Auckland está situada al abrigo de tres magníficos puertos naturales. La rodean por el oeste selvas tropicales y playas de arena negra, por el norte la impresionante costa Matakana, por el este el golfo Hauraki y sus muchas islas, y por el sur las inconfundibles playas de guijarros de Kaiaua. El área metropolitana posee una población de 1.300.000 habitantes (un tercio del total de Nueva Zelanda), que la convierte en la mayor metrópolis de la Polinesia.

La apasionante historia, siempre asociada con el mar, de esta ciudad portuaria comienza con la arribada de las siete legendarias waka (canoas) tribales al lugar que el pueblo maorí llamó Aotearoa (Nueva Zelanda). En sus 48 volcanes dormidos se han encontrado abundantes pruebas documentales de asentamientos maoríes anteriores a la llegada de los europeos. La colonización europea se produjo principalmente a partir de 1836, año en el que se establecieron las primeras misiones en la región.

El Museo de Auckland exhibe la mayor colección de artefactos polinesios del mundo y cuantiosos tesoros arqueológicos maoríes. El pueblo maorí distinguió a Auckland con el nombre de Tamaki Makau Rau, 'la doncella de los cien amantes', en referencia a los ricos recursos naturales que hacían de ella un lugar deseado y motivo de disputa entre las diferentes comunidades.

La riqueza natural de la región hace posible que sus habitantes puedan disfrutar de todo tipo de actividades al aire libre y de un contacto con la naturaleza más que envidiable, y que participen masivamente en los espectáculos deportivos que organiza la ciudad. Ciudadanos de todas las edades asistieron al Campeonato Mundial de Netball 2007 y se recrearon en las muchas otras pruebas que ha albergado el municipio, como partidos internacionales de rugby y de críquet. Auckland fue también sede de la Copa América 2000 y 2002. Sus ciudadanos practican la vela, compiten en carreras y regatas y son muy aficionados a navegar por entre las varias islas que salpican su litoral. Algunas de las atracciones que la ciudad ofrece al turista en cualquier época del año son los avistamientos de delfines y ballenas, las excursiones en barco, la navegación y la pesca.

Cada una de las islas posee una personalidad propia e inconfundible. Waiheke es famosa por sus viñedos, sus olivares, sus playas doradas y sus manifestaciones artísticas; y todo esto a tan sólo 35 minutos en barco del centro de Auckland. Great Barrier es remota y escarpada, con bosques autóctonos entre los que serpentean caminos fantásticos para practicar el senderismo, y solitarias playas de arena blanca y aguas cristalinas. La isla de Tiritiri Matangi es una reserva ornitológica donde se pueden observar especies raras de aves. Rangitoto, uno de los paisajes naturales más reconocibles y emblemáticos de Auckland, es un volcán dormido y relativamente joven, desde cuya cima se contemplan vistas panorámicas espectaculares e incomparables.

La ciudad ofrece al visitante numerosos lugares de interés turístico y una intensa actividad nocturna. Suba a la Sky Tower ¡y salte al vacío desde su punto más alto! Visite el pintoresco pueblo de Devonport en la costa septentrional. Siga todavía más hacia el norte y podrá experimentar la fuerza de la gravedad deslizándose ladera abajo por el emocionante Auckland Luge o divertirse a lo grande en Snowplanet, la única estación de esquí en pista cubierta de Australasia.

Auckland ofrece atracciones incomparables para todos los gustos: para quienes llegan a ella en busca de aventura y para todos aquellos que desean sumergirse en el arte y en la cultura de la ciudad. Si desea consultar la lista completa de atracciones turísticas, visite www.aucklandnz.com.