
Un largo camino separa la cantera del fútbol de los escenarios profesionales más importantes y deslumbrantes del mundo. No obstante, varios de los nombres más famosos del deporte rey se han dado a conocer en el cartel de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, como Alessandro Del Piero, Ronaldinho, Nwankwo Kanu, Xavi o Cesc Fàbregas, por nombrar a unos cuantos. FIFA.com te ofrece un repaso a las 14 ediciones de su competición juvenil y a algunos de los tesoros más fascinantes que la competición ha sacado a la luz.
Tras la creación de la fase final sub-20 en 1977, la FIFA empezó a efectuar prospecciones mucho más profundas en la mina del fútbol juvenil con la edición inaugural del campeonato sub-17, que se celebró en China en 1985. Fernando Redondo defendió los colores de la Albiceleste en el Extremo Oriente, pero ni siquiera la presencia del jugador que estaba a punto de convertirse en uno de los favoritos de la afición del Real Madrid impidió que Argentina quedara eliminada al final de la fase de grupos. También en la primera edición, que se adjudicó Nigeria, se encontraban el boliviano Marco Etcheverry, futura gran figura del DC United de Estados Unidos; y el costarricense Hernán Medford, legendario futbolista y futuro seleccionador nacional de su país.
Dos años después regresó la competición, esta vez en Canadá, en cumplimiento del objetivo de la FIFA de que sus competiciones juveniles sirvan también para situar en primera línea los escenarios futbolísticos menos conocidos. La defensora del título, Nigeria, alcanzó en Canadá su segunda final consecutiva, donde cayó ante la Unión Soviética, que se había impuesto a Francia en semifinales. Entre los jóvenes Bleus se encontraba Emmanuel Petit, futuro campeón de la Copa Mundial de la FIFA y estrella del Arsenal y del Chelsea. La sede de la edición de 1989 fue Escocia, donde brilló con luz propia el portugués Luis Figo. En el programa figuraban también los nombres de Claudio Reyna, un futuro pionero del fútbol estadounidense, y del sensacional Victor Ikpeba, uno de los astros de la selección nigeriana que por primera vez en la historia de la competición no llegó a semifinales.
Lección difícil para Del Piero
Italia 1991 llegó repleta de talentos, aunque el muchacho que con el tiempo iba a convertirse en el más importante de todos ellos, Alessandro Del Piero, no pudo evitar que su selección se despidiera del certamen en la fase de grupos. Al futuro astro del Juventus y campeón de la Copa Mundial de la FIFA le quedaba todavía mucho que aprender. El mejor jugador de aquella edición, el ghanés Nii Lamptey, acabó convertido en el ejemplo perfecto de promesa fallida; por el contrario, Samuel Kuffour, un suplente que no llegó a saltar al campo en la victoria final contra España, emprendió una carrera triunfal con el Bayern de Múnich y el Roma. Marcello Gallardo y Juan Verón formaron parte de la semifinalista Argentina, mientras que Craig Moore organizó el juego de Australia, un equipo que utilizó la fase final sub-17 como plataforma de lanzamiento y alcanzó los cuartos de final en tres de sus cuatro primeras ediciones.
Japón 1993 se convirtió en el escaparate para una generación sobresaliente de nigerianos. Jugadores de la talla de Celestine Babayaro, Nwankwo Kanu, Wilson Oruma e Ibrahim Banangida figuraban en las filas de un combinado que se ciñó su segunda corona mundial de la categoría. Los italianos volvieron a despedirse al cabo de la liguilla de grupos, pese a que contaban con talentos destinados a convertirse en futbolistas emblemáticos y campeones del mundo, como Gianluigi Buffon o Francesco Totti.
Ecuador tuvo el honor de organizar la competición en 1995, después de que un brote de cólera impidiera la celebración en el país de la fase final de 1991. Entre las promesas que participaron en la primera edición sudamericana del certamen sub-17 se encontraban Esteban Cambiasso y Pablo Aimar, de Argentina; Harry Kewell, el hombre que volvió a meter a los australianos en cuartos de final; y Tim Howard, actual dorsal número 1 de Estados Unidos y del Everton. Japón contó con el concurso de Junichi Inamoto y Shinji Ono, estrellas de la Copa Mundial de la FIFA 2002.
Ronaldinho destacó como el mejor de Egipto 1997, donde anotó dos goles para Brasil en el camino de la Seleção hacia el primer título de la categoría que inscribió en su palmarés. Entre el resto de destacados cabe mencionar a los españoles Iker Casillas y Xavi, actuales campeones del mundo y dos veces ganadores de la Eurocopa. Seydou Keita, compañero de Xavi en el centro del campo del Barcelona con el que ganó hasta 14 títulos, participó en aquella edición con Malí. Dos años más tarde, Estados Unidos brilló con fuerza y alcanzó sus primeras semifinales de una competición mundial desde 1930. Landon Donovan se proclamó mejor jugador del torneo, y brilló junto con otras futuras figuras de la selección estadounidense, como Oguchi Onyewu. Uno de los vigentes campeones de la Liga de Campeones de la UEFA, Michael Essien, considerado uno de los mejores mediocampista de contención del mundo, fue suplente de Ghana (no llegó a jugar), el equipo que se impuso a Estados Unidos en la eliminatoria por el tercer puesto.
Héroes actuales
En el Caribe se dieron cita las estrellas del futuro en la edición de Trinidad y Tobago 2001. Los astros de la selección absoluta de Argentina Javier Mascherano y Carlos Tévez disputaron la semifinal, mientras que el jugador del Chelsea, Fernando Torres, atormentó a los defensas rivales. Cabe recordar que en este tiempo, El Niño se ha convertido en el jugador más joven que ha alcanzado los 100 partidos con la selección española.
Dos años después, Finlandia organizó el campeonato. El mejor jugador y máximo goleador de aquella fase final, Cesc Fàbregas, demostró con la subcampeona, España, que estaba bien preparado para conquistar grandes éxitos con el Arsenal, el FC Barcelona y con la selección española. A la Nigeria de Jon Obi Mikel no le sonrió la suerte. Tan sólo una moneda al aire determinó la eliminación de los nigerianos en la fase de grupos, después de que quedaran empatados con Costa Rica en todos los casilleros y supuestos posibles.
En Perú 2005 se vio una lluvia de estrellas, la mayoría vestidas con los colores de México. Aquella “generación de oro” se llevó el título gracias a la habilidad y entrega de Gio dos Santos y de Carlos Vela. Con Estados Unidos brillaron magnificas joyas, como el musculoso delantero Jozy Altidore.
De Corea 2007, destacan dos nombres que ya brillan al más alto nivel. Toni Kroos no es solo un jugador clave en su club, el Bayern de Múnich, sino también para la selección alemana absoluta en los principales escenarios internacionales. El ganador de la Bota de oro adidas de 2007 ya ha participado en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 y en la Eurocopa 2012. El otro jugador exitoso es Bojan Krkic quien ya puede presumir de dos Ligas de Campeones de la UEFA en su palmarés con la camiseta del Barça y que ahora defiende los colores del AC Milan.
Dos años más tarde, en Nigeria 2009 se destapó el que han dado en llamar "joya": el alemán Mario Goetze. Aunque la selección cayó en octavos ante los posteriormente campeones suizos, tan corta participación fue suficiente para que el talento germano no pasase inadvertido. Y ya es uno de los regulares componentes de la selección nacional absoluta y suspiran por este jugador del Borussia Dortmund grandes clubes europeos.
Un camino similar ha recorrido Stephan El Shaarawy. Los italianos no superaron los cuartos de final, de nuevo ante Suiza, pero él logró firmar con el AC Milan y ha debutado con la Squadra Azzurra en agosto de 2012.
La generación de 2011 que nos deleitó en México todavía progresa en un segundo plano al margen de la elite internacional pero a buen seguro no tardaremos en volver a oír sus nombres. ¿Quiénes serán los llamados para disfrutar de la gran vitrina mundial que supondrá la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA EAU 2013? Paciencia. Solo el tiempo nos desvelará ese misterio.








