Apenas han transcurrido algunos meses desde que Nueva Zelanda albergó la primera Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA. Sin embargo, ya están muy avanzados los preparativos para una segunda edición que promete ser igual de exitosa en todos los aspectos.
Trinidad y Tobago es el país que albergará la cita mundialista femenina sub-17 del próximo año. La semana pasada, recibió la primera de una serie de inspecciones previas al certamen por parte de una delegación de la FIFA, que incluyó la visita a los cinco estadios propuestos para la disputa del campeonato, así como a los lugares de entrenamiento, los hoteles y otras instalaciones. Y el dictamen fue absolutamente positivo.
Así lo reflejó la opinión de Tatjana Haenni, Directora de Competiciones Femeninas de la FIFA: "Estamos muy contentos con lo que vimos en nuestra visita de inspección. Estamos completamente seguros de que el país será un perfecto anfitrión, y no sólo en lo que respecta a las infraestructuras y la organización del campeonato".
Trinidad y Tobago, naturalmente, ya goza de experiencia previa en organizar una fase final de una competición de la FIFA, tras haber albergado en 2001 la cita sub-17 equivalente en categoría masculina. De hecho, las instalaciones y los conocimientos prácticos adquiridos durante aquel acontecimiento quedaron patentes en esta visita de la delegación. Los estadios y las infraestructuras cumplen con los requisitos de la FIFA en casi todos los apartados, una circunstancia que lo dice todo sobre la seriedad y profesionalidad con las que la nación caribeña prepara este campeonato.
Con todo, aún queda trabajo por hacer, y Wayne Riley, Director de Proyecto del Comité Organizador Local, se comprometió plenamente a comprobar que el trabajo se lleve a cabo al pie de la letra. "La importancia de esta Copa Mundial Femenina Sub-17 es enorme para nosotros como nación", afirmó. "Sabemos que queda trabajo por hacer y estamos esperando el informe de la FIFA. Nuestra intención es preparar el país para celebrar con éxito la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA 2010".
Por el país en el que se celebra, este campeonato tiene una importancia especial para el Vicepresidente de la FIFA Jack Warner, que también ejerce de Consejero Especial para la Asociación de Fútbol de Trinidad y Tobago. Sin embargo, Warner reconoció al instante que todavía se puede trabajar más en la promoción del fútbol femenino, y prometió que se hará todo lo posible para garantizar un legado duradero tanto para Trinidad y Tobago como para el fútbol femenino. "Esta competición no es sólo especial porque se celebre en mi patria, sino también por el legado que dejará. Tenemos que vender el campeonato al público. La gente de aquí está acostumbrada a ver jugar al fútbol a los hombres, y todavía no lo está tanto al fútbol femenino. Debemos construir un equipo potente", manifestó.
El encargado de hacer que eso ocurra es Even Pellerud, ganador como seleccionador de la Copa Mundial Femenina de la FIFA con Noruega, que hace poco dejó su puesto en el banquillo de Canadá para convertirse en el máximo responsable del fútbol femenino de Trinidad y Tobago y asumir las riendas del combinado sub-17. El técnico noruego se mostró confiado ante el nuevo reto que afronta: "Estamos trabajando intensamente para hacer que la selección sub-17 dé un salto de calidad. Las jugadoras se han comprometido a fondo, sus padres las apoyan y yo estoy sorprendido de veras por el gran apoyo de toda la comunidad futbolística de Trinidad y Tobago".

