Copa Mundial de Fútbol Femenino de la FIFA EE.UU. 2003
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Tan pronto cayó el telón de la Copa Mundial de Fútbol Femenino de la FIFA Estados Unidos 2003, los aficionados al fútbol de todo el mundo centraron su atención en la próxima edición del certamen, que se celebrará en el año 2007. No obstante, recordarán por mucho tiempo lo sucedido en Estados Unidos, dinde se ha vivido una de las competiciones de fútbol femenino más electrizantes de la historia. Sin duda, la futura (y pasada) anfitriona de la competición, la RP China, aspirará a repetir el clamoroso éxito que ha conseguido la presente edición del gran festival de fútbol.

Un reto inesperado

Ocurrió el 17 de julio de 2003 durante el sorteo de los grupos celebrado en el Home Depot Center de Los Ángeles. El seleccionador de China, Ma Liangxing, entregó simbólicamente el trofeo de la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA a April Heinrichs, seleccionadora de la nueva nación anfitriona, Estados Unidos. La fase final de 2003 se celebraría contra viento y marea, aunque muy lejos del país y del continente programados originalmente.

Durante los meses de abril y mayo, el brote en China del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (llamado SARS en sus siglas en inglés) inquietó al mundo entero y provocó una incertidumbre continua con respecto a la celebración de la competición. El 26 de mayo, con el objetivo de mantener el calendario del certamen, la FIFA informó de que, lamentablemente, la edición de 2003 se debía trasladar a otro país. La responsabilidad de organizar el campeonato recayó en Estados Unidos. Pese a la enorme presión que supuso la organización apresurada, cuya meta principal era mantener inalterada la programación del acontecimiento, todo se arregló sin complicaciones, y los aficionados al fútbol de todo el planeta fijaron la mirada en Estados Unidos el día 20 de septiembre de 2003.

Lo que vieron fue un montón de caras conocidas (regresaban a la competición Sun Wen, Mia Hamm, Bettina Wiegmann, Hege Riise y otras), además de algunas nuevas, especialmente las de las debutantes en la fase final: Francia, República de Corea y Argentina.

Rompiendo moldes

El seleccionador de China, Ma Liangxing, resumió lo que pensaban todos los expertos mundiales del fútbol femenino cuando declaró durante el sorteo de los grupos: "La brecha que separa a las selecciones se está cerrando un poco cada día, ya que los equipos tradicionalmente más débiles están poniéndose a la altura de los más potentes. Será una Copa Mundial llena de sorpresas".

Por desgracia para Ma, su propio equipo fue uno de los sorprendidos, pues la impecable y magnífica selección china cayó ante Canadá en cuartos de final. El pujante equipo norteamericano decidió terminar, precisamente contra China, una racha de once derrotas consecutivas y registró la asombrosa victoria de 1-0. Noruega fue otro miembro de la elite internacional que recibió una sorpresa indeseada. La defensora de la medalla de oro del Torneo Olímpico de Fútbol femenino sufrió una contundente derrota (4-1) a manos de un combinado brasileño muy joven y atractivo y cayó eliminada ante las anfitrionas en cuartos de final.

Más asombrosa si cabe fue la victoria de Alemania (3-0) contra la gran favorita, Estados Unidos, en semifinales. Aquel partido puso fin a la trayectoria ininterrumpida de conquistas de las americanas y otorgó a Alemania una plaza en la gran final, donde se enfrentó a Suecia. Esta última, por su parte, se recuperó del revés sufrido ante Estados Unidos en su primer encuentro, y envió de vuelta a casa a Brasil primero y a Canadá después con sendas victorias por 2-1.

Por segunda vez en su historia, tras Suecia 1995, la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA tenía una final cien por cien europea.

La ascensión de Europa

La gran final, un choque normalmente tenso y comedido, fue aquel año una celebración de todo lo bueno y bonito que ofrece el fútbol en todas sus modalidades. Fue un partido rápido, vibrante, rebosante de calidad y emoción. Fue un auténtico festival de fútbol de ataque y de poderío físico. Al final, un gol de oro proclamó a Alemania, la defensora de la corona europea, campeona del mundo en su primera participación en la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA.

Antes de la electrizante victoria de las alemanas, cuatro de los cinco representantes de Europa habían superado la fase de grupos y habían disputado los cuartos de final. Rusia y Noruega cayeron en sus choques de cuartos (y Francia no pudo superar un grupo muy difícil, pese a su valiente actuación), pero ofrecieron un rendimiento muy superior al de campeona de Asia, la RDP de Corea, y la defensora del título africano, Nigeria, que se mostraron incapaces de avanzar en sus respectivos grupos.

El éxito de Europa en 2003 no sucedió por casualidad. Los cinco equipos del Viejo Continente habían mejorado muchísimo desde la anterior cita mundial tanto en técnica como en calidad, y su mayor experiencia en partidos de primera clase era obvia.

"Siete milagros"

Las jugadoras más veteranas, como Hamm, de 31 años, y Sun Wen, de 30 años, volvieron a destacar en esta edición. También las más jóvenes dejaron su impronta. La estadounidense de 23 años de edad Abby Wambach se convirtió en la gran protagonista del certamen por su técnica práctica y decisiva. Su habilidad en el juego aéreo y su pericia para robar el balón hicieron de ella la delantera más temida de la selección estadounidense.

Otra de las estrellas en ciernes fue la canadiense de 16 años Kara Lang, que impresionó por su sobresaliente habilidad con el balón, su resistencia y por lo centrada que estuvo en todas sus actuaciones. La brasileña Marta, de 17 años de edad, también dejó una huella indeleble. Su excelente control del balón y su colocación sobre el terreno de juego le granjearon el siguiente elogio de Ma Liangxing: "Su estilo de juego marca el camino que debe seguir el fútbol".

También la alemana Kerstin Garefrekes, que encontró la meta rival en cuatro ocasiones, causó sensación a sus 24 años en la Copa Mundial. La sueca de 20 años Josefine Oeqvist marcó el espectacular gol de la victoria de su equipo contra Canadá en la gran final. En la selección de la RDP de Corea, la jugadora de 23 años Jin Pyol-Hui se reveló como una estupenda goleadora en ciernes. La rusa Elena Danilova, la futbolista más joven de esta edición de la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA, anotó un gol contra Alemania en una impresionante jugada en solitario en el partido de cuartos de final.

Los "siete milagros", con una media de edad de 19 años, se convertirán muy pronto en las grandes protagonistas de la próxima Copa Mundial Femenina de la FIFA.

Adiós Estados Unidos 2003, bienvenida China 2007.