Un programa sostenible de respeto al medio ambiente
© Getty Images

El fútbol deja huella: este viernes, en la sede de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB), se ha hecho público el "Informe del Legado" del programa medioambiental de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011. En el acto quedó patente el éxito del programa, cuyo propósito era promover una organización del torneo respetuosa con el medio ambiente y el clima.

El Presidente de la FIFA, Joseph Blatter, declaró en el prólogo del informe: "Entre los requisitos actuales de una Copa Mundial de la FIFA de primer orden se halla el respeto por el medio ambiente y el clima y, en consecuencia, la implementación de un programa que determine los efectos negativos sobre el entorno y los reduzca y contrarreste con medidas específicas. La campaña de protección medioambiental de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011 ha cumplido sensacionalmente esa misión".

En ocho de los nueve estadios mundialistas se estableció un sistema sostenible de gestión medioambiental. "Estos balances demuestran que Alemania ha aprovechado una vez más la oportunidad de presentarse como un anfitrión hospitalario y apasionado por el fútbol, y de organizar un torneo respetuoso con el medio ambiente y el cambio climático", manifestó el Presidente de la DFB, Theo Zwanziger.

Emisiones completamente compensadas
Gracias al sistema integral de gestión medioambiental utilizado, se encontraron numerosas soluciones en los cinco apartados básicos que componen el programa medioambiental de la prueba reina femenina: energía, agua, residuos, movilidad y hostelería. El propósito era, por un lado, reducir la polución del medio ambiente en este macroevento, y al mismo tiempo sensibilizar a la opinión pública acerca de estos aspectos, emprender la cooperación en este campo y alcanzar la sostenibilidad. "También hay que dar las gracias a la FIFA", señaló Claudia Roth, Presidenta del partido Alianza 90/Los Verdes de Alemania y responsable del Departamento de Protección del Medio Ambiente y el Clima en la DFB, que asistió a la presentación del "Informe del Legado" y al foro subsiguiente.

En compensación por las emisiones de gases de efecto invernadero a raíz de la Copa Mundial, el Comité Organizador y la DFB, con el respaldo de la FIFA, han donado un total de 600.000 euros, que se destinarán a financiar cinco proyectos en países en vías de desarrollo, capaces de contrarrestar un total de 40.000 toneladas de emisiones de CO2. Así las cosas, a finales del año 2011, las emisiones derivadas del torneo quedarán completamente compensadas.

En ocho de los nueve estadios mundialistas se ha introducido un sistema de gestión medioambiental con el certificado Ökoprofit. Los empleados de los estadios asistieron a cinco talleres sobre medidas ecológicas y económicas pensadas para reducir el consumo de energía y agua y para evitar y reducir los despilfarros en la medida de lo posible. A resultas de la homologación Ökoprofit, se han puesto en marcha un total de 50 medidas específicas, y está previsto que se añadan otras 20, gracias a las cuales se ahorrarán anualmente en los estadios cerca de seis millones de kilovatios-hora de electricidad.

Por el bien de todos
Concretando: en el estadio de la Copa Mundial de Fráncfort, por ejemplo, se vendieron durante el torneo un total de 24.000 biosalchichas. Y en cada uno de los demás estadios mundialistas se ofreció al menos un alimento de calidad orgánica. En el ámbito del reciclaje de recipientes se trabajó con el mismo ahínco que en el dominio del aprovechamiento del transporte público y en la sustitución del tráfico aéreo por el ferroviario. En resumen: se adoptaron todas las medidas posibles, grandes y pequeñas, para organizar de manera más verde la cita mundialista de la élite futbolística femenina. "Es un torneo destinado al conjunto de la sociedad", indicó Ulrich Wolter, Coordinador General del COL de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011.

El reputado Instituto Ecológico que ha elaborado el informe, ha emitido un juicio sumamente positivo. La DFB, la FIFA y la DBU (Fundación Federal para el Medio Ambiente de Alemania), como iniciadores y promotores de la campaña, pueden estar satisfechos con los resultados. "Este programa no ha sido la primera piedra del edificio, ni mucho menos. Pero ha sido el catalizador que ha agilizado todo el proceso. De todos modos, hay que seguir avanzando", afirmó convencido Markus Gladys, responsable del estadio SGL Arena de Augsburgo, en el que se disputaron algunos partidos del Mundial 2011.

Experiencias importantes para el futuro
Mientras que en Alemania el esfuerzo por un mayor respeto medioambiental se trasladará a partir de ahora a los demás estadios y clubes por el estímulo del programa medioambiental de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011 —la DFB ya trabaja intensamente en esa dirección— la sostenibilidad será asimismo una de las aspiraciones esenciales. "Las experiencias de esta campaña son tremendamente importantes de cara a futuros torneos y proporcionarán un impulso fundamental", señaló Federico Addiechi, Jefe del Departamento de Responsabilidad Social de la FIFA, también presente en el foro de Fráncfort.

Por otro lado, Addiechi planteó la siguiente advertencia: "Por supuesto que hay diferencias de unos países a otros. Tenemos que adaptarnos a ese hecho". En cualquier caso, hace tiempo que en el fútbol se han dado los primeros pasos de la concienciación medioambiental. Uno de ellos, y no el menor, ha sido el programa medioambiental de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011, que ha abierto nuevos caminos y aportado nuevas soluciones que serán muy útiles para la organización de torneos ecológicos.

"Ahora ya disponemos de un marco. Los cinco pilares —energía, agua, residuos, movilidad y hostelería— han sido los temas del programa medioambiental de 2011. En 2014 habrá seis —agua, residuos, energía, transporte, contratación y cambio climático— que estarán presentes en los próximos campeonatos del mundo", anunció Addiechi. Este viernes, 125 días después de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011 y 937 días antes de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, se cubrió en Fráncfort otra etapa del ejemplar empeño de legar a nuestros descendientes un planeta sostenible, un ideal que ahora parece viable.