La brasileña Marta tuvo que esforzarse por esbozar una sonrisa para recibir el Balón y la Bota de Oro tras la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007. La medalla de oro se le había escapada minutos antes al caer derrotada en la final ante Alemania. Y ella, que tuvo la oportunidad de empatar el encuentro, erró un penal.
Pero Marta es fuerte y no se esconde. Y a pesar del nudo en la garganta por la derrota, se enfrentó a los micrófonos para dar la cara. FIFA.com tuvo la oportunidad de charlar en exclusiva con la genial delantera bajo la custodia de dos trofeos dorados y una presea plateada.
¿Cuáles son sus sensaciones después de la final?
Peleamos mucho para llegar a esta final que ya fue un paso
histórico para nosotras. Por desgracia, pagamos caros nuestros
errores, no estuvimos bien en las finalizaciones, yo no tuve suerte
en el penal, estrellamos dos o tres balones en los palos, no
conseguimos cambiar el ritmo del juego... pero el fútbol es así. A
veces, por más calidad que tengas no consigues lo que quieres...
Parece que hoy no era nuestro día.
A pesar de la derrota, se ha conseguido una medalla de
plata. ¿Qué significado tiene para ustedes?
Significa mucho. Hemos demostrado que cada año
tenemos más nivel a pesar de no tener campeonato nacional en
Brasil. Las jugadoras siguen practicando como pueden. Algunas
tienen club, otras no y entrenan solas. Yo creo que con más
incentivos y apoyos en Brasil se podría llegar aún más lejos.
Aunque no tenemos nada, llegamos a jugar las dos finales más
importantes, los Juegos Olímpicos y la Copa Mundial. Ahora más que
nunca debemos recibir algo a cambio de las autoridades brasileñas,
para que nos podamos enfrentar en igualdad de condiciones a grandes
equipos como Alemania o Estados Unidos, que tienen apoyo de sus
países.
La Confederación Brasileña ha anunciado que en octubre
organizarán una competición de Copa femenina que sería el
preliminar para una futura liga...
Es una buena iniciativa. Sería dar el primer paso
rumbo a una liga permanente de siete u ocho meses. Las jugadoras
necesitan mantenerse activas.
¿Cómo se siente tras terminar el torneo con el Balón y la
Bota de Oro en sus manos?
Estos dos premios tengo que compartirlos con todo mi equipo.
Aunque son individuales los conseguí gracias al apoyo de todas mis
compañeras. Cada una de las chicas y del equipo técnico tiene un
cachito de estos trofeos. Personalmente, se lo dedico a mi madre,
que fue la que me permitió y animó a jugar al fútbol.
¿Cuáles son sus próximos retos?
Ahora nos toca levantar la cabeza, mirar hacia adelante, y
continuar trabajando, porque en seguida llegan los partidos de
clasificación para los Juegos Olímpicos.
Personalmente, tengo que volver a Suecia para disputar la recta final de liga y luego los clasificatorios para la Copa de la UEFA. Después de conseguir esta medalla de plata, tengo más ganas que nunca de volver a mi equipo y terminar el año haciendo un buen papel con el Umea.
El público en la final coreaba su nombre, ¿qué significa
para usted?
Es genial tener el cariño del público. Sé que me aprecian por
lo que hago en el campo, siempre por el bien del equipo. Los
aficionados chinos nos han apoyado muchísimo a lo largo del torneo;
han vestido la camiseta brasileña y han animando mucho en los
estadios, es una inmensa alegría. Se lo agradezco mucho y espero
volver a verles el año próximo en Pekín.
¿Qué les diría a todas las niñas que las han visto jugar en
esta competición?
El mensaje que les puedo dar es que, si tienen un sueño, si
les gusta y desean jugar al fútbol, que no lo dejen. El fútbol
femenino es una batalla difícil, y las brasileñas que estamos aquí
luchando por abrirnos ese hueco y hacerles camino.






