizo en un partido de los Juegos Olímpicos hace tres años".

Al alegar que Scurry sólo fue elegida por su decisiva actuación en la final de los Juegos Olímpicos de 2004, Hope Solo ha incrementado la presión sobre su entrenador, que ya estaba en el punto de mira de la prensa, y es muy probable que se haya descartado a sí misma para un posible regreso como titular en el partido por la tercera plaza contra Noruega. Ryan, por su parte, sigue insistiendo contra viento y marea que Scurry "jugó un gran partido".

El seleccionador fue el primero de un grupo de representantes estadounidenses que, en un alarde de deportividad, reconoció que Estados Unidos simplemente había perdido ante un equipo que atraviesa un excelente momento de forma.

"Si nos fijamos en cómo han progresado con los pocos recursos de que disponen en su país, lo lejos que han llegado, hay que admitir que han realizado una gran gesta", apuntó Ryan."Puse a dos jugadoras para marcar a Marta, pero estuvo fantástica". Wambach, por su parte, admitió que "nunca había visto a Brasil jugar tan bien", mientras que la capitana Kristine Lilly realizó la confesión más clara y sencilla de todas: "Fueron superiores a nosotras".

Lilly también resumió con sus palabras la ardua tarea que tiene Ryan por delante para volver a motivar a sus jugadoras antes del partido del domingo contra Noruega por la medalla de bronce. Cuando le preguntamos cómo se sentía después de la primera derrota del equipo en 52 encuentros internacionales, afirmó con un suspiro:"Muy cansada... Duele mucho, muchísimo".