Los jóvenes iraníes han hecho historia al conquistar la cima del Grupo C y superar por primera vez la liguilla de la fase final de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. Colombia, con su despliegue de talentos en el centro del campo y su deslumbrante estilo típicamente sudamericano, se ha clasificado en segunda posición. Por su parte, Holanda se ha quedado a las puertas y ahora regresa a casa junto con el farolillo rojo del grupo, Gambia.

Posiciones finales
1. Irán (7 puntos)
2. Colombia (5)
3. Holanda (3)
4. Gambia (1)

Lo que viene...
Argentina-Colombia, Ijebu-Ode, miércoles 4 de noviembre, 16:00 (hora local)
Irán - Uruguay, Calabar, jueves 5 de noviembre, 19:00 (hora local)

Nuestro análisis
Irán cargaba sobre los hombros un pesado fardo de expectativas cuando llegó al grupo, sobre todo porque participaba en calidad de campeona de Asia. Los iraníes salieron a por todas en el partido de su estreno y se impusieron por un sencillo 2-0 a una selección de Gambia que acabó jugando con dos hombres menos. Su segundo encuentro, interrumpido durante más de una hora por la lluvia, resultó mucho más complicado, pero tuvieron la gran suerte de llevarse un empate a 0-0 con los estupendos colombianos. Los asiáticos dieron con el ritmo adecuado en el tercer partido, para el que se desplazaron a Enugu, donde se impusieron a los holandeses. El Equipo Melli ha concluido su participación en el grupo con siete puntos a favor y ningún gol en contra.

Colombia se ha revelado como la selección más dotada técnicamente de este grupo con sede en Calabar. Los Cafeteros empezaron la competición a lo grande, con la derrota de Holanda por 2-1. Tras un empate sin goles con Irán, el equipo a la postre vencedor de la sección, los colombianos derraparon un tanto y a punto estuvieron de caer ante Gambia en el último partido, aunque consiguieron remontar un 2-0 en contra. Al final, el empate a 2-2 les bastó para pasar de ronda. Los holandeses, por su parte, no han ofrecido ni un destello de su calidad y se marchan de Nigeria con sólo tres puntos como equipaje, que cosecharon en su victoria contra el colista, Gambia. Hay que destacar que, en vísperas de esta fase final, los gambianos se vieron obligados a modificar casi por completo el combinado que tenían previsto presentar en la competición, por la preocupación que suscitaron las pruebas de IRM.

Para el recuerdo...
El escorpión inconsolable: Gambia necesitaba la victoria en su último partido para mantener un rescoldo de esperanza de pasar a octavos de final. El penal pitado en su contra en el último suspiro, cuando disfrutaba de una ventaja de 2-1 en el marcador, cayó como un jarro de agua fría, capaz de apagar para siempre los sueños de los gambianos. El guardameta Baka Ceesay, que disputaba su primer partido en esta fase final, pensó que salvaría la comprometida situación tirándose en plancha para despejar el lanzamiento de Gustavo Cuellar. Pero el árbitro Howard Webb ordenó que se repitiera el penal, y el maestro del mediocampo colombiano no falló. Cuando sonó el silbato que sentenció aquel empate a 2-2, el arquero de los Escorpiones lloraba amargamente sobre el terreno de juego mientras sus compañeros intentaban ayudarle a recobrar la compostura.

Y la tormenta anegó a los Cafeteros: Durante la primera parte de su segundo partido, contra Irán, el tridente formado por Stiveen Mendoza, Cuéllar y Wilson Cuero tiró de los colombianos hasta imprimirles ese señorío que sólo poseen los grandes aspirantes a campeones del mundo. Por desgracia, aquella velocidad fulgurante y aquella fluidez con el balón se ahogaron en la piscina en que quedó convertido el terreno de juego tras la furia de la tormenta, que obligó a suspender más de una hora el encuentro. Los colombianos nunca más recuperaron el ritmo y acabaron empatando ese choque y también el último que disputaron en el grupo.

Irán arranca a lo grande, gracias a un error garrafal: Al borde del descanso de su primer partido, Irán seguía teniendo problemas para llegar a la puerta de Gambia, a la sazón con un jugador menos. Pero, en un pavoroso momento, el guardameta Ousman Darboe pifió el despeje de un tiro libre, y el balón cayó en los pies del implacable Payam Sadeghian. El capitán iraní lo tuvo claro: imprimió a la pelota la trayectoria precisa para que entrara en la meta por la escuadra superior, y sentenció así la victoria de su equipo.

Delicias turcas en el menú de los holandeses: Aunque Holanda llegó a Calabar precedida de gran fama, ha hecho bien poco para justificar su reputación de favorita del grupo y ahora regresa a casa con tres puntos cosechados en otros tantos partidos. El único jugador que exhibió algo de talento en el equipo holandés fue el mediapunta afincado en el Arsenal Oguzhan Ozyakup, quien luchó todo lo que le permitieron sus fuerzas con el objetivo de conseguir la clasificación para octavos. A pesar del esfuerzo, el capitán se vio incapaz de evitar la estrepitosa caída de su equipo en el último escollo.

Números que hablan
0: Irán no ha cedido ningún gol en sus tres partidos del Grupo C, dos de ellos disputados en Calabar y uno en Enugu. Se trata de la primera vez que un representante asiático logra tamaña gesta en una Copa Mundial Sub-17 de la FIFA.

La frase
"Para nosotros es un honor ser campeones de grupo. Para mí y para mis jugadores es un honor haber ganado, y también supone mi experiencia más positiva como entrenador". Ali Doustimehr, seleccionador de Irán.