Cuando las jugadoras de la Rojita llegaron a su vestuario para disputar las semifinales de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Jordania 2016 con Japón, se encontraron con sus cosas colocadas igual que siempre. Pero también con un mensaje en la pizarra: “Todo es posible en la medida que vosotras creáis que es posible. Seamos una piña”. ‘Colli’, el utilero, resumía así el espíritu de un equipo que está unido y hace grupo tanto en las buenas –como cuando todas las jugadoras celebraron juntas y a lo grande el pase a semis ante Alemania– como en las malas.

Por eso, tras la severa derrota ante Japón (0-3) el equipo también se agrupó en la cancha. Hubo lágrimas de casi todas, pero también palabras de ánimo y conjura. Y fue el turno de las tres capitanas: Laia Aleixandri, Lucía Rodríguez y Noelia Ramos.

“Quién va a levantar al equipo si no somos nosotras. Para eso estamos. Tenemos que ser fuertes, porque como capitanas al final tenemos que ser un ejemplo para el resto”, cuenta Laia a FIFA.com. Por supuesto, aunque la tristeza haya ido pasando, el disgusto sigue ahí. Pero también la posibilidad de terminar el torneo en el podio. Y a eso toca agarrarse. “Éste es un gran equipo y por eso creo que se merecía estar en la final, pero mira, no pudo ser. Ahora queremos el bronce y nada más”.

Quizás fuese Lucía la que tuvo que tragar más saliva en esa reunión postpartido. Minutos antes no podía contener las lágrimas de rabia por su gol en propia puerta. Pero la defensa ha sido la primera en pasar página. No es la primera vez que las cosas vienen mal dadas y le toca dar una charla al resto. Ella, la que mejor motiva a las compañeras, la que a veces consigue emocionarlas con sus discursos, es la más indicada también para contarnos cómo se prepara el equipo para estar a tope en el partido por la tercera plaza. “Del partido ante Japón, y de cara al siguiente, contra Venezuela, hay que quedarse con que hemos jugado bien. No todo el mundo tiene un bronce en un Mundial, y nos queda sólo un paso para lograrlo”.

Cambio de chip ante Venezuela
Laia está de acuerdo. Claro que querían llegar a la final, como hicieron sus predecesoras hace dos años. E incluso superar ese subcampeonato mundial en Costa Rica. Pero una vez más Japón se ha interpuesto en el camino de la Rojita. Y lamentarse no sirve de nada. La catalana, líder del mediocampo, tiene claro que ante la Vinotinto hay que ir a por todas. “Lo de Japón es ya un partido olvidado, porque no nos queremos ir de aquí sin nada. Siempre nos dejamos la piel, y ante Venezuela también nos la vamos a dejar para irnos con una medalla a casa sí o sí”.

Noelia fue de las que más lloró el pasado lunes tras el pitido final. Como ante Alemania, la arquera había hecho varias intervenciones de mérito, pero poco pudo hacer en los tres goles nipones. Se quedó callada y cabizbaja, digiriendo el trago. Después ayudó a Lucía y Laia en la arenga al equipo. Y al salir del estadio su cara ya era otra, preparada para el siguiente envite.

Quizás para acelerar ese cambio de chip, del vestuario español salía música. Como volverá a sonar este viernes. Y puede que ‘Colli’ deje a las chicas un nuevo mensaje en la pizarra. Más que nunca, habrá que hacer piña. Porque la Rojita quiere volver a celebrar en la cancha. Quiere volver a casa con una medalla.