Fuka Nagano se sintió sobrepasada por los acontecimientos.

La capitana de Japón pensó que su historia en la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA había terminado con la derrota en los penales ante la RPD de Corea. Poco podía imaginar que el destino le tenía preparada una última sorpresa.

Mientras se secaba las lágrimas, la mediocampista, campeona de la edición de 2014 y convertida ya en la primera futbolista que ha participado en dos grandes finales de esta competición, fue nombrada mejor jugadora de Jordania 2016. El merecidísimo premio pareció servir sólo para que la joven se sientese todavía más abrumada por la situación. Porque, como ella misma explicó a FIFA.com, éste no era el final que había imaginado.

"Mi única idea era levantar el trofeo del Mundial, liderar a mis compañeras como capitana hasta conseguirlo", reveló. "Jamás pensé en el Balón de Oro, y además nunca se me había pasado por la cabeza que pudiera ganarlo".

"Dicho esto, significa mucho para mí. Se me agolparon las emociones tras el pitido final y no estaba preparada para recibir una noticia de este tipo. Ahora que ya la he digerido, me siento muy orgullosa. Aunque no haya podido conquistar el trofeo que tanto ansiaba con mis compañeras, creo que este premio también se lo debo a ellas, por la forma en la que hemos jugado como una piña en este torneo y por lo mucho que me han ayudado en mi juego. Me siento enormemente agradecida con todo el equipo, con los entrenadores, con el personal y las compañeras, porque he recibido un respaldo enorme de todos. Sin su ayuda nunca hubiera ganado este premio", añadió.

Las cosas se habían calmado y las lágrimas se habían secado para cuando Nagano pronunció estas humildes palabras y, sin embargo, la jugadora seguía siendo incapaz de explicarse la derrota que ha sufrido Japón. Y no es de extrañar. Antes de esta final, la mediocampista sólo había conocido el éxito en este torneo; no en vano, Japón había ganado los 11 partidos en los que ella había participado hasta la fecha, y por un asombroso marcador global de 40-3.

Sin embargo, la irresistible potencia de las japonesas se topó con el muro inamovible de la RDP de Corea y, tras 90 minutos sin goles, estaba claro que a alguien le tocaría hacer de mala de la película. Por desgracia para ella, Rio Kanekatsu desempeñó ese papel.

Responsabilidad compartida
"He hablado con Rio, por supuesto, y le he dicho que ella no tiene la culpa en absoluto", explicó la capitana. "Y lo digo de verdad. El problema no han sido los penales; ha sido el hecho de haber dejado que el partido se resolviera en los penales. La culpa es de todo el equipo, es compartida, porque no hicimos lo suficiente en 90 minutos para ganar el encuentro. Cuando un partido llega a los penales, ganar o perder es sólo cuestión de suerte".

Nagano parece demasiado rigurosa. Tanto ella como sus compañeras jugaron muy bien y dominaron una final de gran calidad, hasta el punto de que han recibido los elogios de parte de los seleccionadores de los dos equipos. Fueron necesarias las palabras de Naoki Kusunose, en concreto su afirmación de que la actuación de las suyas había resultado "muy satisfactoria", para que la capitana de Japón valorara el desempeño de su equipo en esta final, y en toda la campaña, de forma más positiva.

"Creo que hemos tenido mala suerte", afirma. "Si bien perdimos contra la RDP de Corea en el Campeonato Asiático, el de hoy ha sido un choque completamente diferente. Hemos mejorado mucho desde entonces y creo que hemos hecho un gran trabajo en este torneo. Estamos todas muy tristes porque todo este esfuerzo no nos ha dado el triunfo que queríamos, pero podemos sentirnos bien orgullosas del fútbol que hemos desplegado aquí en Jordania".

"No hemos alzado el trofeo en esta ocasión, pero hemos dejado una magnífica impresión del fútbol japonés. Hemos demostrado que somos un equipo al que le gusta jugar un buen fútbol, con un gran respeto por el rival, y creo que la gente ha disfrutado mucho con ello".

Por supuesto que hemos disfrutado, y motivos no nos han faltado. Si las jugadoras de Japón, y Nagano en particular, siguen jugando con el estilo que han exhibido aquí, no cabe duda de que esto sólo ha sido el principio de una gran historia.