Las cuatro finales previas de la Copa Mundial Femenina de la FIFA han deparado goles de oro, tandas de penales y emoción a raudales. FIFA.com explica cómo se decidieron esos grandes encuentros.

Estados Unidos 2003: Alemania 2-1 Suecia (t.s.)
Un festival de fútbol de ataque, que terminó con el decisivo gol de oro, confirmó a Alemania como la nueva gran potencia del fútbol mundial. En sus filas se encontraba la ganadora del Balón de Oro y de la Bota de Oro, Birgit Prinz, y también la Mejor Guardameta de aquella fase final, Silke Rottenberg, pero a Alemania le faltaba el galardón supremo. Un gol de Hanna Ljungberg puso por delante a las nórdicas, y el resto de la primera parte hizo presagiar que el trofeo acabaría en manos de las suecas. En el segundo tiempo, sin embargo, después de que Maren Meinert empatara el partido, las alemanas ejercieron una presión continua sobre el área de Suecia, que tuvo la inmensa fortuna de salir indemne de los insistentes ataques. Por segunda vez consecutiva, hubo que recurrir a la prórroga para decidir la gran final del certamen femenino. La suplente Nia Kuenzer sentenció el partido con el espectacular remate de cabeza de un tiro libre de Renate Lingor en el minuto 98. Alemania se coronó campeona del mundo, y Tina Theune-Meyer se convirtió en la primera mujer que dirigía a una selección nacional hasta el codiciado trofeo.

Estados Unidos 1999: Estados Unidos 0-0 China (t.s.) (EE UU se impuso por 5-4 en los penales)
Esta final ofreció una primicia: fue la primera vez que la selección campeona de la Copa Mundial Femenina de la FIFA se decidía en una tanda de penales. Casualmente, en aquel mismo estadio, el Rosebowl de Pasadena, la final de la Copa Mundial de la FIFA celebrada cinco años antes también se había zanjado en las definiciones desde los 11 metros. China había sobresalido durante todo el campeonato como la potencia más ofensiva de los 16 conjuntos participantes, con una renta de 19 goles conseguida en sus cinco partidos previos. En la final, sin embargo, las Rosas de Acero sólo plantearon una auténtica amenaza en la prórroga, sobre todo con el disparo de Fan Yunjie, que Kristine Lilly, impresionante todavía ocho años después, despejó justo en la línea de gol. En la tanda de penales, Briana Scurry paró el lanzamiento de Liu Ying, el tercero de China, una atajada que resultó decisiva. Al final, Brandi Chastain se impuso a la guardameta china con el lanzamiento que otorgó a las estadounidenses su segunda corona del mundo, la primera en calidad de anfitrionas, en un estadio abarrotado con 90,185 espectadores, el récord de asistencia de público de la historia de la competición.

Suecia 1995: Noruega 2-0 Alemania
Victoria de Noruega en su segunda fase final del certamen, con revancha incluida. Noruega continuó el rendimiento casi perfecto que había ofrecido durante la liguilla de grupos (donde marcó 17 goles sin recibir ninguno) con la derrota en semifinales de Estados Unidos, la selección contra la que había perdido cuatro años antes la medalla de oro. En la gran final de Solna, las noruegas se enfrentaron a un combinado alemán que se había repuesto de la derrota sufrida en la primera ronda a manos de Suecia hasta convertirse en un rival temible. Alemania llegaba de eliminar en semifinales a China, un equipo que en la ronda previa había sacado de la competición a la selección anfitriona. Los goles de Hege Riise y Marianne Pettersen en el lapso de tres minutos, justo antes del descanso, otorgaron el trofeo al combinado de Even Pellerud ante la atenta mirada de 17,158 espectadores.

China 1991: Estados Unidos 2-1 Noruega
Un infalible tridente atacante fue abriendo brecha a través de la edición inaugural de la Copa Mundial Femenina de la FIFA hasta situar a la poderosa selección de Estados Unidos en lo más alto del podio. Michelle Akers, Carin Jennings y April Heinrichs, a quienes la prensa china bautizó con el nombre genérico de "la espada de tres filos", marcaron 20 de los 25 goles que registró Estados Unidos en aquella fase final. Como correspondía a su condición de Bota de Oro del certamen, Akers anotó en Guangzhou el primer gol de la gran final y también el último, precisamente el que otorgó la victoria a su equipo. El partido parecía irremediablemente abocado a la prórroga después de que Linda Medalen consiguiera el empate para Noruega, pero Akers se hizo con un balón suelto, procedente de un fallido pase atrás de Tina Svensson, superó en duelo a la portera Reidun Seth y batió la meta vacía con su décimo y más importante gol en las dos semanas del certamen.