Sobre el papel, la situación de Costa Rica podría parecer desesperada, como actual colista del Grupo D y tras haber sufrido un serio correctivo ante Turquía (4-1). En realidad, sin embargo, los centroamericanos mantienen grandes esperanzas de acceder a la segunda fase. Costa Rica se mide a Burkina Faso, en un duelo cuyo ganador pasará a octavos de final siempre que Nueva Zelanda no logre vencer al desmelenado líder, Turquía. Pero aun cuando los jóvenes All Whites rompan todos los pronósticos contra los turcos, la clasificación como uno de los mejores terceros sigue estando al alcance.
Todo apunta a que los discípulos de Juan Diego Samuel saldrán al ataque desde el pitido inicial contra los africanos, lo que significa que su talentoso delantero Joel Campbell entrará bastante en acción. Con un remate en el que hizo gala de su sangre fría, el punta del Saprissa marcó el único tanto de Costa Rica en el 1-1 contra Nueva Zelanda y, de haber tenido su noche, el letal ariete podría haber anotado perfectamente algunos más.
El sueño africano
Costa Rica se ha clasificado para la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en ocho ocasiones, y ha alcanzado los cuartos de final hasta cuatro veces. Si quieren volver a meterse entre los ocho mejores, a los Ticos no les queda otra opción que ganar este sábado. "El equipo es consciente de que debemos ganar, pero sabemos que tenemos talento para ello", manifestó Campbell instantes después de completar una sesión suave de estiramientos con sus compañeros, un día antes del partido. "Este encuentro es la única oportunidad que tenemos, así que más vale que rematemos la faena; y yo pienso que lo haremos".
De hecho, este choque es una reedición del emparejamiento de cuartos de final entre ambos países de hace ocho años. En aquella ocasión, la formación de África occidental se impuso para obtener un histórico puesto en las semifinales de Trinidad y Tobago 2001.
Pase lo que pase, Campbell se llevará un grato recuerdo de su primera visita al continente africano. En particular, le ha llegado al alma la cálida bienvenida que les han dedicado los lugareños. "Aunque mucha gente vive muy humildemente, es maravilloso lo felices que parecen y lo simpáticos que se muestran con nosotros", señaló el joven costarricense.
Un papel esencial
Campbell tuvo que desempeñarse como único punta en la pasada jornada contra Turquía. Una labor ingrata, ya que se vio privado de la posesión del balón y estuvo bien sujeto por un montón de robustos defensas turcos. "Creo que soy mejor jugador de lo que he podido demostrar hasta ahora, pero estoy haciendo todo lo que puedo, así que esperemos que haya más tiempo para brillar en el campeonato", observó.
El joven jugador del Saprissa, que ya lleva cinco temporadas en el grande de San José (actualmente milita en el equipo filial), es más polivalente que el típico ariete. Campbell, con su 1,78 m de estatura, afirmó que prefiere la posición de delantero centro, pero que también ha jugado como extremo, más echado a la banda, o incluso como mediapunta.
Campbell sueña con enfundarse algún día la camiseta de la selección absoluta en la Copa Mundial de la FIFA. Mientras tanto, como todos sus compatriotas, animará nervioso a los ticos en la eliminatoria a doble partido contra Uruguay por un puesto en Sudáfrica 2010. Antes que adoptar un optimismo ciego, Campbell prefirió mostrarse pragmático en cuanto al resultado más probable frente a los experimentados sudamericanos: "Es una eliminatoria muy difícil para Costa Rica, pero juegan once contra once".


