Naoki Kusunose puede ser una auténtica caja de sorpresas. Esta es la lección que aficionados, periodistas e incluso las propias pupilas del seleccionador japonés han aprendido en Jordania 2016.

Y es que los cambios que Kusunose ha introducido en su equipo han sido tan frecuentes y generalizados que, en vista de lo ocurrido hasta ahora, aventurar el once inicial que el entrenador nipón alineará en la final del viernes resulta más complicado que predecir el resultado del duelo por el título. Al fin y al cabo, hablamos de un técnico que ya en la fase de grupos había utilizado a la totalidad de las 21 futbolistas que integran su plantel, y que en las rondas sucesivas no ha dejado de hacer continuos y radicales cambios, dejando en el banquillo a algunas de sus principales estrellas y dando la titularidad a jugadoras que no habían formado parte del once inicial hasta ese momento.

Son muchos los que se han preguntado si esta filosofía se volvería contra Kusunose en semifinales, una ronda en la que el técnico no vaciló en mantener su promedio de introducir en el once inicial cinco cambios por partido. El hecho de conceder a nada menos que tres futbolistas su primera titularidad del certamen ya resultó bastante sorprendente, pero dejar en el banquillo, entre otras, a Riko Ueki, nombrada mejor jugadora del partido en tres de los anteriores compromisos de Japón, fue algo extraordinario, más si cabe teniendo en cuenta que enfrente estaba España, finalista en 2014, vencedor de Alemania y, sin duda, un rival al que nadie debería subestimar.

Los riesgos de los cambios
“¿Que si fue un riesgo? Sí, está claro”, reconoce con franqueza Kusunose ante los micrófonos de FIFA.com. “Y, aunque ganamos 3-0, lo cierto es que hubo momentos en los que sufrimos mucho y que perfectamente pudimos haber perdido”, añade.

El seleccionador japonés también admite que, aunque las rotaciones le han permitido dar minutos a todas sus jugadoras, no todas las integrantes del plantel son unas entusiastas de esta filosofía. “Cuando lidias con futbolistas siempre pasa lo mismo: creen que deben ser titulares en todos los partidos”, asegura. “En ciertos momentos ha habido algo de frustración e incluso celos entre las jugadoras, y eso puede hacer que los días previos a los partidos resulten bastante estresantes”, continúa.

Todo esto conduce a una pregunta inevitable: ¿por qué el técnico se arriesga a que la discordia cunda en el equipo y, lo que sería peor, a quedar fuera del certamen cuando sabe que realmente existen tales peligros? “Si esto fuese la selección absoluta haría las cosas de forma diferente”, explica. “Pero hablamos de un equipo y de una competición de categorías inferiores, y yo creo que mi obligación es dar a mis jugadoras la oportunidad de adquirir la experiencia que necesitan para poder llegar a la absoluta”, añade.

En este contexto, priorizar el aprendizaje frente a la victoria parece un proceder noble e incluso altruista. Sin embargo, Kusonose se las ha arreglado para combinar ambos elementos de forma que el equipo mantenga un alto rendimiento y un estilo brillante y compacto pese a los continuos cambios. En tales circunstancias, se podría decir que el único inconveniente —si es que hay alguno— de los cinco triunfos consecutivos que Japón ha sumado en lo que va de competición es que el técnico, al igual que nos ocurre a los demás, es ahora incapaz de distinguir a su mejor once.

“A mi modo de ver, las diferencias de nivel entre las jugadoras de este plantel son muy pequeñas”, asegura. “Por eso resulta muy difícil elegir a 11 de las 21 futbolistas con las que cuento”, añade.

De aquí al viernes, Kusunose se enfrenta por tanto a la ardua tarea de decidir cuál será su sexta, última y más importante alineación en Jordania 2016.

Aires de revancha
“¿Que si lo he decidido? Casi”, responde. “Tengo una idea general, pero prefiero siempre asegurarme de cómo se sienten las jugadoras y de cómo entrenan. Además, hay una jugadora (la centrocampista Mayu Karahashi) que todavía no ha sido titular y me gustaría poder darle esa oportunidad. Aún no lo tengo todo decidido, pero para mí es fundamental que todo el mundo se sienta partícipe de las victorias y una parte importante del equipo. Quiero que mis jugadoras ganen este Mundial y que todas ellas se sientan orgullosas de haber contribuido a la conquista del título”, explica. 

Todo esto no quiere decir que se esté dando por sentado que Japón vaya a revalidar el título de campeón del mundo. De hecho, este combinado japonés ya sabe lo que es perder una final contra RDP de Corea.

“Nos ganaron en la final asiática la última vez que nos enfrentamos, pero hemos trabajado y aprendido mucho desde aquella derrota. Queremos asegurarnos de que esta vez nos llevamos la victoria”, afirma Kusunose. “RDP de Corea es un gran equipo y no es fácil jugar contra ellas, pero ya nos hemos medido a varias selecciones de mucha categoría en este certamen, como Inglaterra, España o Estados Unidos, y siempre hemos salido airosas. Les he pedido a mis jugadoras que piensen en positivo, y las veo convencidas de que vamos a lograr la victoria”, concluye.

La gran pregunta ahora es cuál será el once inicial que salte el viernes al terreno de juego del Estadio Internacional de Ammán. Como siempre, todo indica que lo mejor será esperar lo inesperado.