Las distancias entre las tres ciudades que albergarán el torneo son cortas, y todos los participantes podrán alojarse en Ammán. Tras disfrutar de las diversiones que ofrece la capital, podrás saborear la historia de la región y descubrir unos paisajes fascinantes. Te proponemos cinco lugares para visitar durante tu estancia en Jordania.

El punto más bajo de la tierra
¿Sabías que el punto más bajo de una masa terrestre del planeta está en Jordania? A 65 kilómetros de Ammán podemos situarnos a 412 m bajo el nivel del mar, desplazándonos hasta orillas del mar Muerto, la única masa de agua situada por debajo del nivel del mar. Presenta un elevado nivel de salinidad, a pesar del aporte de agua dulce del Jordán. Debe su nombre al hecho de no ser apta para la vida acuática, aunque es rica en sales y minerales, que se aprovechan para la industria y la medicina. Gracias a estas sales, las aguas del mar Muerto y sus lodos sirven para curar muchas enfermedades cutáneas. También es un placer tomar baños en él: ese alto contenido en sal nos permite flotar boca arriba y dejarnos llevar por las aguas.

En esta región baja se encuentran muchos lugares sagrados. Al este del Jordán se halla el lugar donde Jesucristo, a la edad de treinta años, fue bautizado por Juan, que visitó el Papa Benedicto XVI durante su viaje a Tierra Santa en 2009. Las excavaciones han descubierto vestigios de una iglesia bizantina construida durante el reinado del emperador Anastasio. Es una zona repleta de pozos y charcas, donde se cree que se bautizaban los primeros cristianos.

Petra
Es el mayor tesoro de Jordania, y su zona turística más bella: sencillamente, una de las siete nuevas maravillas del mundo. No importa lo que hayamos leído o visto sobre Petra, la magia del lugar es inimaginable. Petra fue esculpida en la roca por los árabes nabateos, quienes la convirtieron en un importante emplazamiento estratégico, que unía la península arábiga y Siria con Europa e incluso con China, a través del comercio de la seda y las especias.

Es un lugar que asombra desde los primeros instantes, al penetrar por el desfiladero de Al Siq, bordeado por rocas de colores y formas muy variadas de 80 metros de alto. Caminaremos sobre piedras durante aproximadamente un kilómetro, y entonces podremos alquilar un caballo o un camello para llegar al corazón de esta asombrosa ciudad. Al final de Al Siq nos asombrará el famoso Khazneh (“tesoro”) y su fachada de 43 metros de alto por 30 de ancho grabado en la piedra, que se tiñe de tonos rojizos al amanecer. Todo un espectáculo para la vista.

Uadi al Qamar
El Uadi Rum es también un lugar espectacular, situado al sur de Jordania. Se trata de un valle lleno de montañas, a modo de rascacielos naturales, un verdadero paraíso para los escaladores. Y su relieve ha hecho que también se le llame Uadi al Qamar, o Valle de la Luna. Al visitarlo no hay que olvidar llevar ropa de abrigo para cuando oscurezca, porque la temperatura puede pasar de 32 grados de día a 4 de noche. Podremos disfrutar del silencio y la calma de la naturaleza y contemplar los vastos espacios vacíos. También tiene dibujos en las rocas de hace 4.000 años y muchos otros tesoros ocultos.

Áqaba
Áqaba ocupa un lugar por derecho propio en el mapa turístico de Jordania, al margen de su importancia económica: es la única salida al mar del país. De este modo, supone el punto de llegada de quienes atraviesan el mar Rojo para visitar los enclaves arqueológicos del sur, como Petra y Uadi Rum, que se encuentran muy cerca, a apenas una hora de Áqaba.

Áqaba cuenta con un clima agradable en invierno. Sus fondos marinos, repletos de arrecifes de coral y de especies acuáticas exóticas, son ideales para practicar el submarinismo y observarlo todo desde un barco con fondo de vidrio transparente.

Gerasa
En medio del trayecto entre Ammán e Irbid, detengámonos en Gerasa, rodeada de colinas verdeantes, una de las ciudades antiguas mejor conservadas. Hace más de 70 años se descubrió al excavar sus arenas la antigua ciudad romana, un centro urbano completo, con calles pavimentadas, templos, teatros, fuentes, plazas y murallas. Gerasa fue gobernada por los romanos después de ser ocupada por Pompeyo en el año 63 a. C. Luego se incorporó a la alianza de diez ciudades romanas (Decápolis), de la que pasó a ser la mayor. A pesar del dominio romano, conservó una cierta identidad helénica.