Máxima disciplina y extrema reserva son características esenciales del fútbol surcoreano, como la pasión y el entusiasmo lo son de los hinchas nigerianos. En la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2009, estos dos supuestos opuestos se han unido. Después de que los locales afluyeran al estadio Ahamdu Bello de Kaduna luciendo los colores de la República de Corea con el fin de mostrar su eufórico apoyo a sus predilectos, el seleccionador del subcampeón asiático, Kwang-Jong Lee, rebosaba de confianza en sus propias fuerzas.

El nuevo brillo surcoreano
"Estamos muy orgullosos de habernos ganado los corazones de los hinchas locales. Yo creo que eso se debe a que los nigerianos ganaron la última Copa Mundial Sub-17 en nuestro país", conjeturaba Lee en su conversación con FIFA.com. En aquel certamen, la República de Corea sufrió una gran desilusión, pues no pudo pasar de la primera ronda ante su propio público. Ahora, en el país del campeón, quiere hacer las cosas mejor para sacarse la espina.

Sin duda, los pupilos de Lee van por buen camino. Aunque después de ganar formidablemente su primer encuentro contra Uruguay por 3-1 perdieron su segundo compromiso del Grupo F contra Italia por 2-1, han llamado poderosamente la atención por el fútbol electrizante que han desplegado en Kaduna. La nueva generación de Guerreros Taeguk podría haber tenido perfectamente los seis puntos en su cuenta particular antes del último choque de grupo contra los argelinos.

Llenos de optimismo contra Argelia
Sin embargo, los Azzurrini tardaron cinco minutos en convertir un marcador adverso de 0-1 en el definitivo 2-1 a su favor. La eficacia italiana obliga ahora a los surcoreanos a tener que puntuar contra Argelia para asegurarse una plaza en octavos de final. "En lo que concierne a la calidad del fútbol, fuimos superiores a los italianos. Sencillamente no marcamos suficientes goles. Esa fue la gran diferencia respecto a nuestro rival", se lamenta Lee. "Pero no estamos decepcionados, porque hemos jugado estupendamente. Eso me hace ser absolutamente optimista de cara al encuentro contra Argelia".

El problema del desaprovechamiento de las ocasiones no es nuevo en el fútbol de este país, donde son ya tradicionales las quejas de que falta un auténtico depredador del área. Acaso este punto débil sea lo único que separa al subcampeón de Asia de los grandes combinados de esta categoría. Porque por lo demás, el equipo de Lee acostumbra a desplegar no sólo una gran fuerza física y táctica, sino también un juego de gran categoría, pases precisos e impresionante correa.

Una mezcla prometedora
Hasta ahora, quienes más han cautivado a la concurrencia han sido Jong-Kwon Lee y Seung-Woo Nam. Jong-Kwon Lee actúa como un excelente enlace entre el ataque y la defensa con su hábil manejo del balón. El atlético capitán Nam crea todo tipo de peligros sobre la portería rival con sus veloces incursiones por la banda izquierda. Inspirados por este dúo, los surcoreanos sub-17 han puesto ya dos veces de manifiesto en Nigeria que son una cosecha fuera de serie. Su técnico, sin embargo, lo niega cuando le preguntamos al respecto: "Creo que todas las generaciones de fútbol surcoreano son fuertes. Pero en mi equipo hay algunos jugadores con buenas perspectivas, eso es verdad".

Si se tiene en cuenta que los surcoreanos, que son de natural más bien reservado y preparan cada partido en Kaduna en total aislamiento, podrán contar con el apoyo y la pasión de sus seguidores nigerianos, es lógico suponer que serán uno de los tapados más temibles. Es cierto que contra Italia mordieron el polvo pero, como vemos, han vuelto a llenar sus depósitos de confianza antes de su duelo contra Argelia. Conviene no perderlos de vista.