Distintos márgenes de error
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El partido que cerrará la segunda jornda del Grupo D de la Copa Mundial Sub-17 significa cosas bien distitnas para sus protagonistas. La República Checa deberá levantarse de la caída ante Estados Unidos en su primer partido (3-0), e inaugurar su cuenta goleadora contra una selección neozelandesa espoleada por la victoria por 4-1 sobre Uzbekistán.

El partido
República ChecaNueva Zelanda, 22 de junio, 18:00 (hora local), Torreón

El contexto
En su primera cita de esta fase final, Nueva Zelanda presentó un planteamiento muy equilibrado y supo aprovechar los abundantes fallos defensivos de Uzbekistán para golear al rival (4-1). También la República Checa cometió errores a mansalva, en su caso contra Estados Unidos. Los checos deberán cerrar filas contra el representante oceánico, que llega absolutamente dispuesto a asegurarse el pase a las rondas eliminatorias antes de acudir a su última cita en el Grupo D, precisamente con los estadounidenses.

Los checos, totalmente desarbolados en el choque contra Estados Unidos, tienen muchas cuestiones que resolver si desean anotarse los tres puntos que necesitan para recuperar las posibilidades de clasificarse para las eliminatorias. Vistos los impresionantes huecos que dejaron en defensa y sus problemas a la hora de lanzarse al ataque, un cambio radical quizá se antoje demasiado pedir.

Números que hablan
3: son los goles que marcó el mediocampista neozelandés Stephen Carmichael en el partido contra Uzbekistán. Por lo tanto, Carmichael se ha anotado la primera tripleta de esta fase final.

Las frases
“Tratamos en todo momento de ser fieles a nuestro estilo, independientemente del rival. Cometimos muchos errores en defensa, especialmente en las inmediaciones de nuestra puerta, y no puede pasar nunca más. Ha llegado la hora de demostrar que merecemos el pase de ronda. Espero que mis jugadores lo den todo”, Josef Csaplár, seleccionador de la República Checa.

“Hemos empezado muy bien. La derrota de Uzbekistán nos ha dado seguridad en nosotros mismos y en nuestro juego. Sabemos de lo mucho que son capaces los checos, y trabajaremos en una nueva estrategia para combatir su potencia, pues cada partido es diferente. Con suerte, volveremos a rendir al máximo y a concentrarnos totalmente en la labor”, Aaron McFarland, seleccionador de Nueva Zelanda.