En cada equipo convocado para disputar una gran competición, están los titulares indiscutibles y los jugadores de complemento, convocados para entrar en acción en caso de lesiones o sanciones de los primeros. El nigeriano Sani Emmanuel parecía destinado a este rol desde la inauguración de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, pero su buena estrella y el percance de uno de sus colegas han resuelto otra cosa.
En el choque contra Argentina, el último del Grupo A, el joven atacante tomó asiento por tercera vez en el banquillo de los suplentes. Desde allí asistió a la precoz apertura del marcador albiceleste y a la reacción inmediata de sus compañeros de equipo, firmada por Omoh Ojabu. Buena noticia para los Golden Eaglets, no necesariamente para Emmanuel, reserva del goleador. Pero la dura ley del deporte transforma a menudo la desventura de los unos en la ventura de los otros.
Una actuación impactante
A la media hora de juego, Ojabu tuvo que dejar el terreno de juego por lesión. Ante la sorpresa general, incluida la del propio interesado, Emmanuel fue invitado a sustituirlo. "¡Por supuestó que me sorprendió! No había jugado ni un solo minuto desde el comienzo del torneo, y el entrenador recurrió a mí en un partido tan importante", contaba a FIFA.com con la sonrisa en los labios después del pitido final. "Esa señal de confianza me motivó. Lo lamenté por Omoh, pero me dije a mí mismo que yo no tenía derecho a dejar pasar mi oportunidad".
La oportunidad, en efecto, se presentó poco menos de cinco minutos después, cuando Aigbe Oliha disparó un misil desde los 25 metros que Ignacio Arce, el portero argentino, no logró atrapar. El recién entrado recibió el balón en boca de gol, se dispuso a festejar su entrada al campo con una diana y... ¡tiró alto! "Aún no entiendo cómo pude fallar eso", se resentía. "Jamás en mi vida he fallado una ocasión tan fácil. Pero era mi primer balón. Tal vez estuviera demasiado tenso y aún no había entrado en calor. Si la ocasión hubiera llegado unos minutos más tarde, estoy seguro de que habría marcado".
Sea como fuere, en un partido de tal intensidad, no hay tiempo para las contemplaciones. Ésa es al menos la impresión que Emmanuel dio durante el resto del encuentro, multiplicando sus carreras, sus despegues y sus desbordes. "¡Y sin embargo no pensaba más que en eso!", reveló posteriormente. "Me decía que, si perdíamos, sería por mi culpa. Quería arreglarlo por encima de todo". Tendría que esperar un buen cuarto de hora en el segundo periodo para obtener sus fines.
Un gol para su gente
Fue él quien inició la jugada en la cual Olarenwaju Kayode fue derribado en el área y fue él quien, con la venia de Stanley Okoro, el lanzador habitual, puso el balón sobre el punto fatídico. Esta vez, su pie no tembló, y el cuero percutió las mallas argentinas. "No podía fallarlo. Se lo debía a todos nuestros seguidores", comentó el delantero del My People FC, quien, tras su golpeo, hizo estallar de felicidad a su gente. "Es una recompensa por todo el trabajo realizado día a día. Aunque no se juegue, se sigue el mismo programa que los titulares, se entrena igual, se hacen idénticos esfuerzos, se participa en la misma aventura. Estoy contento de haber aportado mi contribución".
Los Golden Eaglets aún no saben si Ojabu se repondrá para enfrentarse a Nueva Zelanda en octavos de final, pero lo que sí saben ya es que cuentan con Emmanuel, que es algo más que un mero suplente. Compañero de equipo ejemplar, trabajador y risueño, el número 14 nigeriano espera evidentemente jugar y marcar contra los kiwis, pero ya mira más lejos. "No se lo tomen como arrogancia, pero no estamos pensando sólo en nuestro próximo partido. Desde el primer día, no pensamos más que en una sola cosa: ser campeones", suelta el reserva de lujo antes de montar en el autobús que devolverá a los nigerianos a Abuja. "No sé si yo estaré en los planes del entrenador para los próximos partidos, pero si confía en mí, no se arrepentirá", promete a guisa de conclusión. Un discurso tan ponderado podría traducirse en su alineación como titular en el próximo once inicial.

