Todo está listo. El mundo espera, el escenario está preparado. Las miradas de los amantes del fútbol se dirigen ahora a Shanghai, donde el combinado de la seleccionadora Silvia Neid se medirá el domingo a Brasil en la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007. Para Birgit Prinz y compañía se trata de hacer historia, pues el vigente campeón tiene la oportunidad de revalidar su título por primera vez en la historia de la competición. "Queremos ganar a toda costa", declara la guardameta Nadine Angerer a modo de arenga, porque sabe que la gran cita en la metrópolis asiática será la última final mundialista para muchas de sus compañeras.
A juzgar por el impresionante rendimiento defensivo de las alemanas, que han conseguido la gesta de llegar hasta el final del campeonato sin conceder ningún gol en contra, las pupilas de Silvia Neid tienen sobrados motivos para abordar el duelo definitivo con optimismo. Porque hará falta un extraordinario desempeño defensivo para poder contener el ingenioso y mágico fútbol de las brasileñas. Pero cabe esperar que el defensor del título sepa encontrar la manera de responder apropiadamente a la magia de Marta, que hasta la fecha ha hecho aparecer el esférico en el fondo de las mallas rivales nada menos que siete veces. "Tenemos que reducir los espacios e imponer nuestra autoridad. Así podremos parar a las brasileñas", apunta Neid.
La más motivada de todas será Angerer. La guardameta de 28 años tiene la ocasión de hacer historia con letras mayúsculas si logra mantener su portería imbatida otros 67 minutos más. Así batiría el actual récord del legendario portero italiano Walter Zenga, que durante la Copa Mundial de la FIFA celebrada en su propio país en 1990 pudo aguantar 517 minutos sin registrar ningún tanto. "Tenemos una defensa aterradora. Y en caso de que algún ataque logre penetrar, siempre está Nadine. Eso da mucha seguridad", comenta la directora de juego Renate Lingor a FIFA.com, al tiempo que señala la gran ilusión que la nueva marca le haría a Angerer.
Otro acceso al trono de la mano de Prinz
El dinamismo alemán contra el arte brasileño, la
experiencia contra la euforia, o simplemente la eficiencia contra
la elegancia: esta final mundialista femenina, en la que se
enfrentan por primera vez un equipo europeo y otro sudamericano, no
puede ofrecer un mayor contraste. Pero el defensor del título acude
a la finalísima de la quinta edición mundialista con algo más que
una robusta retaguardia. En el ataque podrá contar con Birgit
Prinz, que ha sido coronada tres veces Jugadora Mundial de la
FIFA.
La romperredes de Fráncfort ya ha hecho cuatro dianas en este torneo y además ha ratificado de forma impresionante su excelencia, pues como buena líder siempre sabe resolver la situación con alguna jugada excepcional cuando todo depende de eso. "Birgit es para nosotras increíblemente importante, porque es capaz de decidir ella sola los partidos", explica la seleccionadora Neid a FIFA.com, quien al igual que sus compatriotas espera ver a Prinz una vez más en plena forma en Shanghai.
Behringer es duda, Bajramaj está lista
Hay otra delantera alemana que puede perderse el
choque final con Brasil. Melanie Behringer, de 21 años, está
aquejada de problemas en el gemelo y lo más probable es que ceda su
puesto a Fatmire Bajramaj, dos años más joven. La veloz e
imaginativa mediocampista ya demostró en el triunfo por 3-0 sobre
Noruega en la semifinal que no tiene nada que envidiar a las magas
sudamericanas.
Cuál de ellas integrará la alineación inicial de Alemania es de importancia secundaria para el campeón del mundo. Lo verdaderamente esencial es exorcizar la tensión y, para no subirse por las paredes, las alemanas han intentado distraerse en los últimos días organizando un relajado torneo de tenis de mesa. "En la final, nos liberaremos", anuncia la veterana Lingor con la idea de reducir al mínimo la presión que se cierne especialmente sobre las jugadoras más jóvenes. Sin embargo, todas saben que la inminente final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007 no será ningún paseo. Para esta prodigiosa generación de futbolistas alemanas es la oportunidad de alcanzar la gloria de una vez por todas.





