Justo antes del inicio de la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007, la selección de Alemania visitó un colegio alemán en Shanghai para dar recuerdos de la patria a los entusiasmados colegiales. Con su habitual desparpajo y naturalidad, Fatmire Bajramaj se ganó con sus palabras la simpatía de las aproximadamente quinientas personas que abarrotaban el Aula Magna en apenas unos minutos. Y cuando la joven de 19 años saltó al campo en el minuto 40 de la semifinal del miércoles contra Noruega en sustitución de la lesionada Melanie Behringer, le hicieron falta exactamente 120 segundos para enviar el pase decisivo a Birgit Prinz que ésta transformaría a continuación en el primer gol de las suyas con la involuntaria ayuda de una defensora noruega. La hábil mediocampista tiene sin duda todo lo que hace falta para convertirse en un personaje, dentro y fuera del terreno de juego.

Pero sobre todo tiene a su favor la aclamación de las expertas más reputadas del balompié femenino. Tina Theune-Meyer, ex seleccionadora germana que hace cuatro años condujo al combinado de su país hasta la conquista del título mundial en Estados Unidos y que actualmente es miembro del Grupo de Estudios Técnicos en el certamen de China, declaró en su entrevista en exclusiva para FIFA.com: "Desde que la vi en la Copa Mundial Femenina Sub-20 en Rusia el año pasado, Bajramaj ha dado un salto increíble". Y Silvia Neid, la vigente seleccionadora, contestó lo siguiente a una pregunta de FIFA.com acerca de su número 19 tras el tercer partido de grupo contra Japón (2-0): "Tiene una técnica fascinante y el carácter necesario para convertirse en una jugadora líder".

A esta genial alemana, con raíces en Albania, a quien sus compañeras de selección llaman "Lira", le gusta oír esas cosas. Al fin y al cabo, estas loas son ni más ni menos que el reconocimiento de su estupenda labor hasta la fecha en la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007. "Antes de venir yo esperaba tener un par de minutos de juego en algún que otro partido, pero naturalmente ahora estoy encantada con cómo están saliendo las cosas", señaló a FIFA.com la atacante, que por ser una de las neófitas del equipo es la encargada de llevar las botellas de agua a los entrenamientos. En los tres choques que ha disputado en el torneo, ha entrado en acción 110 minutos y, en la victoria por 3-0 en semifinales, fue considerada por algunos observadores como una de las jugadoras que dio el impulso decisivo al encuentro.

Gracias a su velocidad, a su atrevimiento en el regate y a su sutil manejo del balón, Bajramaj logró una y otra vez imponerse en el uno contra uno por la banda izquierda, y creó gran peligro en el área contraria. Se trata de una cualidad esencial para su equipo. "Soy, por así decirlo, una trabajadora del fútbol", comentó con una sonrisa burlona, y añadió: "Es una sensación magnífica darte cuenta que ha merecido la pena todo el trabajo duro del último año".

Y no le falta razón: con tan sólo ocho internacionalidades, va a participar en una final de la Copa Mundial Femenina. "Todo esto es increíble. No puedo describir la alegría que siento. Simplemente, estoy muy contenta y me encuentro totalmente feliz", exclamó pensando también en su padre, quien desde Alemania sigue todos sus partidos por televisión con los ojos llameantes y el orgullo a flor de piel.

No siempre fue así. "Cuando yo tenía ocho años, no le gustaba nada que jugara al fútbol. Siempre se oponía", recuerda Bajramaj. A raíz de una pregunta de FIFA.com, reconoció que su progenitor sólo se dio cuenta de su extraordinario talento cuando empezó a jugar en la selección. "Ahora mi padre y yo nos telefoneamos todos los días. Y siempre me dice lo que debo hacer en el campo y lo que tengo que mejorar", nos cuenta con una entrañable añoranza en el tono de la voz.

El señor Bajramaj podrá ver a su hija el domingo por la televisión si "Lira" vuelve a saltar al campo en la final contra Brasil. Seguro que con su primorosa técnica haría un buen papel en el duelo contra las magas sudamericanas.