Quienes hayan visitado Enugu durante un partido de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Nigeria 2009 en el estadio Nnamdi Azikiwe habrán comprendido perfectamente que esta ciudad del extremo suroriental del país se erige como un centro neurálgico del fútbol nigeriano. El color y la algarabía han inundado durante estos días las gradas de su estadio, independientemente de qué equipos jugaran y de las características del partido.
Los aficionados de Enugu han disfrutado de una amplísima muestra de lo que ofrece actualmente el fútbol mundial, pues por su ciudad han pasado representantes de cinco de las seis confederaciones de la FIFA, que han convertido esta sede en una especie de alegoría del poder de unión y del alcance que tiene el fútbol. En Enugu se han dado cita Turquía, Costa Rica, Nueva Zelanda y una vecina africana, Burkina Faso, para los encuentros del Grupo D, además de Irán y Holanda, que se vieron las caras en el último choque de la fase de grupos de Nigeria 2009 celebrado en la ciudad. El último partido que albergó Enugu fue la contienda de octavos de final entre la campeona del grupo y de la noche, Turquía, y la representante asiática Emiratos Árabes Unidos.
Todos los equipos sin excepción han recibido la aclamación del público, aunque es justo reconocer que Burkina Faso conquistó el más amplio respaldo, y los jóvenes futbolistas respondieron a los espectadores con idéntico entusiasmo. En realidad, habría que decir que el fútbol en general ha sido el gran beneficiario del aliento de la afición, baste recordar que el estadio estallaba en vítores cada vez que algún equipo literalmente se acercaba a la meta rival. El contagioso entusiasmo de los hinchas, las olas en las gradas y los pitidos de bocinas y trompetas se convirtieron en las notas musicales y escénicas que acompañaron los partidos celebrados en esta ciudad loca por el fútbol.
Enugu, cuyo crecimiento tiene mucho que ver con el descubrimiento de carbón en su subsuelo, no posee el tamaño ni la fama de Lagos o Abuja, pero su gente puede reclamar para sí una grandeza y una credibilidad excepcional en el mundo del fútbol. El Rangers International, antiguamente llamado Enugu Rangers, ha conquistado seis títulos de la máxima división de la liga nigeriana, más que ningún otro equipo de la nación más poblada de África. La lista de jugadores que han militado en el club parece una edición del Quién es quién del fútbol nigeriano, no en vano incluye nombres como Jay-Jay Okocha o Taribo West.
Que a nadie sorprendan, pues, los llenos totales con los que ha recibido el estadio Nnamdi Azikiwe a los mejores futbolistas jóvenes del planeta. "Un campeonato como éste no se ve aquí todos los días, por eso la gente está tan entusiasmada", comentó Isu Okogeri, un aficionado que acudió a presenciar el último partido horas antes del saque inicial, para caldear el ambiente.
"A todos los nigerianos de todos los rincones del país nos encanta el fútbol", siguió explicando mientras un grupo numeroso de compatriotas animaba la espera ondeando banderas de los Emiratos Árabes Unidos. "Gente de toda Nigeria se ha dado cita aquí en Enugu para asistir a los partidos. Si puedo, me iré a Abuja y a Lagos para ver los otros encuentros, porque me encanta el fútbol... me gusta mucho, muchísimo. Añoraré este torneo".
Legado duradero
Diez años después de haber albergado la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, Enugu ha vuelto a beneficiarse de la organización en su propio país de una competición mundial. Un estadio renovado, con una nueva y novedosa superficie artificial de juego, es uno de los legados más evidentes de los muchos que perdurarán en la ciudad. "La competición vino y se fue (de Enugu). Nos quedan muchos recuerdos maravillosos e instalaciones fantásticas que seguiremos utilizando", declaró Chidi Ofo Okenwa, Director de la Sede de Enugu, miembro del COL. "Deseo agradecer a la FIFA que haya traído el fútbol a países como Nigeria".
Enugu, que celebrará su centenario a finales de este año, es famosa como ciudad estudiantil. Esto se ha notado en la gran cantidad de jóvenes que pululaban entre el público y que han contribuido al ambiente electrizante del estadio. "La competición acerca al mundo y, como ven, el mundo se encuentra ahora más cerca de Enugu", comentó el voluntario y reciente licenciado universitario Ortega J.T. Okolo. "Hemos acaparado la atención de todos los continentes. La competición concentra el mundo entero en un solo lugar. Ha sido una experiencia única, que he compartido con amigos y familiares. Son vivencias que algún día llegaré a compartir con mis hijos".
Como corresponde a un certamen que presenta al mundo a las estrellas del mañana, concedemos la última palabra a un tímido muchacho de 14 años que responde al nombre de Goodluck. El muchacho, que como muchos chavales nigerianos de su edad, vive por y para el fútbol, ha acompañado a los equipos al terreno de juego, como portador del estandarte de la FIFA, en los últimos quince días. Cuando le preguntamos si le gustaría volver a pisar este mismo escenario dentro de unos años, Goodluck sonríe y responde: "Sí, si Dios quiere... Adoro el fútbol".

