Ayer
La Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA tiene un significado especial para Nueva Zelanda, dado que el país se ha clasificado para las cinco ediciones del certamen y además organizó la primera, en 2008, que fue el trampolín ideal para el posterior crecimiento del torneo. En aquella ocasión, las Kiwis quedaron eliminadas en la primera ronda pero cosecharon su primera victoria en una competición femenina de la FIFA con su 1-3 ante Colombia. En Trinidad y Tobago 2010 las cosas no le fueron tan bien y, tras quedar encuadradas en un grupo muy complicado, perdieron sus tres partidos de la fase de liguilla. La historia volvió a repetirse dos años después, en Azerbaiyán, con derrotas muy reñidas frente a México, Japón y Brasil. En Costa Rica 2014, Nueva Zelanda empató con Paraguay y cayó por 3-0 contra Japón y España, precisamente los dos conjuntos que a la postre serían finalistas.

Hoy
Las jóvenes Football Ferns están bien preparadas para Jordania 2016 ya que disputaron juntas la última temporada de la liga neozelandesa agrupadas en una formación creada a tal efecto. Su rendimiento durante la campaña fue muy meritorio, más teniendo en cuenta la edad de sus rivales, y cosecharon algunos resultados muy impresionantes. Nueva Zelanda participó en la competición preliminar oceánica, donde salió victoriosa de sus cinco duelos con un soberbio balance de 55 goles a favor y ninguno en contra.

¿Y mañana?
No se puede negar que en los últimos años Nueva Zelanda ha realizado grandes avances en la escena mundial en todos los aspectos del juego. Para esta generación, el reto es convertirse en el primer combinado Kiwi sub-17 que alcanza la fase eliminatoria en una Copa Mundial. El joven técnico Gareth Turnbull estará ansioso por dejar huella en su primera cita planetaria, después de causar sensación al conquistar dos títulos de la liga de Nueva Zelanda.