Como árbitra, Kari Seitz participó en cuatro Mundiales, en los que batió varios récords. Ningún otro colegiado, hombre o mujer, ha logrado nunca una distinción semejante.

Y, además de hacer historia, Seitz estaba decidida a marcar diferencias. Esta estadounidense llevaba décadas albergando una ambición que le ha hecho romper con un plan que tenía desde hacía tiempo para desempeñar un puesto de alta dirección en el Departamento de Arbitraje de la FIFA.

“Una de mis grandes metas siempre había sido servir de ejemplo y llegar a influir de verdad a favor de las mujeres. No sabía si iba a ser en el deporte, y menos aún en el fútbol. Lo único que quería hacer es marcar diferencias, de algún modo, y en el arbitraje sí tuve la sensación de conseguir avances. Pero este trabajo, en mi opinión, me ofrece una base todavía mayor para ayudar a más mujeres y ser un ejemplo y una influencia positiva”, explica Seitz a FIFA.com.

“Una de mis responsabilidades consistirá en ayudar a orientar a las árbitras. A corto plazo, eso va a centrarse en preparar el Mundial Femenino de 2019: elaborar la lista de candidatas potenciales para arbitrar en el torneo, proporcionarles una formación de la máxima categoría, las mejores oportunidades y el mayor desarrollo posible. En términos más generales, también voy a formar parte del Departamento de Arbitraje, implicándome en todos los proyectos y apoyando el trabajo que se lleve a cabo. Estoy muy entusiasmada con esta función, y quiero aprovecharla al máximo”.

El historial de Seitz ya indica que no piensa descansar hasta que su implicación sea declarada un éxito rotundo. Y lo cierto es que el arbitraje no es más que uno de los ámbitos en los que ha destacado, a sus 45 años. De hecho, ha triunfado también en su trabajo cotidiano, hasta tal punto que la FIFA únicamente ha podido hacerse con sus servicios gracias a que todo se produjo en el momento exacto.

“Hasta hace poco”, cuenta Seitz, “dirigía una de las agencias de publicidad más grandes del mundo, y no me hubiera sido posible compaginar los dos trabajos. Tengo que admitir que fue totalmente casual que surgiese esta oportunidad en un momento en el que sí podía aprovecharla. Mi marido y yo llevábamos diez años pensando en tomarnos un periodo sabático y recorrer el mundo. Habíamos dejado nuestros trabajos y alquilado la casa, y lo que teníamos previsto entonces era pasar dos años viajando. Pero a los siete meses recibí la llamada de la FIFA, y aquí estamos, mudándonos a Suiza”.

Con todo, este cambio no ha hecho que Seitz deje de viajar. No habla con FIFA.com desde Zúrich, sino desde Ammán, la capital jordana, donde encabezó la delegación de árbitras que participan en la actual Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA. Aunque este tipo de torneos juveniles se caracterizan ante todo por dar a conocer a estrellas del futuro, ella también insiste en que son igualmente vitales para desarrollar a la próxima generación de árbitros del máximo nivel.

Buscando a las nuevas 'estrellas' del arbitraje
“Igual que las distintas selecciones que están aquí, estamos buscando a las tres o cuatro que puedan ser nuestras estrellas del futuro”, apunta. “Y tengo que decir que me ha gustado mucho el nivel del arbitraje que se ha visto. Ha superado mis expectativas”.

“En Jordania tenemos a 45 árbitras de todo el mundo, con una delegación total de 65 personas. Hay que contemplarlo como un gran equipo. Y mi trabajo, tal y como yo lo veo, consiste en ser la entrenadora de este equipo y obtener el mejor rendimiento posible”.

Y el camino para conseguirlo empezó mediante un seminario de una semana de duración, al que han seguido sesiones prácticas diarias de informes posteriores a los partidos. “Todo lo que se esperaría en un Mundial absoluto, en otras palabras”, señala Seitz.

Y también hace hincapié en que su papel en la FIFA no se limitará exclusivamente al apartado femenino, ya que el Departamento de Arbitraje de la FIFA trabaja con la filosofía de “un único deporte”, que garantiza la adopción de un enfoque unificado para el desarrollo de los árbitros y las árbitras. El propio Massimo Busacca, Jefe del Departamento de Arbitraje de la FIFA, puso en marcha este proyecto de preparación conjunta en el mes de abril, durante un seminario histórico celebrado en Doha (Qatar), y ya está dando sus frutos.

“Ya tengo muchísimas ganas de encontrarme con ese aspecto del trabajo, estoy totalmente convencida de que hay que ir precisamente por ahí”, afirma Seitz. “Al fin y al cabo, las árbitras no están confinadas al fútbol femenino, ni se dedican solamente a él. La mayoría, en sus países, arbitran partidos masculinos y femeninos. Y no cabe duda de que tener un departamento integrado para supervisar tanto a los árbitros como a las arbitras, considerándolo todo un único deporte, es la mejor forma de conseguir árbitros del máximo nivel con la mayor calidad”, sentencia.

Y ése y no otro es el objetivo de la FIFA desde hace tiempo. Con la participación de personas del calibre y la experiencia de Seitz, ahora es un poco más factible alcanzarlo.