La última Copa Mundial de Fútbol Femenino del siglo no sólo inauguró una nueva era de éxitos para la disciplina, sino que se convirtió en un auténtico hito en la historia del deporte de féminas.

Durante tres semanas, 320 de las mejores futbolistas del mundo se congregaron en Estados Unidos para celebrar una competición femenina de proporciones espectaculares. Por primera vez en la historia, la Copa Mundial del Fútbol Femenino se disputó en estadios inmensos, y la asistencia a los partidos, la cobertura que le dispensó la prensa y las audiencias televisivas alcanzaron nuevas cotas.

Se superaron los 660,000 espectadores, y los medios de comunicación enviaron a unos 2,500 representantes. Los 32 partidos se transmitieron en directo por la televisión nacional, y se calcula que sólo en Estados Unidos 40 millones de telespectadores vieron cómo la nación anfitriona alzaba su segundo trofeo mundial, hacía vibrar a una nación entera y se convertía en el tema de conversación más importante del año.

"Esta Copa Mundial ha sido de primerísima clase. Una competición femenina única en su género, algo nunca visto", declaró Marla Messing, Presidenta del Comité Organizador Local. "Se puede decir que, de algunas manera, todas nos hemos ganado un pequeño lugar en la historia".

El 10 de julio de 1999, bajo un sol de justicia, 90,185 de espectadores (el récord mundial de asistencia a una prueba deportiva femenina), entre los que se encontraba el ex Presidente Bill Clinton, abarrotaron el Rose Bowl de Pasadena (California) para asistir a la gran final del campeonato, que enfrentó a Estados Unidos y China y se saldó con la victoria de la selección anfitriona (5-4 en la tanda de penales).

"Todo el país está absorto en este espectáculo", declaró el ex Presidente Clinton. "Esta Copa Mundial ha sido un éxito mucho mayor del que la gente se habría imaginado, su impacto se dejará sentir durante mucho tiempo no sólo en Estados Unidos, sino también en otros países".

Después de 120 minutos de partido (incluidos los 30 minutos de prórroga), la defensa de la selección estadounidense Brandi Chastain superó a la guardameta china Gao Hong con el quinto lanzamiento penal de su equipo y culminó con honores un verano futbolístico que, como un torbellino, arrasó a la nación anfitriona. Chastain cayó de rodillas, al igual que hiciera Bjorn Borg en Wimbledon, se quitó la camiseta y la enarboló por encima de la cabeza frente a la enloquecida hinchada.

"Locura momentánea, nada más y nada menos", comentó Chastain poco después. "Se me quedó la mente en blanco. Sólo pensaba: 'Dios mío, éste es el momento más grande de toda mi vida sobre un campo de fútbol'".

Estados Unidos se abrió camino hasta la final con uñas y dientes y consiguió cinco victorias, que incluyeron un triunfo en cuartos de final ante Alemania (3-2), con espectacular remontada incluida, y otro en el electrizante partido de semifinales contra Brasil (2-0). Durante aquella trayectoria triunfal, la selección estadounidense dominó el juego en el centro del campo y controló la posesión, pero fue incapaz de quebrar la enérgica defensa de las chinas.

China había llegado a la gran final con la línea de ataque más potente de la competición y había superado a sus rivales por 19 goles a favor y 2 en contra. Sin embargo, la enorme presión que ejerció la defensa de las norteamericanas ("defensa total") impidió que las mediocampistas chinas prestaran apoyo a la delantera. Pese a todo, China estuvo a punto de aguar la fiesta a las estadounidenses en la prórroga. En los 90 minutos reglamentados, las chinas dispararon a puerta tan sólo en dos ocasiones, pero en los 30 minutos de prórroga lanzaron tres balones a la meta rival, incluido uno que pudo haber subido al marcador como el gol de oro decisivo. La defensa Fan Yunjie remató de cabeza directamente hacia la puerta vacía un balón de un saque de esquina de Liu Ying, que habría convertido en gol de no haber sido porque la mediocampista Kristine Lilly consiguió despejarlo con un tremendo cabezazo.

En la tanda de penales, Xie Huilin y Qui Haiyan transformaron los dos primeros lanzamientos de China, pero la guardameta estadounidense Briana Scurry se tiró en plancha a la izquierda y atajó el tercer lanzamiento de las chinas, que Liu Ying se había encargado de ejecutar. A continuación, Carla Overbeck, Joy Fawcett, Kristine Lilly y Mia Hamm marcaron para las estadounidenses y Brandi Chastain convirtió el penal que otorgó el triunfo a su equipo. Irónicamente, era la segunda vez que una gran final de la Copa Mundial de la FIFA celebrada en el Rose Bowl terminaba en tanda de penales tras un empate 0-0. En la final de la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994, la competición homóloga masculina, Brasil se impuso a Italia exactamente de la misma forma.

El Grupo B, al que la prensa bautizó como "grupo de la muerte", que incluía a Alemania (cabeza de serie), Italia, Brasil y México, fue sin duda el más difícil de aquella edición.

Brasil cayó en la fase de grupos de la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA Suecia 1995 y, a continuación, se impuso a Noruega por la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos de 1996. En esos momentos, estaba considerada como la selección de fútbol femenina que más había progresado en todo el mundo. La gran Sissi no decepcionó. La jugadora brasileña inauguró su participación en la fase final con una tripleta contra México y, acto seguido, marcó los dos goles (2-0) de la victoria de su equipo ante Italia, con los que la Canariha dejó constancia de su intención de afianzarse en los escenarios mundiales. Brasil provocó además la ruina de Alemania. Debido al resultado de 3-3 en su enfrentamiento directo, la selección alemana, que había empatado a 1-1 con Italia y se había impuesto a México por 6-0, sólo alcanzó el segundo puesto del Grupo B y quedó emparejada con Estados Unidos en cuartos de final.

En el partido seguramente más entretenido de todo el campeonato, las brasileñas infravaloraron a Nigeria, el primer equipo africano que alcazaba los cuartos de final de una Copa Mundial del Fútbol Femenino, y a su jugadora estrella, Mercy Akide. Brasil desperdició la ventaja (3-0) conseguida en la primera parte del encuentro y tuvo que echar mano de un gol de oro de Sissi en la prórroga (4-3) para imponerse a las nigerianas y pasar a semifinales.

Canadá y Japón inauguraron la competición en el Grupo C con un partido muy equilibrado que se saldó con empate 1-1. Sin embargo, Canadá sufrió a continuación derrotas contundentes ante Noruega (7-1) y Rusia (4-1). Esta última, que disputaba su primera Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA, avanzó a cuartos de final (donde se enfrentaría a China) gracias a los dos goles que Elena Fomina y Olga Karasseva anotaron en los últimos segundos del choque contra Canadá.

En el Grupo D, Suecia tuvo un comienzo de ensueño y logró el segundo gol más rápido de la historia de la Copa Mundial. En el minuto 2, las suecas aventajaron en el marcador a China con un gol en solitario de la mediocampista Kristin Bengtsson. China, no obstante, confirmó su categoría de potencia del fútbol femenino con una remontada que supuso su victoria por 2-1. Tras su triunfo (3-1) sobre Australia, Suecia se enfrentó por vez primera a un país africano, Ghana. No obstante, la victoria conseguida (2-0) en ese choque se cobró un alto precio, ya que su estupenda defensa Hanna Ljungberg sufrió una gravísima lesión, que la obligó a perderse el partido de cuartos contra Noruega.

En cuartos de final, las suecas crearon escasísimas ocasiones de gol, pese a disfrutar de la posesión en casi todo el partido. Ann Kristin Aarones ganó un balón aéreo en un duelo con la guardameta sueca Ulrika Karlsson y amplió definitivamente el margen de la supremacía noruega: al final, una victoria por 3-1 para las suyas, pues Suecia consiguió un valioso gol de consolación en el tiempo añadido (minuto 90+1), que le permitió clasificarse para el Torneo Olímpico de Fútbol femenino a expensas de Rusia.

En su primera participación en una máxima competición internacional, las Reinas Negras de Ghana causaron una magnífica impresión por su espíritu de lucha y saldaron su primer partido con un empate (1-1) con Australia. Sin embargo, tres días después, las chinas Sun Wen (3 goles) y Zhang Ouying (2 goles) hicieron trizas la defensa de la selección ghanesa, que cayó de forma espectacular (7-0) y terminó con un único punto en el Grupo D tras padecer otro revés (2-0), en esa ocasión ante Suecia.

Noruega, la defensora del título, presentó un contingente veterano y muy potente en la edición de 1999, que incluía a la Jugadora Más Valiosa de 1995, Hege Riise; a la guardameta Bente Nordby; a las defensas Anne Nymark Andersen, Linda Medalen; y a la delantera Ann Kristin Aarones. Tras una victoria por 2-1 contra Rusia en su primer partido, las escandinavas capitalizaron las ocasiones de gol en la derrota aplastante que infligieron a Canadá (7-1).

Después de imponerse con contundencia a Japón (4-0) en la fase de grupos y a Suecia (3-1) en cuartos de final, Noruega desperdició la oportunidad de subir de nuevo al podio en el partido por el tercer puesto contra Brasil. Fueron las brasileñas quienes se colgaron la medalla de bronce con una victoria por 5-4 en la tanda de penales, después de registrar su primer empate a 0-0 en la historia de la Copa Mundial. Las sudamericanas conservaron la cabeza bien fría durante los penales (la final se disputaba justo después del partido por el tercer puesto, así que no hubo tiempo para jugar una prórroga), que ganaron sin la ayuda de sus estrellas Pretinha y Sissi. El lanzamiento de Pretinha, el primero de Brasil, se perdió por encima del larguero, y Sissi ni siquiera participó. El desenlace quedó en manos de Formiga, y la mediocampista brasileña no defraudó con su tiro raso por la derecha. Las brasileñas se abalanzaron sobre ella y sobre la guardameta Maravilha, que quedaron sepultadas por una pila de compañeras en plena explosión de júbilo.

La gran decepción de la fase final de 1999 fue Dinamarca, una selección que se había clasificado de forma más que convincente, pero que regresó a casa con las manos vacías. México compartió la misma suerte y aprendió toda una lección en su primera participación en la Copa Mundial de féminas. Corea del Norte era la gran desconocida para los observadores del fútbol femenino. No obstante, ofreció una sorprendente victoria (3-1) contra Dinamarca y dos derrotas menos extraordinarias ante Estados Unidos (0-3) y Nigeria (1-2).

Los equipos que figuraran en los ocho primeros puestos de la tabla general de la competición se clasificaban para el Torneo Olímpico de Fútbol femenino de 2000. Como la selección anfitriona, Australia, alcanzó el puesto 11º del torneo (un empate con Ghana (1-1) en su primera cita y derrotas ante Suecia y China, ambas por 1-3), los siete mejores en cuartos de final viajaron a Sydney.