Empezó como un huracán, firmando el partido perfecto. Uno, dos, tres, cuatro y hasta cinco goles en el partido inaugural de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Jordania 2016. La española Lorena Navarro presentaba su candidatura a todo. Y sin embargo… la estrella de la pequeña delantera pareció apagarse. Titular ante Nueva Zelanda y México, no volvió a encontrar el camino del gol, y después tocó aguardar una oportunidad en el banquillo… hasta este viernes, en el partido por el tercer puesto ante Venezuela. “Hoy tenía muchísimas ganas de salir y de demostrar”, cuenta a FIFA.com. La sonrisa de Lorena es interminable.

Envuelta en la bandera española, a modo de capa, esta pequeña superwoman de apenas metro y medio de altura todavía no se cree que haya firmado una tripleta saliendo en la segunda parte para asegurar la Bota de Oro adidas a la máxima goleadora con 8 goles y 1 asistencia… y contribuir decisivamente a que la Rojita se vaya de Jordania con una medalla de bronce colgada al cuello tras el 4-0 a la Vinotinto.

Resopla. Toma aire. “¡Madre mía!” Se ríe. “Es que esto es increíble. Es un sueño hecho realidad. Marcar tantos goles en un Mundial…” Lorena no puede estar más feliz, pero lo cierto es que ha pasado unos días complicados. No fue fácil pasar de tocar el cielo con las manos al aterrizaje en el banquillo. Su entrenadora, Toña Is, nos lo confirma. “Ha pasado unos días de bajón y entre todos hemos intentado animarla. Hoy teníamos claro que había que sacarla en algún momento, que iba a salir con la rabia de no haber participado en los últimos partidos y que iba a ser su día”.

Seleccionadora y 'madre'
Toña ha estado estos últimos días especialmente pendiente de Lorena. Charlando con ella, intentando animarla. “En general me gusta hablar mucho con las chicas. Y a Lorena le decía que estuviera tranquila, que antes de que acabara el torneo iba a tener minutos”. Sonríe y habla casi con ‘orgullo de madre’. “Al final les agarras mucho cariño y yo las trato como si fueran hijas mías. Por eso, cuando tomas decisiones de este tipo es duro”.

Y por eso también la propia Toña fue de las primeras en saltar del banquillo para celebrar los tantos de Lorena ante Venezuela. “Nada más tenías que ver cómo lo hemos celebrado cuando ha metido el primero. Y todos diciéndole ‘venga, venga, uno más, dale’. Estamos todos muy contentos”.

Lorena también ha recibido apoyo estos días desde casa. “Mis padres me decían que no me preocupara. Que si salía a jugar que lo diese todo”. Y eso es lo que hizo. Salió nada más arrancar la segunda mitad, y a los 8 minutos de estar en la cancha ya había marcado el primero. “Le estoy muy agradecida a Toña y a todo el el equipo técnico por tratarme así de bien”, asegura antes de marcharse, feliz, con su bota de oro y su medalla de bronce al cuello. Un pequeño huracán que revolucionó esta Copa Mundial en su inicio, y que regresó a tiempo para volver a ponerlo patas arriba.