La sensación general es casi unánime en jugadores, entrenadores, periodistas y aficionados: Japón mereció mucho más de lo que se llevó de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Nigeria 2009. Los chicos nipones se ganaron el respeto y la admiración de todos en Lagos, donde expresaron un juego vistoso, técnico y ofensivo. No obstante, la falta de peso en ambas áreas los dejó eliminados con... ¡tres derrotas en tres partidos!
Las lágrimas incontenibles de Takashi Usami reflejaban el estado de ánimo de todo el equipo tras la caída ante México. Desconsolado, sujetaba su cabeza con las manos sin despegar la mirada del suelo: "Estoy muy dolido, me siento responsable por la derrota. Si hubiese marcado alguna de todas las situaciones que tuve, estaríamos clasificados", explicaba el jugador del Gamba Osaka a FIFA.com. La cantidad de lágrimas que caían por su rostro eran apenas comparables con la media docena de opciones francas de gol que no había podido convertir contra el portero mexicano, José Rodríguez.
No obstante, como explica el entrenador Yutaka Ikeuchi, el déficit de sus muchachos no recae sobre ningún jugador en particular. "El problema para marcar goles no es propiedad exclusiva de estos chicos, afecta al fútbol japonés en todos sus niveles. Esa es la mayor lección que hemos aprendido en Nigeria: puedes ser genial en el mediocampo, pero si no conviertes o impides que te conviertan, no puedes ganar los partidos".
Y tiene razón. La fría estadística marcará que Japón perdió sus tres partidos, que marcó 5 tantos y que recibió 9. Sin embargo, en un repaso un poco más exhaustivo a su campaña veremos que el conjunto nipón perdió ante Brasil en la última y desafortunada bola del partido, que lideró un marcador de 2-0 ante la sorprendente Suiza durante 43 minutos y que, en su último choque, dilapidó infinidad de situaciones de gol cara a cara con el portero mexicano.
"Si hoy jugamos mal, mucho tuvo que ver Japón. Tiene un gran equipo y supo poner en problemas a todos, no sólo a México. Es una pena que no hayan podido clasificarse, merecían estar entre los finalistas", explicaba el seleccionador azteca, José Luis González China. Su pensamiento resumía el de la mayoría.
Aprender la lección
La conferencia de prensa posterior a la eliminación encontró al entrenador Ikeuchi sorprendido. Y no sólo por el resultado, sino por la cantidad de periodistas que se acercaron a felicitarlo por el buen juego exhibido por su equipo.
Así y todo, fiel a su costumbre, prefirió evitar las excusas. "Pensaba que podíamos llegar a semifinales, pero hemos fallado. No le echo la culpa a la suerte, esto se trata de fútbol y el que anota gana", comentó a FIFA.com.
Los aficionados nigerianos también se mostraron apenados con la eliminación de los japoneses, a quienes despidieron con sentidos aplausos tras la caída ante México. Para ellos, las jugadas de Usami, los pases milimétricos de Gaku Shibasaki y Shuto; así como los goles de Takumi Miyayoshi, Kenyu Sugimoto y Yoshiaki Takagi quedarán entre los mejores recuerdos de Nigeria 2009. Para nosotros también.

