Para la mayoría de los jugadores que participan en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2009, estar rodeado de chavales de su edad es lo normal de todos los días. Para Víctor Mañón, en cambio, un mes con la selección mexicana en Nigeria se asemeja mucho a una cura de rejuvenecimiento. El delantero de El Tri tiene más bien el hábito de codearse con los profesionales de su club, el Pachuca CF.

Después de convertirse en el jugador más joven de la historia en haber disputado un partido de la primera división mexicana, Mañón espera inscribir una vez más su nombre en los anales del fútbol de su país levantando el trofeo el 15 de noviembre. Antes de eso, tendrá que pasar por encima de la República Checa en octavos de final.

A falta de apenas unos días para este primer choque eliminatorio, FIFA.com se reunió con el delantero, aún todo sonrisas tras la costosa clasificación de los suyos. "Estamos felices porque alcanzamos nuestro primer objetivo", confesó aliviado tras el último duelo del Grupo B, ganado a expensas de Japón, que valió el pase. "No era fácil, sobre todo después de perder el primer partido contra Suiza. Pero lo logramos, gracias a nuestro esfuerzo y nuestro trabajo".

El momento de la verdad
Porque, ante la sorpresa general, los aztecas recibieron en el estreno una lección de eficacia y de táctica, impartida por Suiza (2-0). Primero la sufrieron como una inmensa decepción, pero al final aquel resultado quedó relativizado por la impresionante trayectoria de los helvéticos, que infligieron la misma suerte a Japón y a Brasil. "Eso no me sorprende. Es un buen equipo, bien organizado, capaz de marcar en cualquier momento en las jugadas a balón parado, como nosotros pudimos comprobar en carne propia", señala el delantero centro tuzo. "Además, son muy atléticos. Puede ser que algunos de nosotros aún no estemos tan desarrollados físicamente, y eso es lo que hizo la diferencia".

En efecto, frente a equipos más técnicos, como Brasil (1-0) y Japón (2-0), la selección tricolor supo encontrar los recursos necesarios para adjudicarse sendas victorias. Un buen augurio, antes de enfrentarse a los surcoreanos, cuyo estilo es semejante al japonés. Pero Mañón no quiere ver ahí ninguna ventaja: "A partir de ahora, es el momento de la verdad. Poco importa el adversario. No debemos depender de nadie. Si ganamos, seguiremos en carrera; si perdemos, nos iremos a casa".

Un discurso razonable, pero lejos de la opinión pública mexicana, que empieza a soñar ya con ver a sus representantes hacer el mismo recorrido que sus antecesores, campeones del mundo en 2005 en Perú. "¿Cómo olvidar aquel momento? Lo vi en directo por televisión", se entusiasma el número 10 cuando se menciona la generación dorada que ofreció al país su único título mundial. "Aquél era verdaderamente un gran equipo, con excelentes jugadores como Giovani Dos Santos y Carlos Vela. Somos conscientes de que podemos imitarlos, pero aún queda mucho camino. Aún no hemos ganado nada, y no debemos relajar la presión".

Un objetivo después de otro
De presión, justamente, Víctor sabe un rato. No en balde no tenía más que 15 años y 7 meses cuando cuando dio sus primeros pasos en la división de honor con el Pachuca. Fue frente al Cruz Azul, en septiembre de 2007. Desde entonces, ha aparecido regularmente en el equipo profesional, e incluso conoció la alegría del goleador por primera vez el pasado 5 de septiembre, una experiencia que podría resultar clave para El Tri en la fase decisiva del torneo. "Eso pueden creer algunos, pero no es en absoluto el caso", se defiende el interesado, gran admirador de Zlatan Ibrahimovic. "Cualquiera que sea el club o la división en la que se juegue, aquí todos los jugadores tienen el mismo objetivo: ser campeón. Por supuesto que yo también".

Es un objetivo que, si lo hace realidad, podría permitir a Mañón apuntar seriamente al siguiente. "Todos sabemos que este torneo es una excelente vitrina para quienes esperamos jugar en Europa. Personalmente, yo sueño con la Premier League y el Arsenal". Señores cazatalentos, este jueves, en el estadio Abubakar Tafawa Balewa de Bauchi, apunten los prismáticos al número 10 mexicano. Seguro que no los decepcionará.