Los ojos brillosos de los jugadores denotan las lágrimas caídas hace instantes en el vestuario. Van en fila india, con caras largas y en silencio. Los periodistas nigerianos que ruegan por una declaración volverán a las editoriales con las manos vacías. Argentina acaba de quedar eliminada de manera increíble en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Nigeria 2009 y sus jóvenes futbolistas, aún incrédulos ante lo sucedido, emprenden la retirada del estadio con muecas de fastidio.
A escasos metros, en los camerinos del Gateway International Stadium en Ijebu-Ode, José Luis Brown aún lamenta la impresionante remontada de Colombia y admite que habla "por respeto a la gente y a la prensa, porque en el fondo tengo ganas de hacer un pozo y enterrarme cien metros bajo tierra".
No es para menos: sus muchachos ganaban 2-0 y tenían el partido controlado, pero terminaron derrotados con dos tantos en los últimos 3 minutos de juego y deben marcharse a casa antes de lo previsto. "Respetamos a Colombia, pero no esperábamos irnos tan rápido de Nigeria. Nuestro objetivo era pasar aquí el día de la final, a eso veníamos. Creo que tuvimos un mal día, y cuando cometes errores a este nivel, lo pagas", analizó con dignidad y elogiable respeto tras la derrota.
Entre los errores marcados, el entrenador amplió sus conceptos sobre la jugada clave de la segunda parte: la mano que decretó la expulsión del capitán Esteban Espíndola por doble amonestación a los 65 minutos. "No logramos reponernos a quedar con un hombre menos, ahí se quebró el partido. Pero no hay que caerle encima a Espíndola por esa jugada, fue algo desafortunado y nada más. No por nada es nuestro capitán, se trata de un chico con gran futuro en el fútbol argentino. No hay que dramatizar lo que le sucedió", analizó.
Aprender la lección
A lo largo de su laureada trayectoria, la selección argentina ha sabido conquistar títulos de todos los calibres. No obstante, a su vitrina aún le falta una joya: la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. Casualidad o causalidad al margen, el Tata insiste en el hecho de eximir de culpa a sus futbolistas y mirar hacia adelante.
"No podemos perder el foco por un mal resultado. ¡Se trata de chicos de 17 años! Tienen mucho camino por delante y, sobre todo, muchísimo por aprender. Jugar una Copa del Mundo es una experiencia invalorable para sus carreras y no tengo dudas de que los errores cometidos frente a Colombia no se repetirán más adelante. Tuvimos una mala tarde, ya está", completó.
Su gesto lo dice todo. Dolorosamente, Nigeria 2009 ya forma parte del pasado. "Ahora queda seguir trabajando con el grupo y continuar formando futbolistas para la selección mayor. No nos olvidemos que, si bien buscábamos el título, esa es nuestra principal tarea como formadores. Varios de los que integran este grupo llegarán muy lejos en el futuro".
Y parte de ese futuro alumbra, al menos para Brown, un caudal de esperanzas y expectativas: "Estoy seguro de que nos volveremos a ver en otras circunstancias. El fútbol siempre da revancha y estos jugadores se merecen una. Agradecemos a todo Nigeria por cómo nos atendió e hizo sentir en estas semanas", cierra en la despedida. Afuera, en las calles de Ijebu-Ode, el sol ya no brilla. Los goles de Leandro González Pirez y Sergio Araujo forman parte del recuerdo. Brown ya no quiere hablar. Espera que, pronto, los hechos lo hagan por él.


